Autor: Wolfgang Mertens
La gran variedad de opiniones sobre los sueños y sus funciones en la literatura psicoanalítica actual deja a no pocos psicoanalistas y psicoterapeutas psicodinámicos con cierta perplejidad. ¿Hasta qué punto tiene sentido conocer y tener en cuenta determinados modelos teóricos a la hora de encontrar un significado comprensible a un sueño, cuando parece haber tantas opiniones diferentes sobre los sueños? Además, cualquier conocimiento sobre el significado, la función y las posibilidades de interpretación, está integrado en una idea concreta sobre la técnica de tratamiento, sobre cómo y si se puede interpretar un sueño con un paciente concreto y qué importancia tiene esto para la relación. Frente a un paciente concreto, todas las consideraciones teóricas, todas las opiniones expresadas en los libros de texto, pasan a un segundo plano y dan paso a una percepción y un pensamiento intuitivos.
Desde la publicación de Sandler (1983), se parte de la base de que los procesos de percepción de los psicoterapeutas no solo se rigen por conocimientos explícitos, sino también por conocimientos implícitos. Por estos últimos se entienden, opiniones que representan una mezcla de sentido común, valores propios y preferencias practicadas hasta el momento. Con cierto esfuerzo, estos pueden hacerse accesibles a la argumentación, pero solo en la medida en que sean conscientemente accesibles. El conocimiento implícito puede incluso competir con el conocimiento explícito, por ejemplo, de una determinada orientación psicoanalítica, y, a menudo, superponerse o dominarlo. Especialmente en la interpretación de los sueños, se exige ahora al terapeuta una gran capacidad de imaginación. Porque, en un primer momento, los sueños pueden ser muy incomprensibles y, a primera vista, no tener prácticamente nada que ver con la psicodinámica conocida hasta ahora de un paciente, y con la situación actual de sus relaciones. Ningún esquema diagnóstico, ninguna teoría de los trastornos, ningún conocimiento de ningún tipo de intervención operacionalizada parece poder ayudar al terapeuta en este sentido. Sin embargo, los conceptos teóricos explícitos sobre los sueños pueden facilitar el trabajo con ellos, aunque las interpretaciones oníricas no se realicen según una simbología fija o una doctrina del significado fijas, como a menudo imaginan los profanos. Del mismo modo, un modelo de trabajo diferenciado (Greenson, 1973) sobre los temas emocionales fundamentales del paciente en el presente y el pasado puede ayudar a comprender mejor un sueño. Pero, sobre todo, la dinámica de la transferencia y la contratransferencia permite obtener información sobre el inconsciente. y el espacio preconsciente de pensamientos y sentimientos de un paciente, del que surge la dinámica onírica.
16.1 ¿Qué es un sueño?
La respuesta aparentemente sencilla a la pregunta de qué es un sueño suele ser: lo que un paciente cuenta como sueño. Pero en realidad es bastante más complejo.
| Tipo de sueño | Característica especial | Dependiente de |
| El sueño soñado es… | ..una sucesión de imágenes en una narrativa a menudo dramática. | — Capacidad de regulación emocional — Capacidad de mentalización figurativa-simbólica |
| Un sueño reconstruido y contado por uno mismo, | .. normalmente al despertar por la mañana, o tras sobresaltarse por una pesadilla. | — Capacidad de recuerdo — Capacidad de mentalización — Capacidad de regulación afectiva — Grado de censura onírica |
| Un sueño contado a otras personas, | por ejemplo, al terapeuta, a la pareja | — Sinceridad — Consideración por lo socialmente deseable — Procesamiento secundario |
| .. basándose en ideas propias y/o en las traducciones (suposiciones, interpretaciones) del terapeuta | — Sinceridad — Consideración por la accesibilidad de la conciencia — Autoestima y autoconcepto del soñador (paciente) — Competencia del terapeuta |
Explicación
Se comienza con una experiencia onírica del durmiente, que suele estar organizada visualmente. Sin embargo, solo es plenamente accesible en el momento del sueño, ya que poco tiempo después queda sujeta al olvido y al engaño de la memoria.
Este sueño soñado, tal y como estaba presente en fragmentos de memoria segundos después de soñarlo, ya fuera como una imagen onírica aislada o como una historia más o menos elaborada, es ahora una construcción que el soñador intenta recordar al despertar. Por lo tanto, la experiencia onírica real solo es accesible en el momento del sueño. Lo que se puede recordar y relatar por la mañana, minutos u horas más tarde, difiere significativamente de la experiencia onírica original.
