III-6 Competencias psicodinámicas  

Autor: Antje Gumz        

En la formación profesional, el concepto de competencia se refiere generalmente a las competencias operativas. Se refiere a la combinación de conocimientos y habilidades para hacer frente a las demandas de acción. La competencia como capacidad de acción se manifiesta especialmente en la gestión de situaciones que requieren acciones no rutinarias y la resolución de problemas (Linten y Prüstel, 2015). Las psicoterapeutas que, según esta definición, se considerarían competentes, pueden basándose en sus conocimientos, habilidades y destrezas, derivar acciones adecuadas a cada situación actual /concreta. Todos actuamos en el encuentro con nuestros pacientes. En los procedimientos psicodinámicos, la competencia para la acción es una competencia relacional genuina (Gumz, 2020a).

Los psicodinámicos competentes son capaces de manejar incluso constelaciones de transferencia y contratransferencia inesperadas o desafiantes (cap. 2, 56) de tal manera que sus pacientes se beneficien de ellos y puedan crecer (véase también los capítulos 9 y 10).

11.1 ¿Qué son las competencias psicodinámicas?

Básicamente, se pueden distinguir tres dimensiones de la competencia psicodinámica: la percepción, la reflexión y el habla (Gumz, 2024a, Gumz, 2023; véase también Will, 2019; Israelstam, 2015). A continuación, se enumeran las habilidades asignadas a estas áreas (Gumz, 2024a).

Percibir

La capacidad de…

— Adoptar una posición participativa y observadora, contenerse (mantenerse al margen), dar espacio al paciente (atención flotante /equidistante), aceptar transferencias, dejarse involucrar, observarse a uno mismo y al paciente al mismo tiempo, tolerar /soportar (temporalmente) el no saber y el no comprender

— Sentir, soportar, compartir y digerir emociones como el miedo, la ira, la impotencia, la indefensión /impotencia, el desamparo, la tensión, los conflictos, la ambigüedad y las actitudes regresivas

— Soportar las propias insuficiencias y limitaciones.

Reflexionar.

Sobre el paciente: la capacidad de…

– Aplicar conceptos (por ejemplo, motivos inconscientes, contratransferencia, tipos de conflicto, déficits en la estructura de la personalidad), comprenderlos a un nivel simbólico, metafórico, escénico, reconocer identificaciones proyectivas, clasificar la ambigüedad de los aspectos verbales y no verbales, abstraer sobre los sentimientos, escisión terapéutica del Yo (dejarse involucrar en la relación y, al mismo tiempo, reflexionar sobre ella).

Sobre la propia persona: la capacidad de…

— Reflexionar sobre las propias acciones y necesidades en la relación con el paciente, identificar la propia participación en enredos/constelaciones negativas de transferencia y contratransferencia, adoptar una actitud autocrítica, reconocer la propia vulnerabilidad y los mecanismos de afrontamiento preferidos en situaciones de estrés, identificar los propios fallos o errores como tales.

– Expresar con palabras los sentimientos y lo percibido (metacomunicación), reflejar los afectos o reaccionar de forma adecuada (por ejemplo, con consuelo, tranquilidad, confirmación o ánimo), percibir el efecto de las palabras, entablar un diálogo que se experimente como útil, de forma amable, con calidez, paciencia, tolerancia y franqueza, (apertura), establecer relaciones con un marco claro, comunicar sobre este marco (abstinencia, constancia espacial y temporal, fallos /ausencias, remuneración).

La percepción atenta no solo incluye el contenido manifiesto de las expresiones del paciente y del terapeuta, sino también la comunicación no verbal. Esto incluye la postura corporal, el comportamiento visual, la mímica, los gestos, el contacto (tactilidad), la distancia espacial (espacio interpersonal), la voz (entonación, tono, volumen, energía vocal, matiz emocional de las expresiones), velocidad del habla, ritmo del habla, metáforas, pausas, entonación (Klapprott et al., 2024, 2023). También es útil prestar atención a las inconsistencias: ¿hay algo que no encaja? ¿Falta alguna información para entender algo correctamente? ¿Se omite algo? ¿El contenido descrito, encaja con el afecto mostrado? ¿Hay cambios bruscos de tema, frases incompletas, comentarios casuales o incluso lapsus freudianos (Gumz, 2020a)?

