Autor: Benecke, C., Remmers, C., Henkel, M., & Zimmermann, J.
El papel de los conflictos motivacionales y las capacidades psicológicas deterioradas en la explicación de una persistente conducta mal adaptativa
Benecke, C., Remmers, C., Henkel, M., & Zimmermann, J. (2018).
European Journal of Personality, 32, 530-531. doi: 10.1002/per.2174
Traducción de
Dr. Álvaro E. Romero Pimienta
20 de marzo de 2021
Resumen
Con su modelo integrador, Hopwood (2018) reformula los modelos de los trastornos clínicos de la personalidad como firmas interpersonales recursivas, utilizando conceptos de la ciencia básica de la personalidad. De manera importante, su modelo ayuda a explicar por qué las personas con trastornos de la personalidad se comportan como lo hacen. Este enfoque está en línea con el sistema del Diagnóstico Psicodinámico Operacionalizado (OPD Task Force, 2008), que postula que las disposiciones mal adaptativas persisten a través de patrones interpersonales, conflictos motivacionales y/o capacidades psicológicas deterioradas. Aquí mostramos cómo estos dos últimos enfoques pueden enriquecer las explicaciones y las intervenciones terapéuticas para lograr disposiciones mal adaptativas.
Un modelo clínicamente útil de la patología de la personalidad debería ayudar a responder a las preguntas: “¿Por qué esta persona está haciendo eso, en este momento, y cómo debo responder?”. No solo debe describir o clasificar las disposiciones mal adaptativas de los pacientes, sino también explicar por qué persisten estas disposiciones y cómo pueden tratarse (De Kwaadsteniet et al., 2010). Tomar en serio esta necesidad práctica y desarrollar un modelo correspondiente de manera ejemplar, es el mérito especial de Hopwood (2018). Él muestra que los modelos explicativos en la literatura clínica sobre los trastornos de la personalidad (TP), pueden reformularse utilizando conceptos y métodos de la ciencia básica de la personalidad, más avanzada.
Utilizando la teoría interpersonal como marco integrador, reformula los modelos clínicos de los TP límite, los TP narcisistas, los TP pasivo-agresivos y la psicopatía, como firmas interpersonales recursivas. Es decir, hay en ellos una especifica secuencia interpersonal prototípicas, de motivos, afectos, comportamientos y percepciones que pueden explicar la persistencia de los TP.
Al unir líneas de investigación previamente desconectadas (por ejemplo, la ciencia clínica y la ciencia básica de la personalidad), y enfoques clasificatorios que compiten entre sí (por ejemplo, los modelos dimensionales y categóricos de los TP), Hopwood (2018) allana el camino para la investigación integradora sobre la dinámica interpersonal como una explicación proximal para la aparición y el mantenimiento de la patología de la personalidad.
El esquema heurístico de Hopwood (2018) enfatiza que las distorsiones perceptivas son un rasgo central que inicia las secuencias interpersonales mal adaptativas. Este enfoque explicativo converge con la teoría psicodinámica en la que se basa el sistema del Diagnóstico Psicodinámico Operacionalizado (OPD) (OPD Task Force, 2008). El OPD es un sistema de clasificación multiaxial para los clínicos, destinado a racionalizar la “heterogénea y caótica” (Hopwood, 2018, p. 516) literatura psicodinámica sobre la dinámica de la personalidad. Es importante destacar que el OPD considera que no solo las conductas mal adaptativas se ven reforzadas por las distorsiones perceptivas y sus consecuencias interpersonales. También postula que la persistencia de tales problemas surge de conflictos motivacionales, de capacidades psicológicas deterioradas o de una combinación de ambas. Estos enfoques explicativos pueden ofrecer respuestas más específicas a la cuestión de cómo tratar las disposiciones mal adaptativas en psicoterapia (Grande et al., 2007; Henkel et al., 2018), en comparación con los sistemas de personalidad más bien generales, mencionados por Hopwood (2018) (por ejemplo, el sistema del yo y del afecto). En el resto de este comentario, presentaremos estos dos enfoques con más detalle.