El paciente solo puede expresar con dificultad la riqueza de imágenes, secuencias, detalles, sentimientos y estados de ánimo en una descripción narrada a sí mismo o a otra persona sobre la secuencia de escenas que ha visto. Por supuesto, solo con la traducción de las imágenes al lenguaje, se pierde mucho; pero también la capacidad de recuerdo del soñador, que puede ser muy diferente, su defensa o resistencia, que le lleva a ocultar ciertas imágenes al analista en el contexto de una determinada relación de transferencia o a privarlas de su contenido emocional, desempeñan un papel importante en este sentido. Freud denominó a estos procesos «elaboración secundaria».
En el siguiente paso se llega al sueño interpretado o traducido. En este se expresa de forma más concisa el método psicoanalítico original, ya que se trata de hacer aflorar, mediante la libre asociación del paciente, las llamadas formaciones sustitutivas, «a partir de las cuales podemos adivinar lo oculto» (Freud, 1916/1917, p. 111).
A la narración del sueño recordado se suman, pues, las ideas que pueden surgir antes, durante y después del relato del sueño, de modo que, por regla general, se puede partir de la base de que el contenido de toda una sesión debe considerarse como ideas relacionadas con el sueño. Por supuesto, hay una gran diferencia entre si un paciente puede dejarse llevar por el flujo de sus pensamientos e ideas —que no tienen por qué estar directamente relacionados con el sueño narrado— o si intenta evitar entrar en contacto con sus sentimientos y pensamientos. Por lo tanto, casi todos los sueños están integrados en un contexto narrativo y relacional que
puede servir al psicoanalista como guía hacia los conflictos inconscientes y los traumas no superados de su paciente.
16.2 Antecedentes históricos
Punto de partida: la teoría clásica de los sueños de Freud
De las muchas conceptualizaciones, en parte muy diferentes, del sueño y su significado, en esta visión general se coloca en primer lugar el modelo de Freud, ya que sigue siendo un punto de partida indispensable para el estudio teórico y la interpretación de los mismos.
Fundamentos del modelo. En la teoría de los sueños de Freud (1900a) se partía de la base de que el pensamiento latente del sueño, que contiene un deseo conflictivo, debe ser distorsionado para que el soñador pueda seguir durmiendo tranquilamente. Este llamado trabajo onírico de la deformación se lleva a cabo mediante la condensación, el desplazamiento y, sobre todo, la representación pictórica. Esta comprensión de la estructura y la función del sueño, del trabajo onírico y de la interpretación de los sueños, establecida en 1900, fue desarrollada por la psicología estructural en el llamado modelo de instancias del ello, el yo y el superyó y, al incluir los sueños traumáticos del propio Freud, se amplió aún más en el transcurso de su obra posterior. Sin embargo, en la primera mitad del siglo XX constituyó todavía la base de la concepción psicoanalítica del sueño. Sirvió de referencia a muchos autores de otras corrientes de la psicología profunda, como Carl Gustav Jung o Erich Fromm, a partir de la cual desarrollaron sus propias hipótesis, en parte muy diferentes de las de Freud.
También los investigadores del sueño con orientación cognitiva y fenomenológica (Hall y Van de Castle, 1966; Domhoff, 1996), así como los trabajos neurocientíficos sobre los sueños que surgieron a partir de la década de 1950 con el descubrimiento del sueño REM (Hobson, 1988, 2002) se refirieron, en sus críticas, en su mayoría a Freud.
Las hipótesis fundamentales del modelo freudiano sobre los sueños y los conocimientos derivados de él para la interpretación de los sueños, pueden resumirse de la siguiente manera:
Todo sueño debe considerarse como la realización de un deseo o como un intento de hacerlo. El motor de los sueños es la energía de los deseos de la infancia reprimidos, que permanecen activos incluso durante el sueño, exigen ser satisfechos y, por lo tanto, también representan el riesgo de despertar al soñador dormido. Sin embargo, como el aparato muscular está desactivado, la defensa contra los deseos instintivos puede disminuir un poco. La represión de los instintos del ser humano en su infancia, causada por un exceso de sentimientos de culpa y vergüenza, puede así revertirse en cierta medida. Por lo tanto, los sueños son también subversivos, dirigidos contra los poderes dominantes. Incluso los contenidos oníricos que a primera vista parecen totalmente contrarios a esto, como pe. los sueños vergonzosos o castigos, no son una excepción a esta regla.