Los métodos psicodinámicos son ricos en teorías. No es raro que, en el marco de la formación, se haga mucho hincapié en la dimensión de la reflexión, sobre las pacientes. Aquí hay una gran cantidad de conceptos disponibles. Para fines didácticos, puede ser útil reducir la complejidad para que las cosas sean más comprensibles y facilitar el entendimiento mutuo (Gumz, 2023; Gumz y Geyer, 2021).

 Wöller (2022, p. 21) ha presentado una propuesta convincente para ordenar las múltiples teorías psicodinámicas y delimitar cuatro perspectivas teóricas entre sí:

(1) La perspectiva orientada a las relaciones (Teoría de las relaciones objetales, Psicología del yo, postkleiniana, intersubjetivas y relacionales),

(2) la perspectiva de los conflictos, entre diferentes sistemas de motivacionales,

(3) la perspectiva de la regulación de si mismo y de las relaciones (tradición de la psicología del Yo, conocimientos neurobiológicos sobre el almacenamiento del conocimiento implícito en la memoria procedimental, disponibilidad de funciones del yo, como la regulación de las emociones, el control de los impulsos, la verificación /prueba de realidad, la constancia de los objetos, la capacidad de mentalización),

(4) la perspectiva de la formación de representaciones alteradas y de contenidos y aspectos psíquicos «escindidos de la personalidad, de origen traumático.

La capacidad de aplicar conceptos implica, en consecuencia, un conocimiento profundo de estas perspectivas teóricas. En los siguientes apartados, abordaré con más detalle las demás dimensiones de la competencia psicodinámica, que se refieren en mayor medida a las habilidades relacionales, y explicaré por qué estas habilidades de configurar relaciones deben entrenarse de forma específica, cómo se pueden desarrollar y cómo pueden medirse de forma empírica / fundamentada.

11.2 ¿Por qué debemos entrenar las competencias de acción psicodinámicas?

Muchas pacientes no se benefician lo suficiente de su psicoterapia. Aproximadamente una cuarta parte abandona la terapia prematuramente. Solo entre uno y dos tercios (según el estudio) mejoran en el contexto de su psicoterapia (Cuijpers et al., 2021; Gries et al., 2020; Swift et al., 2017; Fernández et al., 2015). No siempre somos conscientes de estas tasas de éxito tan dispares y, además, muchas terapeutas tienden a ignorar un poco su propia falibilidad. Al igual que los representantes de otros grupos profesionales, tienden a sobreestimar su eficacia y sus habilidades interpersonales (sesgo de autoevaluación; por ejemplo, Longley et al., 2023; Anderson et al., 2020ª; Walfish et al., 2012; Hatfield et al., 2010). Hatfield et al., 2010). Parece ser que este sesgo de autoevaluación aumenta cuando (desde el punto de vista del observador) es menor el grado de habilidades interpersonales (Longley et al., 2023).

Otro aspecto importante es que las terapeutas tienen diferentes grados de eficacia. Se diferencian en cuanto a la mejora de los síntomas que sus pacientes logran en promedio (Johns et al., 2019; Baldwin & Imel, 2013), en cuanto a la probabilidad de que sus pacientes interrumpan la terapia prematuramente (Zimmermann et al., 2017) y en cuanto a la capacidad básica de establecer una buena relación terapéutica (De Re et al., 2012). Estos «efectos del terapeuta» (véase el capítulo 10) se encuentran entre los factores individuales más importantes en lo que respecta a la variabilidad de los resultados terapéuticos (Baldwin e Imel, 2013).

Es de gran interés conocer las características que distinguen a las terapeutas más exitosas. Las pruebas empíricas más sólidas, hasta la fecha, apuntan a que es especialmente relevante la forma en que las terapeutas logran lidiar con las interacciones hostiles, es decir, las tensiones y crisis en la relación terapéutica (constelaciones difíciles de transferencia y contratransferencia, véase el cap. 2; rupturas de alianza, véase el cap. 65) (por ejemplo, Hayes et al., 2018; Binder y Strupp, 1997; Najavits y Weiss, 1994), y a qué habilidades interpersonales estables pueden recurrir para ello (Longley et al., 2024; Gries et al., 2020; Heinonen & Nissen-Lie, 2020; Lingiardi et al., 2018).