Diferentes “escuelas” de psicoterapia asumen que los conflictos motivacionales surgen cuando distintos sistemas motivacionales se vinculan con afectos dolorosos, remontándose a experiencias (tempranas) (Grawe, 2004; Young et al., 2005; Benecke & Brauner, 2017).
El OPD identifica siete conflictos motivacionales que dan forma a las percepciones y comportamientos de un individuo de manera prototípica. Cada conflicto está asociado a un afecto doloroso específico que opera (inconscientemente), al activarse el sistema de motivación correspondiente. Evitar este afecto puede llevar a distorsiones perceptivas y a comportamientos desadaptativos. Por ejemplo, una persona, llamémosla Ana, con un conflicto motivacional entre la autonomía y la dependencia, debió haber experimentado que la necesidad de dependencia y de relaciones estrechas, serían castigadas. En adelante, y para evitar los insoportables sentimientos dolorosos que acompañan a la necesidad de dependencia, Anna puede desarrollar una tendencia a insistir en ser autónoma en muchas áreas de la vida (por ejemplo, no tener relaciones cercanas, trabajar por cuenta propia, etc.). En las relaciones interpersonales, Anna puede percibir e interpretar que los demás restringen su libertad. Esta percepción (errónea) puede dar lugar a disposiciones mal adaptativas específicas, como la frialdad o la desconfianza.
Desde la perspectiva del OPD, las disposiciones mal adaptativas también pueden ser el resultado de déficits en distintas capacidades psicológicas. Se considera que estas capacidades se desarrollan en las primeras transacciones interpersonales y están estrechamente relacionadas con conceptos psicodinámicos como la organización de la personalidad (Kernberg, 1984) o el funcionamiento reflexivo (Katznelson, 2014). El OPD postula una dimensión general de deterioro relacionada con las funciones básicas de Percepción, Regulación, Comunicación y Apego. Nótese que esta operacionalización muestra un gran parecido con la Escala del Nivel de Funcionamiento de la Personalidad, del modelo alternativo para los Trastornos de la Personalidad del DSM-5 (Zimmermann et al., 2012; 2014). Retomando el ejemplo anterior, la disposición mal adaptativa de Anna de ser fría y desconfiada también puede surgir de déficits en las capacidades de apego y regulación de las emociones (por ejemplo, Anna puede no ser capaz de experimentar sentimientos fuertes). Queda claro que, en este caso, estos distintos déficits (y no un conflicto motivacional) explican por qué Anna se comporta de una manera que mantiene el círculo vicioso.
En general, la consideración de los conflictos motivacionales y los déficits en las capacidades psicológicas permite formular explicaciones adicionales para las disposiciones mal adaptativas que pueden enriquecer la perspectiva interpersonal planteada por Hopwood (2018). Así, el sistema OPD puede proporcionar respuestas más diferenciadas a la pregunta
“¿Por qué esta persona está haciendo eso en este momento?”.
Y lo que es más importante, estas explicaciones pueden tener diferentes consecuencias para la planificación de las intervenciones terapéuticas, y son especialmente informativas para responder a la pregunta (del terapeuta) “¿Cómo debo responder?”.
Por ejemplo, cuando las disposiciones mal adaptativas, como la frialdad, surgen del deterioro de las capacidades, el tratamiento debería centrarse en el desarrollo de habilidades de regulación de las emociones; sin embargo, cuando la frialdad de una persona surge de la evitación de los afectos dolorosos asociados al conflicto de dependencia, el trabajo con este tema conflictivo dominante debería ser el foco del tratamiento.