Más tarde, Freud se dio cuenta de que los sueños con contenido traumático, que pueden repetirse noche tras noche de forma casi idéntica, no pueden subsumirse en la hipótesis del cumplimiento de deseos, sino que deben tratarse como una categoría propia «más allá del principio del placer». Sin embargo, la ubicuidad del postulado del cumplimiento de deseos no se refiere al sueño manifiesto, sino al contenido latente del sueño. Esta distinción, fundamental para la comprensión freudiana del sueño, exige prestar mucha atención a la composición y la censura del sueño. Freud atribuía al soñador la capacidad de enmascarar sus pensamientos oníricos latentes, pero que incluso durante el sueño se experimentan como ofensivos y prohibidos, de tal manera que en el sueño manifiesto no queda prácticamente nada de ellos o no se reconocen.
A través de los llamados «restos diurnos», es decir, pensamientos conscientes que ocuparon al soñador el día anterior, se despierta un deseo en el inconsciente. Estos deseos inconscientes, que se remontan a la infancia, esperan, por así decirlo, la oportunidad más propicia para expresarse y luego transfieren su gran intensidad, propia de un deseo infantil imperativo, al impulso consciente más débil. El deseo inconsciente se adhiere, por así decirlo, a los residuos diurnos correspondientes, como problemas, temores, reflexiones o similares, para acceder a la conciencia onírica.
Dado que la defensa —«la resistencia de represión del yo» (Freud, 1925d, p. 70)— también debe mantenerse en los sueños, aunque no con tanta fuerza como en el estado de vigilia, deben utilizarse los procesos del llamado «trabajo onírico», como la conversión en imágenes,
la condensación y el desplazamiento, y el uso ocasional de símbolos. Por lo tanto, el sueño es, al igual que un síntoma neurótico, un compromiso entre el deseo y la defensa. Por ello, los deseos originales suelen estar distorsionados, alterados, en ocasiones incluso hasta quedar irreconocibles. Por eso se requiere un arduo trabajo de interpretación mediante la reversión del trabajo onírico, tanto por parte del analista como del paciente, para obtener una idea de los deseos infantiles reprimidos. Para ello se necesita un conocimiento sutil de los antecedentes biográficos.
| El primer modelo onírico de Freud |
| — La mayoría de los sueños tratan material psicosexual y expresan deseos reprimidos. |
| — Los sueños son acontecimientos aislados; su función consiste en custodiar el sueño. |
| — Esta función protectora, se logra mediante el trabajo onírico, que permite que los deseos reprimidos, que buscan constantemente una salida, puedan expresarse, pero solo de forma distorsionada. |
| — La diferencia entre los pensamientos latentes del sueño y los manifiestos consiste en la condensación, el desplazamiento, la representación plástica, el uso de símbolos y el procesamiento secundario posterior. |
| — El trabajo onírico consiste en la condensación, el desplazamiento, la representación plástica, el uso de símbolos y el procesamiento secundario posterior. |
| — La diferencia entre los pensamientos oníricos latentes y el sueño manifiesto (= sueño recordado y relatado) es de vital importancia. |
| — Los pensamientos oníricos latentes consisten en deseos reprimidos y las fantasías asociadas a ellos. |
| — Los procesos del trabajo onírico incluyen una parte de la teoría psicoanalítica del pensamiento. Esto se debe a que también se manifiestan en los sueños diurnos, las fantasías, los actos fallidos, los chistes y la formación de síntomas. |
Recomendaciones para la interpretación de los sueños según el modelo de Freud.
Para trabajar con sueños, se pueden derivar las siguientes recomendaciones:
— Deja que sea el propio soñador quien te cuente lo que le sugiere su sueño. En otras palabras, no te precipites a centrarte /captar cualquier detalle.
— No te dejes distraer por el significado manifiesto, sino aléjate de él.
— Dirige la atención del soñador hacia las distintas partes del sueño manifiesto, hasta llegar a las palabras sueltas (individuales).
— Deja que el soñador comience por el elemento que le resulte más impactante emocionalmente.
— Si el soñador ya tiene cierta práctica, puedes dejar que él mismo decida por dónde empezar.
— Al traducir los símbolos (si fuera necesario), presta atención a las ambigüedades del símbolo en cuestión.
— Presta atención a los antecedentes de cada idea relacionada con los detalles del sueño y a los restos del día (“restos diurnos”).
— Presta especial atención a la condensación y el desplazamiento de cada idea, para captar el contenido latente del sueño.