Por habilidades interpersonales se entienden cualidades como la calidez, la empatía, el aprecio y la comunicación clara. A pesar de estar familiarizadas con los conceptos de transferencia y contratransferencia, las terapeutas suelen reaccionar de forma (sutilmente) hostil, por ejemplo, ignorando, minimizando, controlando o acusando. Puede ser difícil resistirse a la tentación de reaccionar con hostilidad. La hostilidad también puede estar presente en la biografía de las terapeutas (Berger et al., 2024ª). Hilliard et al. (2000) han demostrado que la percepción negativa que las terapeutas tenían de sus propios padres, estaba relacionada con procesos interpersonales negativos en las sesiones y, por lo tanto, con un resultado terapéutico más negativo. En un estudio propio, hemos demostrado que las situaciones de tensión pueden desencadenar experiencias biográficas de las terapeutas (Berger et al., 2024b).

11.3 ¿Cómo se pueden entrenar las competencias de actuación psicodinámicas?

La competencia se forma principalmente a través de un aumento de conocimientos y habilidades, basadas en la experiencia. El trabajo con grabaciones de vídeo y juego de roles resulta especialmente beneficioso (Gumz, 2024 a; Gumz, 2023 a, b).

Juego de roles

El juego de roles con compañeros de estudios o colegas, o con pacientes simulados (véase el capítulo 10), ofrecen una excelente oportunidad para entrenar diversos aspectos de las competencias psicodinámicas mencionadas anteriormente.

En el juego de roles se pueden recrear situaciones terapéuticas predeterminadas o sesiones terapéuticas con pacientes propios. Se pueden percibir comportamientos verbales y no verbales, y se pueden hacer visibles los puntos ciegos, o los aspectos inconscientes, de la contratransferencia. Los participantes pueden alternar los roles de paciente, terapeuta u observador. También se puede utilizar la técnica de duplicación del psicodrama (Gessmann, 1995) (Gumz, 2024 a, b, Gumz, 2020 a). De esta manera, los terapeutas pueden probar opciones de actuación, obtener una información sobre sus propias contribuciones a la interacción, recibir apoyo y ánimo, y enfrentarse activamente a sus propias limitaciones. Esto último lo formuló una participante en formación, en una entrevista, de la siguiente manera: «La vergüenza que uno siente por no poder hacerlo todo, no desaparece ocultándola, sino más bien afrontándola abiertamente y permitiéndose sentirla, pero al mismo tiempo, te das cuenta de que, en primer lugar, a todo el mundo le pasa lo mismo, que no siempre se puede ser competente, como terapeuta, en todas las situaciones y que, en segundo lugar, el grupo lo acepta bien» (Reuter et al., 2021).

El juego de roles puede formar parte de seminarios, sesiones de supervisión en grupo o sesiones de intervisión. Pero también en la supervisión individual a menudo la oportunidad de rastrear las complicaciones de las relaciones, en un juego de roles. También es útil incluir la retroalimentación de un equipo reflexivo (compañeras de formación) como técnica de la terapia sistémica (Andersen, 1990).

Grabaciones de vídeo

Las grabaciones de vídeo de las sesiones de terapia ofrecen la oportunidad de hacer visibles los aspectos verbales y no verbales de la interacción relacional, es decir, también los procesos implícitos (Gumz, 2024ª; Gumz, 2020ª). Algunas colegas psicodinámicas las ven con ojos críticos. Una objeción que se plantea a menudo es que una cámara o, a través de ella, una tercera persona observadora pone en peligro el espacio protegido de la díada. Sin embargo, lo que se debe considerar aquí, es que la percepción más concreta de las relaciones complicadas, a través de grabaciones de vídeo, reduce el riesgo de intelectualizar los casos; y fomenta / promueve un aprendizaje inmediato y auténtico (Gumz, 2020 a).