Según nuestra experiencia, puede ser difícil intentar convencer a los pacientes con TP de que su percepción de una situación interpersonal está distorsionada o es errónea o es un poco diferente. Tampoco suele ser muy eficaz cuando los pacientes con TP solo intentan comportarse de forma diferente: esto dura una o dos rondas interpersonales, pero rara vez más. Por lo tanto, sostenemos que es esencial poner a los pacientes con TP, en contacto con sus motivos básicos violados y los afectos relacionados, apoyándolos en la representación mental y la tolerancia de los afectos (principalmente dolorosos) con el fin de establecer procesos de regulación más adaptativos y fortalecer sus capacidades psicológicas.
Hopwood (2018) señala que hacer avanzar el campo integrando los modelos clínicos explicativos y la ciencia básica de la personalidad, está asociado a enormes desafíos. Esto es especialmente cierto para los modelos de la literatura psicodinámica. Por ejemplo, aunque los enfoques explicativos descritos anteriormente son clínicamente útiles y están bien establecidos en la clínica práctica, aún está pendiente una validación exhaustiva del OPD utilizando métodos de investigación de vanguardia de la ciencia básica de la personalidad (por ejemplo, utilizando diseños longitudinales intensivos, evaluación de procesos implícitos, análisis de relaciones sociales, etc.). Esperamos que el artículo de Hopwood (2018) anime a los investigadores a emprender tales proyectos de investigación integradores.
Referencias
-American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5). Washington, DC: American Psychiatric Publishing.
-Benecke, C., & Brauner, F. (2017). Motivation und Emotion. Psychologische und psychoanalytische Perspektiven [Motivation and emotion. Psychological and psychoanalytic perspectives]. Stuttgart: Kohlhammer.
-De Kwaadsteniet, L., Hagmayer, Y., Krol, N. P. C. M., & Witteman, C. L. M. (2010). Causal client models in selecting effective interventions: A cognitive mapping study. Psychological Assessment, 22, 581–592.
-Grande, T. (2007). Wie stellen sich Konflikt und Struktur in Beziehungen dar? [How do conflict and structure present themselves in relationships?]. Zeitschrift für Psychosomatische Medizin und Psychotherapie, 53, 144–162.
-Grawe, K. (2004). Neuropsychotherapie [Neuropsychotherapy]. Göttingen: Hogrefe.
-Henkel, M., Zimmermann, J., Künecke, J., Remmers, C., & Benecke, C. (2018). Same but different: Das Potential der Operationalisierten Psychodynamischen Diagnostik für ein differenziertes Verständnis von Persönlichkeitsstörungen [Same but different: The potential of the Operationalized Psychodynamic Diagnosis for a differentiated understanding of personality disorders]. Zeitschrift für Psychiatrie, Psychologie und Psychotherapie, 66, 107–117.
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-Katznelson, H. (2014). Reflective functioning: A review. Clinical Psychology Review, 34, 107–117.
-Kernberg, O. F. (1984). Severe personality disorders: Psychotherapeutic strategies. New Haven: Yale University Press.
-OPD Task Force (2008). Operationalized Psychodynamic Diagnosis OPD–2: Manual of diagnosis and treatment planning. Cambridge, MA: Hogrefe & Huber.
-Young, J. E., Klosko, J. S., & Weishaar, M. E. (2003). Schema-therapy: A practitioner’s guide. New York: Guilford.
-Zimmermann, J., Benecke, C., Bender, D. S., Skodol, A. E., Schauenburg, H., Cierpka, M., & Leising, D. (2014). Assessing DSM-5 Level of Personality Functioning from videotaped clinical interviews: A pilot study with untrained and clinically inexperienced students. Journal of Personality Assessment, 96, 397–409.
-Zimmermann, J., Ehrenthal, J. C., Cierpka, M., Schauenburg, H., Doering, S., & Benecke, C. (2012). Assessing the level of structural integration using Operationalized Psychodynamic Diagnosis (OPD): Implications for DSM–5. Journal of Personality Assessment, 94, 522–532.
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