— Recuerda siempre que la interpretación de un sueño solo puede realizarse basándose en las (amplias/ detalladas) asociaciones del soñador y en el (profundo) conocimiento de su historia previa.
— Por lo tanto, ten en cuenta que a menudo tendrás que escuchar una larga cadena de asociaciones, antes de descubrir algo esencial para comprender el sueño.
Ejemplo de caso
Un paciente masculino relata el siguiente sueño: «Salgo de una tienda de muebles junto con mi mujer, que me ha cogido del brazo. De repente, me doy cuenta de que se acerca un hombre por detrás; empuja un cochecito de bebé delante de él. Ahora puedo ver que se trata del vendedor de la tienda de muebles. Su rostro, antes amable, se ha convertido ahora en una mueca burlona. El hombre intenta empujar el cochecito contra parte posterior de mis rodillas. Por poco caigo de espaldas, sobre el cochecito. Pero logré esquivarlo, por un lado. En ese momento me desperté».
¿Qué le sugiere este sueño? Prácticamente nada. Sin embargo, en esa tienda de muebles que aparece en el sueño, él y su esposa compraron hace unos años un dormitorio completo nuevo. (un comportamiento inusual por su parte, ya que normalmente deja los asuntos de decoración en manos de su esposa). Recuerda que el vendedor le pareció demasiado amable. Siempre que se encuentra con un vendedor que se comporta así, reacciona con gran desconfianza.
Sin transición, cuenta que el día anterior leyó un artículo en el periódico en el que se decía que los líderes exitosos deben tener un toque de narcisismo y también un pensamiento paranoico saludable como rasgos de carácter. Solo así los líderes económicos pueden mantener su posición en una competencia, cada vez más dura, a nivel mundial. Esto le convenció mucho. Ayer volvió a pensar si no debería contratar a nuevos empleados o si eso supondría un riesgo financiero demasiado grande para él, en este momento. Pero quedarse quieto, estancarse o incluso abandonar la profesión que ha ejercido hasta ahora, algo que últimamente entusiasma a algunos amigos, no es una opción para él.
No podía conciliar esto con su imagen de masculinidad y con su autoestima, aunque sin duda le atraería hacer algo que normalmente podía, debido a las 50 o 60 horas semanales que dedica al trabajo. Pero, al fin y al cabo, desde hace algún tiempo se permite una psicoterapia analítica y disfruta de esas dos horas en la semana como muy beneficiosa, aunque a veces le remordía la conciencia por dedicarse tanto tiempo a sí mismo, sin producir nada. ¿O sí? Pero el simple hecho de estar tumbado, ya le relaja y, de hecho, algunas veces, casi se ha quedado dormido en el sofá.
En ese momento, el terapeuta pensó en por qué este paciente, un exitoso hombre de negocios, había solicitado terapia hace unos meses por recomendación de su médico de cabecera: trastornos de somatización, dificultades matrimoniales y problemas recurrentes con sus empleados. Un hombre enérgico, de gran diligencia y talento excepcional, pero que en las relaciones interpersonales se veía constantemente atormentado por el miedo a ser engañado y explotado por sus empleados. Esto le había llevado a ocuparse cada vez más de los asuntos por sí mismo, en lugar de delegarlos. De este modo, también podía justificarse, ante sí mismo, el hecho de trabajar cada vez más para satisfacer la exigencia de tener más éxito. Porque quería liberarse por fin de ese sentimiento de inferioridad que llevaba consigo desde su infancia, que se había desarrollado a la sombra de su hermano mayor, más exitoso sobre todo en los estudios, y bajo el yugo de un padre que también exigía constantemente a sus hijos el máximo rendimiento incluso en el deporte.
Hoy, sin embargo, era un paciente en el diván, pero quien, al cabo de pocas semanas comenzó a disfrutar de la experiencia terapéutica y, por primera vez en su vida, se permitió algo parecido a relajarse, aunque tuvo que redefinirlo como un descanso “útil”. Porque admitir ante un hombre, su terapeuta, que necesitaba reconocimiento y una convivencia armoniosa con un hombre-padre, que no se viera obstaculizada por la constante necesidad de competir o de reclamar logros, era aún demasiado pedir. O incluso permitirse el deseo de ser reconocido y amado por su padre sin grandes logros y poder apoyarse en él, era aún inimaginable. Pero en su problema del día anterior se percibía claramente el conflicto entre la expansividad masculina y la necesidad de poder descansar por fin, y no tener que estar siempre orientado hacia nuevos objetivos. La constante comparación con empresarios aún más exitosos representaba su ambiciosa búsqueda de mayor poder e influencia, mientras que su familia, algunos de sus amigos y la situación analítica representaban para él el encontrarse a sí mismo y con la parte descuidada de su ser. Como una máquina que funciona sin descanso, en los últimos 20 años había ignorado casi por completo el ritmo vivo de la tensión y la relajación. ¿Y por qué tenía tan poca confianza en sus semejantes, y estaba constantemente impulsado por el miedo a que pudieran aprovecharse de él? Si este temor no fuera tan fuerte en él, podría contratar nuevos empleados; la empresa tendría suficientes encargos.