Esto contribuye al desarrollo de las competencias de los participantes en la formación y, por consiguiente, a la protección de los pacientes (Gumz, 2023b). Las secuencias de vídeo con situaciones terapéuticas realistas recreadas proporcionan valiosas perspectivas didácticas sobre la acción psicodinámica, permiten el aprendizaje a partir de un modelo, y muestran los complejos procesos que tienen lugar en los tratamientos psicodinámicos (Gumz y Hörz-Sagstetter, 2018). Los videoclips en los que se recrean reacciones difíciles de los pacientes pueden utilizarse como estímulo para practicar intervenciones a partir de ellos.

Entrenamiento centrado en la alianza

Un método desarrollado específicamente para entrenar a los terapeutas en el manejo de las tensiones y crisis en la relación terapéutica (rupturas de alianza, véase el cap. 56) es el Entrenamiento Centrado en la Alianza (AFT; Eubanks-Carter et al., 2015; Reuter et al., 2021; Gumz, 2020ª; Gumz et al., 2020ª; Gumz, 2019; Gumz et al., 2018; Modified Alliance-Focused Training with Doubling, MAFT-D; Gumz et al., 2025).

El AFT entrena tres competencias terapéuticas:

(1) Percepción: capacidad de percibir los propios sentimientos y tensiones de forma inmediata, en el aquí y ahora de la relación terapéutica, con atención plena, curiosidad y sin juzgar. Aquí hay solapamientos tanto con el método psicoanalítico de la atención equidistante /flotante (véase el cap. 14), como con el entrenamiento sistemático de la atención plena, (mindfulness) común a todas las escuelas (Rugenstein y Gumz, 2017).

(2) Regulación afectiva: capacidad de tolerar sentimientos difíciles de contratransferencia, en lugar de reaccionar con (sutil) contra agresividad o evitar el enfrentamiento con una tensión. Esta capacidad presenta un paralelismo con el concepto psicoanalítico de abstinencia (ver cap. 9).

(3) Metacomunicación: capacidad de comunicar, de forma auténtica y útil, sobre la dinámica de la relación y las facetas de la propia contratransferencia (centrándose en la experiencia del paciente, la experiencia del terapeuta o el enredo conjunto [el «nosotros»], véase el cap. 56). Aquí se observan solapamientos con otros conceptos, como la congruencia, la autenticidad, la empatía (véase el cap. 1), la capacidad de mentalización (véase el cap. 7) o con el concepto central en la técnica de tratamiento psicoanalítico del ritmo. Las tres competencias terapéuticas mencionadas de percepción, regulación afectiva y metacomunicación son, en esencia, equivalentes a un «manejo competente de la contratransferencia objetiva y subjetiva» (véase el cap. 2).

El MAFT-D consiste en un taller introductorio seguido de una supervisión en grupo. En el taller se imparten conocimientos teóricos y técnicas para manejar las tensiones y las crisis. Se enseña a las participantes a percibir con sensibilidad las tensiones en ejemplos de vídeos y en sus propios casos prácticos. Como apoyo, se realizan ejercicios de atención plena para diferenciar la percepción emocional. En juegos de rol se practica cómo abordar y resolver las tensiones y crisis de manera útil. Las supervisiones grupales posteriores siguen un procedimiento regular, que consiste en: a) un breve ejercicio de atención plena, b) una breve presentación oral del caso o la revisión de un breve fragmento de vídeo de la última sesión terapéutica, c) juego de roles detallado con intercambio sobre la experiencia afectiva desencadenada mediante la técnica de doble, así como intercambio sobre las propias contribuciones personales de los participantes (propia vulnerabilidad, puntos débiles) (Gumz 2024ª; Gumz 2024b; Gumz, 2020ª; Gumz et al., 2025).

Todos los principios y técnicas que se enseñan y practican para el trabajo terapéutico en el manejo de las rupturas de alianza (véase el cap. 56) también se aplican a la supervisión (Gumz, 2024ª; Gumz, 2024b; Eubanks-Carter et al., 2015). Gumz 2024b; Gumz, 2020ª; Eubanks-Carter et al., 2015). El objetivo es crear un ambiente en el que los supervisores y los supervisados puedan hablar de forma auténtica, sin juzgar, con franqueza y de igual a igual, sobre lo que están viviendo aquí y ahora. Esto va de la mano con el hecho de que los participantes a menudo se sienten más involucrados emocionalmente, y tengan la impresión de que la supervisión contiene más elementos de experiencia personal, de lo habitual (Reuter et al., 2021).