En el modelo clásico de los sueños de Freud, la conversión de los pensamientos latentes del sueño en una narrativa pictórica /visual, es un elemento central del trabajo onírico, que conduce a sirve para ocultar el deseo real. La condensación del vendedor, el analista y el padre, así como el desplazamiento del valor afectivo del deseo —de ser finalmente amado y reconocido por el padre, a ser atacado de forma traicionera, de lo que hay que protegerse— también sirven para la defensa. En el modelo clásico, se trata principalmente de que el deseo infantil reprimido pueda expresarse de forma imperativa. El sueño es el guardián del sueño, según la definición funcional prioritaria que Freud le asigna; si no existiera la abreacción alucinatoria, pero inofensiva, a través del sueño, el durmiente, sorprendido por la fuerza de su deseo, se despertaría asustado.
16.3 Conceptos modernos
Cambios en la teoría y la investigación sobre los sueños desde 1950
El libro de Freud La interpretación de los sueños, se considera hoy en día un clásico que no solo ha ocupado a generaciones de investigadores, sino que también es conocido en todo el mundo. Sin embargo, esta gran estima no significa, por supuesto, que las ideas de Freud no hayan experimentado un mayor desarrollo.
A continuación, se abordan brevemente algunos de los cambios más importantes, muchos de los cuales se basan también en trabajos experimentales.
— Ya en vida de Freud, su hipótesis de que el sueño representaba un intento de alucinar la satisfacción de deseos infantiles reprimidos de amor, eliminación de los rivales y singularidad narcisista, parecía demasiado unilateral. Por un lado, existen otros deseos y motivos y, por otro, en los sueños se busca una solución a los conflictos que preocupan al soñador durante el día. Por lo tanto, los sueños también tienen una función adaptativa y creativa (Greenberg y Pearlman, 1978).
— El descubrimiento del sueño REM y, más tarde, del sueño no REM puso de manifiesto que los sueños no son experiencias aisladas, como suponía Freud, sino que representan un proceso más o menos continuo (Schredl, 1999).
— El descubrimiento del sueño REM y, más tarde, del sueño no REM puso de manifiesto que los sueños no son experiencias aisladas, como suponía Freud, sino que representan un proceso más o menos continuo (Schredl, 1999).
— El descubrimiento del sueño REM y, más tarde, del sueño NO REM puso de manifiesto que los sueños no son experiencias aisladas, como suponía Freud, sino que representan un proceso / acontecimiento más o menos continuo (Schredl, 1999).
— Sin embargo, también se sueña durante el día, por lo que es una forma de pensamiento preconsciente e inconsciente, que tiene lugar incesantemente tanto en estado de vigilia como de sueño. No obstante, debido a la eliminación de los estímulos perceptivos y a la falta de disponibilidad de las funciones motoras, los sueños nocturnos ofrecen un mayor grado de libertad.
— El pensamiento onírico no solo sirve para procesar conflictos, sino también para crear nuevas ideas y proyectos sobre la vida futura y, con ello, para el crecimiento emocional /espiritual (Bion, 1962).
— Dado que los seres humanos solo pueden (sobre)vivir en relaciones y desarrollar su identidad /autocomprensión a partir de historias, también en los sueños se expresan procesos interactivos y narrativos. Sin embargo, la dramaturgia onírica no debe conducir a una sobrecarga (saturación) de afectos (Hamburger, 2000).
— Los psicoanalistas que investigan la psicología de la memoria (Palombo, 1976; Reiser, 1993) demostraron que los sueños sirven para consolidar la memoria. La información que se almacena temporalmente en la memoria a corto plazo, durante el día, se compara con las experiencias de la memoria a largo plazo, durante los sueños nocturnos.