Las investigaciones realizadas hasta la fecha, incluidos nuestros propios estudios, apuntan al potencial de este enfoque para mejorar la formación en psicoterapia (Perlman et al., 2020; Reuter et al., 2021; Gumz, 2020ª; Gumz et al., 2020ª; Gumz, 2019; Gumz et al., 2018; Muran et al., 2018; Eubanks-Carter et al., 2015; Bambling et al., 2006).

También en el contexto de los estudios universitarios de psicoterapia (por ejemplo, actividades que cualifican para el ejercicio profesional, la autorreflexión) y la formación continua posterior, la AFT (o MAFT-D) puede ser de gran utilidad. Actualmente estamos llevando a cabo un ensayo clínico aleatorizado y controlado multicéntrico financiado por la DFG, en colaboración con una serie de institutos de formación en psicoterapia y socios nacionales e internacionales para verificar empíricamente la eficacia del MAFT-D como concepto integrador para mejorar el manejo terapéutico de las tensiones y crisis en la relación terapéutica y los resultados del tratamiento de pacientes con depresión (Gumz et al., 2025; Gumz 2024ª).

11.4 Medir las habilidades interpersonales

En los estudios realizados hasta la fecha, que han podido demostrar una relación entre las habilidades interpersonales y los efectos del terapeuta, las habilidades interpersonales se han evaluado como una característica del terapeuta, presente de manera general en diferentes pacientes, y fueron juzgadas de manera estandarizada por observadores externos, mediante pruebas de rendimiento (desempeño) (Heinonen y Nissen-Lie, 2020).

Actualmente existen disponibles dos instrumentos de este tipo (Gumz et al., 2020): la prueba «Therapy-Related Interpersonal Behaviors» (TRIB, Schöttke et al., 2017), y el Ejercicio de Habilidades Interpersonales Facilitadoras (Ejercicio-FIS, Anderson et al., 2016ª; 2016b; 2009; Gumz et al., 2020; Munder et al., 2019). El TRIB mide las habilidades en una discusión grupal estructurada, sobre una película controvertida, relacionada con la terapia (TRIB-G) o en una entrevista personal estructurada (TRIB-I).

Ejercicio de Habilidades Interpersonales Facilitadoras (Ejercicio FIS)

En el Ejercicio FIS, los participantes en la prueba reaccionan verbalmente a situaciones terapéuticas desafiantes, que se recrean en videoclips y representan una amplia gama de patrones interpersonales.  Las reacciones, grabadas en audio, son evaluadas por tres evaluadores independientes y cualificados, en función de nueve habilidades interpersonales:

(1).-capacidad de expresión verbal, (2.-) capacidad de transmitir esperanza y expectativas positivas, (3.-) capacidad de ser creíble y convincente, (4.-) capacidad de expresión emocional, (5.-) capacidad de transmitir calidez, aceptación y comprensión, (6.-) capacidad de responder empatícamente, (7.-) capacidad de establecer alianzas, (8.-) capacidad de abordar las tensiones y crisis existentes, y (9.-) autenticidad (Gumz et al., 2024; 2020; 2018).

El Ejercicio FIS se tradujo a ocho idiomas distintos del inglés (Anderson et al., 2020b) y se ha adaptado a diferentes situaciones terapéuticas (Bate & Tsakas, 2022; Anderson et al., 2019) o versiones del FIS (basadas en texto, Zech et al., 2023; versión para clientes, Santos et al., 2023).

Desarrollamos una versión en alemán del Ejercicio FIS (con 13 videoclips), que se puede realizar en línea (Gumz et al., 2024; 2020; Munder et al., 2019). En colaboración con una serie de institutos de formación y universidades, hemos evaluado a estudiantes de psicología y psicoterapeutas con el Ejercicio FIS, y les hemos preguntado sobre otras características mediante cuestionarios. Nuestros análisis mostraron que los participantes experimentados y masculinos, así como aquellos con puntuaciones más bajas de alexitimia autodeclarada, muestran habilidades interpersonales significativamente más altas (Gumz et al., 2024). En otro estudio, demostramos que las futuras terapeutas tienden a sobreestimar sus habilidades interpersonales, especialmente aquellas cuyas habilidades fueron calificadas como inferiores desde la perspectiva del observador, y aquellas que, en general, se sienten más seguras de sí mismas y más atractivas (Longley et al., 2023). Los primeros análisis también sugieren que las respuestas con altas habilidades interpersonales se caracterizan por ciertos rasgos lingüísticos (verbalización de emociones, uso de palabras con connotaciones cognitivas, menos negación, adaptación (ajuste del estilo de hablar (Steinert et al., en revision) y que las terapeutas son percibidas como más competentes cuando responden a situaciones terapéuticas desafiantes con una voz constantemente elevada pero estable (Karcher et al., en revisión).

Figura 11.1 Desarrollo del Ejercicio FIS (Gumz et al., 2020)

Ejemplo práctico

El siguiente ejemplo muestra la reacción de una terapeuta ante la expresión de una paciente que se muestra en la imagen anterior. El equipo evaluador calificó esta reacción de la terapeuta como «por debajo de la media».

«Sra. Schuster, es su, eh… sí, su tiempo, así que puede hacer con él lo que quiera, pero sí, mi enfado, bueno… no sé, ¿enfado? Hm.

Mi enfado no tiene nada que ver aquí, ¡es su terapia! Y no sé qué espera conseguir, pero hoy no voy a alargar más la sesión, después de usted tengo otros pacientes…Y bueno… si dice que eso lo provoca, entonces, eh, entonces… eso es provoc- o sea, quiero decir, eh, bueno, entonces eso también me hace enoj- o si, ehm, si molesto, ¿no? Eso también lo tiene que entender. Pero sí, eh, la puntualidad es, bueno, eh, exactamente, un tema que también es relevante para ehm… para otras relaciones, es decir, es una falta de respeto hacia la otra persona, si esta siempre llega tarde, entonces hay que trabajar en eso.

En la siguiente tabla (tabla 11.1) se muestran las nueve dimensiones de las habilidades interpersonales que se miden con el Ejercicio FIS, así como los aspectos que indican una valoración relativamente baja de la reacción del terapeuta en el caso práctico.

Tabla 11.1 Nueve dimensiones de las habilidades interpersonales y su evaluación en el caso práctico

FIS-DimensiónTerapeuta en el caso práctico
(1) Capacidad de expresión verbal  Evita claramente, habla con vacilación, entrecortadamente, pausas frecuentes, no muestra confianza.
(2) Capacidad para transmitir esperanza y expectativas positivas.Solo se centra en las dificultades de la paciente.
(3) Capacidad para ser creíble y convincente.Da la impresión de estar desorganizado, sus comentarios son difíciles de entender.
(4) Capacidad de expresión emocionalPoca expresión emocional, voz monótona.
(5) Capacidad para transmitir calidez, aceptación y comprensión.Muestra una evidente falta de respeto y cordialidad
(6) Capacidad para reaccionar con empatíaDistorsiona e ignora claramente la experiencia de la paciente.
(7) Capacidad de alianzaReacciona con un «sermón moral», exige a la paciente que asuma toda la responsabilidad.
(8) Capacidad para abordar las tensiones y crisis existentesNo reacciona de forma productiva ante la tensión, sino que la intensifica.
(9) AutenticidadNo parece auténtico, reprime su propio enfado, pero al mismo tiempo envía señales contradictorias.

11.5 Recomendaciones para la práctica

— Entrene sus habilidades relacionales orientadas a la acción, además de su capacidad para aplicar conceptos. Utilice el juego de roles y grabaciones de vídeo en seminarios, supervisión o intervisión.