— Durante muchos años se consideró válida la afirmación de Freud de que el sueño manifiesto, debido a la distorsión onírica, tenía «tan poca relación orgánica» con el contenido interno del sueño «como la fachada de una iglesia italiana con su estructura y planta» (Freud,
1916 / 1917a, p. 184) y que, por lo tanto, prestar demasiada atención al sueño manifiesto del sueño, distraería de la esencia del sueño; pero, al menos desde Erikson (1955) se ha prestado más atención al sueño manifiesto (Ehebald, 1981; Pulver, 1987; Jiménez, 2012).
— En particular, la psicología del Self, que enfatizaba la función de restitución narcisista de los sueños, favorecía en gran medida el contenido manifiesto de los sueños. Para Kohut (1977), los sueños del estado del Self no ocultan deseos instintivos, sino que expresan directamente la precaria experiencia del Self del soñador (por ejemplo, Grunert, 1984).
— Ya Jung (1948) y Fromm (1951) hablaban del lenguaje simbólico olvidado del sueño, que, sin embargo, no encubre, sino que revela (de otra manera) una experiencia interior sobre un estado de si mismo. Fosshage (1997, 2007) defendía la opinión de que las imágenes oníricas no se eligen principalmente con el fin de ocultar, sino por su poder desafiante y su utilidad actual para pensar en imágenes sobre la temática conflictiva que ocupa al soñador, de manera muy similar a como una persona, en estado de vigilia, elige determinadas palabras para dar un énfasis especial al significado de sus pensamientos.
— Otra crítica se refería a la primacía de lo simbólico verbal, la «teoría de la dominancia verbal de Freud» (Bucci, 1997). Si bien lo pictórico desempeñaba un papel importante en el psicoanálisis clásico, se asociaba más bien con lo infantil regresivo, lo psicótico y otros estados regresivos. Lo pictórico no se apreciaba como un fenómeno sui generis. Sin embargo, lo pictórico en los sueños también posee una lógica narrativa (por ejemplo, Cortina y Liotti, 2007).
— Lingüistas y filósofos (por ejemplo, Lakoff, 1997) señalaron que la condensación y el desplazamiento corresponden a las figuras fundamentales del pensamiento de la metáfora y la metonimia. Por lo tanto, los sueños serían traducibles solo mediante la identificación de sus expresiones metafóricas y metonímicas. Esta es otra razón por la que se cuestiona la distinción entre lo latente y lo manifiesto. Dado que en los sueños no hay nada que ocultar, la psicodinámica de la defensa deja de ser necesaria. Basta con comprender la metáfora y la metonimia para poder traducir cualquier sueño.
— Los psicoanalistas clínicos abogaban por un enfoque diferenciado de los sueños, dependiendo de si se trata de personas con un trastorno grave de la personalidad, con un bajo nivel de integración del yo o de pacientes con un nivel de integración más alto (Bion, 1962; Weiß, 2002; Ermann, 2005).
— Deserno (1992) señaló la relación funcional entre el sueño y la transferencia en el contexto analítico.
— Moser y von Zeppelin (1997), Moser y Hortig (2019) diseñaron un modelo integral de generación de sueños en el que es posible evaluar la calidad de los afectos que acompañan al sueño, en particular su regulación, y registrar así los cambios en las terapias.
Resumen
— Los sueños tienen una función adaptativa y creativa que permite una nueva perspectiva de la experiencia actual, en la que también pueden intervenir otros motivos, además de los libidinosos y agresivos.
— Los sueños nocturnos se producen durante el sueño REM y no REM.
— Se sueña tanto durante el sueño, como en estado de vigilia.
— El pensamiento onírico preconsciente e inconsciente contribuye al crecimiento psíquico.
— En las narrativas oníricas se representan continuamente procesos narrativos y dramáticos.
— Soñar también sirve para la consolidación permanente de la memoria.
— Sobre todo, la revalorización del sueño manifiesto, requiere una consideración diferenciada
sobre por qué es necesaria la suposición de un pensamiento latente (Freud).
— La suposición de que en los sueños se pueden experimentar (con disfraz) deseos rechazados y censurados, no parece desempeñar un papel primordial en los sueños de las personas con una autoestima precaria.
— La elección de determinadas imágenes oníricas impresionantes, se produce para acercarse a la resolución de conflictos y, con ello, a una verdad sobre uno mismo.
— La revalorización general de lo pictórico / figurativo, favorece el reconocimiento de un inconsciente onírico «sabio para la vida».
— Los procesos inconscientes funcionan con elementos metafóricos (condensación) y metonímicos (desplazamiento), en una secuencia narrativa de imágenes y escenas. ¿Es necesario, entonces, suponer una defensa?
— Los sueños difieren tanto en la forma en que se recuerdan y representan, como en su contenido, dependiendo de la estructura del yo del soñador.
— En los sueños de los pacientes (con una estructura del yo suficiente) los conflictos de transferencia se representan, preferentemente, de forma pictórica / figurativa.
— En particular, la calidad de la regulación de los afectos/emociones determina la configuración de las narrativas oníricas. Un fallo en esta regulación conduce, por ejemplo, a la interrupción de una escena onírica.
Ejemplo de caso • Consideraciones complementarias sobre el ejemplo onírico
¿Qué significan estos hallazgos para la comprensión del sueño anterior? En él aparece un vendedor con un cochecito de bebé. ¿Podría ser que este represente al analista? Vende un juego de dormitorio. ¿No recuerda esto tanto al diván analítico, como a la intimidad conyugal? ¿No representa el dormitorio también el descanso y la relajación, y sin duda también el placer sexual sensual? ¿Y no representa la situación analítica también una invitación a dejarse llevar y relajarse, a ser capaz de confiar?
El vendedor empuja el cochecito desde atrás hasta las corvas del soñador. ¿Podría esto significar que el paciente también se siente obligado por su terapeuta a la regresión (a una etapa anterior).. o tal vez incluso desea que él le obligue a dejarse llevar y retroceder, lo que él mismo no puede admitir, debido a su forzada tendencia a la rivalidad y su compulsión por tener que triunfar y demostrar su valía constantemente? En el sueño, el vendedor se acerca por detrás, lo que parece ser una acción de emboscada y que implica cierta malicia, de la que hay que desconfiar. ¿Se puede realmente confiar en el padre-analista que está sentado detrás de él? ¿O solo atrae con promesas que luego no está dispuesto a cumplir? En el momento en que se confía, uno resulta abrumado. Pero, gracias a Dios, se dio la vuelta en el momento justo, vio al vendedor y saltó a un lado, y antes de que pudiera pasar nada, el sueño se interrumpió. Pero, gracias a Dios, se giró en el momento justo, vio al vendedor, saltó a un lado y, antes de que pudiera pasar algo, el sueño se interrumpió.
Así o de forma similar podrían ser los pensamientos preconscientes de este hombre, que tenían como contenido su conflicto consciente sobre la capacidad de dejar ir, confiar y amar. El sueño retomaba el problema del día anterior: ¿expandirse, contratar nuevos empleados o no? Había un miedo en él que le impedía confiar en el rendimiento de otras personas. En el tratamiento analítico, este conflicto se había centrado y transferido a la persona de su terapeuta. ¿Podría este ayudarle realmente? ¿Y él mismo sería capaz de confiar realmente en su terapeuta?
El sueño retoma el conflicto; el soñador permanece alerta y se da cuenta de la intención del vendedor. En el sueño, el afecto se ha vuelto demasiado fuerte y lo ha interrumpido. Para el analista, este sueño fue una oportunidad bienvenida, para abordar el conflicto de confianza de su paciente, no solo como un problema en la realidad externa, sino también en la relación con él, en la que, por lo general, pueden producirse cambios de manera más eficaz. Porque el problema del día anterior y el conflicto inconsciente del paciente, que se expresa en él, se reflejan, por supuesto, también en el problema de la relación en el diván.
En lugar de hablar de forma más bien racional sobre los problemas del presente o incluso sobre las causas supuestas del pasado, los pacientes suelen quedar impresionados por el dramatismo emocional y la vivacidad de sus sueños y, gracias a estos sentimientos experimentados en el aquí y ahora, pueden encontrar de forma mucho más convincente un acceso a sus conflictos inconscientes y a sus recuerdos biográficos.
| Importante: |
| Una de las diferencias más notables con respecto al modelo clásico de los sueños de Freud es que, desde la perspectiva actual, en los sueños se expresa con mayor intensidad el tema conflictivo actual, sobre todo en la transferencia y en la relación con el analista, mientras que el soñador intenta buscar soluciones a conflictos anteriores. |
Los respectivos intentos de solución siempre se ven limitados en el sueño, cuando el soñador no dispone de suficientes posibilidades de regulación afectiva. Según Freud, los restos diurnos solo sirven como gancho para ofrecer una posibilidad de representación a los deseos que presionan continuamente en busca de satisfacción. Sin embargo, ya había reconocido que la transferencia puede entrar en el sueño como un resto diurno preconsciente.