— Una gran parte de la contratransferencia es subjetiva, es decir, la transferencia propia de los terapeutas constituye gran parte de las complicaciones relacionales (véase el capítulo 2). Esto implica que las supervisoras deben transmitir sus sentimientos de contratransferencia principalmente como subjetivos. De lo contrario, las terapeutas en formación pueden sentirse inseguras y desarrollar dudas sobre sí mismas, o pueden surgir idealizaciones que dificulten la búsqueda de una identidad profesional autónoma. Hay que tener en cuenta que la referencia a la pluralidad de actitudes, sentimientos, valoraciones y el estímulo para encontrar una opinión y una postura /actitud, también puede generar inseguridad cuando, por ejemplo, entran en juego deseos de orientación, identificación y apoyo. Esto debería ser objeto de reflexión.

— En situaciones de tensión, pueden activarse experiencias biográficas de las terapeutas (Berger et al., en prensa). Por lo tanto, la transferencia propia de los terapeutas debería incluirse aún más en la formación y la supervisión, de modo que, independientemente de la experiencia personal individual o la terapia docente, se ofrezca una amplia gama de posibilidades para abordar las propias vulnerabilidades y tener nuevas experiencias relacionales.

— Mantenga una visión crítica de las estadísticas sobre el fracaso de las terapias y la omnipresencia del sesgo de autoevaluación, para no pasar por alto la posible necesidad de supervisión. Acepte las dudas profesionales sobre si mismo. Muestre sus propias dificultades, errores y limitaciones ante sus colegas. Desarrolle una cultura de aceptación y curiosidad (Gumz, 2023a). 

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las tres habilidades terapéuticas esenciales para gestionar de forma constructiva las tensiones y las crisis que pueden mejorarse mediante el Entrenamiento Centrado en la Alianza (AFT o el Entrenamiento Centrado en la Alianza Modificado con doble, MAFT-D)?

A través del AFT, los terapeutas aprenden a percibir sus propios sentimientos en el aquí y ahora de la relación terapéutica de forma consciente, inmediata y sin juzgar (percepción), a tolerar y digerir los difíciles sentimientos de contratransferencia (regulación afectiva) y a comunicarse con los pacientes de forma útil sobre lo que ocurre en la relación (metacomunicación).

¿Qué habilidades interpersonales se miden con el Ejercicio de Habilidades Interpersonales Facilitadoras (Ejercicio FIS)?

Con el Ejercicio FIS, las habilidades interpersonales se evalúan de forma estandarizada en nueve dimensiones: (1) capacidad de expresión verbal, (2) capacidad de transmitir esperanza y expectativas positivas, (3) capacidad de ser creíble y convincente , (4) capacidad de expresión emocional, (5) capacidad de transmitir calidez, aceptación y comprensión, (6) capacidad de reaccionar con empatía, (7) capacidad de establecer alianzas, (8) capacidad de abordar tensiones y crisis existentes, y (9) autenticidad.       

Referencias bibliográficas

–Anderson, T., McClintock, A.S., Himawan, L., Song, X. & Patterson, C.L. (2016). A prospective study of therapist facilitative interpersonal skills as a predictor of treatment outcome. J Consult Clin Psycho, 84 (1), 57– 66.

–Eubanks-Carter, C., Muran, J.C. & Safran, J.D. (2015). Alliance-focused training. Psychotherapy (Chic), 52 (2), 169–173.

–Gumz, A. (2020). Kompetent mit Spannungen und Krisen in der therapeutischen Beziehung umgehen. Techniken und didaktische Konzepte. Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht. Gumz, A., Reuter, L., Flückiger, C., Marx, C., Rugenstein, K., Schlipfenbacher, C., Schmidt,

–L. & Munder, T. (2020b). Umgang mit Spannungen und Krisen in der therapeutischen Beziehung: Erste Erfahrungen mit einem handlungsorientierten Ausbildungs- und Supervisionskonzept. Psychother Psych Med, 70 (3–4), 122–129.

–Gumz, A., Longley, M., Franken, F., Janning, B., Hosoya, G., Derwahl, L. & Kästner, D. (2023). Who are the skilled therapists? Associations between personal characteristics and interpersonal skills of future psychotherapists, Psychotherapy Research.

–Longley, M., Kästner, D., Daubmann, A., Hirschmeier, C., Strauß, B. & Gumz, A. (2023). Prospective Psychotherapists’ Bias and Accuracy in Assessing Their Own Facilitative Interpersonal Skills. Psychotherapy, 60(4), 525–535.

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