Tabla 16.2 Qué hacer y qué no hacer: el tratamiento actual de la interpretación de los sueños en el proceso analítico
| Qué hacer | Qué no hacer |
| Adapta siempre la interpretación de partes de un sueño a la autopercepción del paciente; de lo contrario, la interpretación del sueño puede ser experimentada por él como una intrusión y como un arma para revelar «sin piedad» sus procesos inconscientes. | Evite intentar identificar directamente los deseos, como era el caso predominante en la teoría topográfica de los sueños de Freud. Porque los deseos nunca se muestran sin distorsiones en los sueños, sino siempre como Formaciones de Compromiso, y esto, por supuesto, en el lenguaje visual de los sueños. |
| El trabajo con los sueños tiene como objetivo apoyar y promover el proceso analítico. Sin embargo, esto no solo se puede lograr mediante la interpretación de los sueños, sino también mediante otras actitudes analíticas e intervenciones. Lo especial del trabajo con los sueños es que, debido a los procesos de coincidencia (correspondencia) de los diferentes sistemas de memoria, pueden salir a la luz recuerdos biográficos importantes, que son desencadenados por los problemas y conflictos del aquí y ahora, entre los que se incluyen los que ocurren en la transferencia. | No pretenda encontrar una narrativa que explique toda la escena onírica, quizás con el objetivo de poder traducir por completo el «significado oculto», como si el sueño fuera un texto que se pudiera deconstruir por completo. |
| Reflexiona sobre los problemas y conflictos que más preocupan al paciente en este momento; esto incluye también los temas de transferencia que se han actualizado en las sesiones previas. | |
| Piensa en qué conflictos inconscientes sin resolver, del pasado, siguen preocupando al paciente, pero también qué partes de las formaciones de compromiso y, por lo tanto, qué mecanismos de defensa, ya le son accesibles de manera conscientes. | |
| Piensa en qué imágenes, en qué condensaciones y desplazamientos, posiblemente también en qué símbolos convencionales, pueden expresarse estos conflictos en el sueño. | |
| Ten en cuenta que, sobre todo en pacientes con escasa capacidad de simbolización, se requiere tu capacidad de intuición soñadora («reverie») y que, por lo tanto, debes adelantarte a ella. | |
| Sin embargo, todas estas consideraciones e ideas deben adaptarse a las competencias estructurales del yo del paciente, a su capacidad de reflexión adquirida, y a su estado de conciencia actual en el transcurso del proceso correspondiente. |
Preguntas frecuentes
¿Qué razones justifican que la obra de Freud “La interpretación de los sueños” se considere un «clásico»?
La demostración de que los sueños tienen un significado para quien los sueña; el valor de representar e interpretar los propios sueños; la descripción de los procesos defensivos que conducen a la distorsión de los sueños; el funcionamiento del inconsciente, el proceso primario y, por lo tanto, el pensamiento psicodinámico, que se convirtió en la base de una disciplina, que hasta el día de hoy tiene un gran poder explicativo
¿Es realmente necesario considerar la condensación y el desplazamiento, así como el lenguaje en imágenes (pictórico), como modos de distorsión (trabajo onírico) de los deseos rechazados; o tienen otra función?
La narración en imágenes es el modo original del pensamiento (onírico) y, por lo tanto, no es un modo regresivo y defensivo. Según los investigadores cognitivos de los sueños, la condensación corresponde a la metáfora, el desplazamiento a la metonimia, como por ejemplo, el principio pars pro toto.
La metáfora y la metonimia son componentes intrínsecos (inmanentes) del pensamiento preconsciente. Según la concepción psicoanalítica, tanto en los sueños como en la conciencia despierta, se expresan procesos de defensa, generalmente como formaciones de compromiso.
¿En qué medida puede considerarse la resolución de un problema en un sueño, como un intento de satisfacer un deseo?
Las teorías actuales sobre los sueños enfatizan el aspecto organizador, integrador, resolutivo y adaptativo de los sueños. Sin embargo, dependiendo de cómo se defina “la resolución de problemas”, esta también incluye la satisfacción de un deseo (es decir, un sistema de representación afectivo-cognitivo, que aspira a la actualización). Desde la perspectiva actual, esto tiene que ver con los deseos y objetivos actuales de una persona, no con los deseos originalmente reprimidos en la infancia. No obstante, los deseos del aquí y ahora, pueden seguir mostrando rastros de los deseos pasados, los conflictos asociados a ellos, así como las formaciones de compromiso (concesiones mutuas) que se hicieron, y las fantasías correspondientes que surgieron.
Bibliografia
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