El SENTIDO DE LA EXISTENCIA HUMANA Y LOS SISTEMAS MOTIVACIONALES
Dr. Alvaro E. Romero Pimienta
15 de octubre de 2021
El análisis de la angustia, tema central en el campo psiquiátrico, remite en última instancia a una cuestión existencial: “¿Cuál es el sentido de la vida?” o más exactamente, “¿Cuál es el sentido de mi existencia”? Esta es, sin duda, una pregunta mayúscula que de manera eventual nos planteamos, justamente cuando nos enfrentamos a la probable- posible muerte y/o a algunos de sus equivalentes o sucedáneos.
Cotidianamente nos preguntamos sobre el “sentido” de un sueño, de una reacción conductual propia o ajena, de una fantasía, de un síntoma somático extraño e injustificado, de una “obsesión” o temor inexplicable. La introspección personal o la interpretación silvestre de algún interlocutor ofrecido, puede apaciguar nuestro afán de entender el “por qué” de aquello, el “significado” de aquello. Recurrimos a los expertos cuando es factible y accesible; algunas veces estos “interpretes” fueron los viejos, los sacerdotes, los maestros; naturalmente lo son los padres, pero desafortunadamente sus respuestas, aunque bien intencionadas, con frecuencia no son verídicas. Pero ¿quién tiene las respuestas “verdaderas”, cuando la interrogante no es sobre un evento concreto, sino sobre “la existencia” en general, y no solo la mía, en particular?
Plantear esta inicial diferenciación nos permite entender que, definir el sentido de la vida en general ha generado un campo donde filósofos y grandes pensadores han tenido la “batuta” y , en cierto grado, una disputable hegemonía en sus estudios y disertaciones. Sus respuestas han adquirido el carácter de ideologías políticas y/ o religiosas con diferentes grados de especulación y poder de aceptación y penetración social. Pero, de un tiempo para acá, estos “sabios” han caído en desuso, en tanto, quienes se apoyan y parten del conocimiento científico, tienen ahora la oportunidad de ser más certeros y convincentes. Aquí se ubican los psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas, quienes metiéndose al “ruedo” a lidiar con semejante “toro”, a partir del estudio de individuos y grupos sociales, se han atrevido a dar “el brinco” y referirse al “hombre”, al “ser humano”. Sus aportaciones, acordes al movimiento de la ciencia misma, han sido “moda” y luego, a veces, desacuerdo… o consolidación.
Hoy abordo este tema, partiendo del compromiso que tengo con mis pacientes. Obligado estoy a estudiar sobre este tema, recurriendo a la bibliografía que publica nuevas conceptualizaciones psicológicas basadas en evidencia científica. El objetivo final: repensar sobre la forma de mejorar nuestras intervenciones en salud mental.
Empecemos por afirmar que, desde la perspectiva psicoanalítica, definir el sentido de algo, es identificar su propósito, su intención; y que, en rigor, la existencia concreta y particular de fulanito y/o perenganito, siempre tiene un sentido. Que no lo sepa es otra cosa; que sea inconsciente es común, que su concienciación sea una tarea formal y guiada en un proceso de psicoterapia psicodinámica, es ventajoso y saludable.
Justificado metodológicamente, reducimos el estudio de la existencia (“la vida”) a conductas y experiencias subjetivas y relaciones interpersonales concretas e individualizadas; y de ahí, la palabra clave: MOTIVACION o más exactamente SISTEMAS MOTIVACIONALES. Motivaciones son aquellas que nos mueve, lo que constituye nuestras intenciones, propósitos, objetivos, necesidades, deseos o metas… términos que nos resultan más comprensibles que el abstracto nombre de “pulsión”.
Todo fenómeno psíquico (psicosomático e interpersonal), llámese sueño, pensamiento, emoción o conducta (sintomática o no) tiene una motivación. Descubrir el sentido de mi existencia… es quitarle la “cubierta”. Es saber que motivaciones orientan mi vida. Es incluso, plantearme que, a partir de conocerlas, se abre la posibilidad de conducirla en la dirección que me plazca.
El tema de la Motivación fue elaborado por Freud desde el momento en que empezó a teorizar sobre el papel de las PULSIONES en la conducta y los síntomas de sus pacientes. Luego le siguió una larga historia de autores, con aportaciones teóricas diversas, ligando conceptos y fenómenos psicopatológicos con avances o fracasos terapéuticos, observaciones derivadas de la psicología del desarrollo, y otras disciplinas. En la actualidad y como evidencia de que el Psicoanálisis continúa vivo, recientemente encontramos, y hemos terminado su traducción al español, el libro de Benecke (1), sobre el cual una reseña formal está en proceso. En lo que sigue, tomaré de este autor algunas ideas pertinentes, pero básicamente intentaré explicar los conceptos de Joseph Lichtenberg (2), correlacionándolos con la base teórica del OPD-2 (3) relativa al Eje II Conflictos Psicodinámicos.
El OPD dice:
1- La presencia de diferentes posiciones en el interior de una persona (contradicción de motivos, deseos, valores y representaciones) son fenómenos universales, comunes a la especie humana.
2.- El yo aprende a mediar entre las “exigencias” internas (sistemas motivacionales) y las exigencias externas.
3.- Los conflictos intrapsíquicos son colisiones inconscientes entre grupos motivacionales distintos pe. el deseo básico de ser cuidado y el deseo de autarquía o autosuficiencia.
4.- Esta oposición de grupos motivacionales contrapuestos, mantenidos como trasfondo durante largo tiempo, lleva a un elevado estado de tensión interna. El concepto psicodinámico del conflicto, pues, se basa en el supuesto básico de que la conducta está constantemente influida por deseos, pensamientos y representaciones inconscientes. Visto así, el conflicto persistente implica además una “fijación” en una representación del tipo “es esto o lo otro”, sin que de ellos emerja una solución.
5.- Todos los sistemas motivacionales están activos desde el comienzo hasta el final de la vida (Stern, 1995). Sin embargo, estos se despliegan dependiendo de la etapa de maduración psicológica (funciones del Yo, desarrollo del Self, Capacidad de simbolización, etc.)
6.- Conflicto y Estructura (psíquica) se complementan y condicionan recíprocamente (en su operatividad “normal” y) en la patogénesis. De esta manera, una falla estructural bloquea o imposibilita el balance, así como la superación o integración del desarrollo motivacional. En otros términos, en este caso, los sistemas motivacionales se involucran de manera disfuncional y contradictoria.
7.- Bajo la presión de eventos vitales importantes y extremos, se desarrollan contradicciones (ambivalencias) motivacionales conflictivas…y pueden aparecer síntomas por descompensación.
8.- Los Sistemas Motivacionales (SM), desarrollados a partir de las pulsiones, tienen un fundamento biológico… modificables y susceptibles de ser modelados por las experiencias de aprendizaje.
9.- (Citando a Sandler y Sandler,1987): la “pulsión” es un deseo representado que contiene las reacciones esperadas deseadas (o temidas) de un Objeto significativo. Se forman patrones de deseos con metas y acciones en dirección a Otros y con relación a sí mismo.
10.- Las tensiones conflictivas se afrontan (coping) / elaboran de manera pasiva (con negaciones, “dejándose llevar”, resignándose o sometiéndose al deseo) o de manera activa (opuesta) (oponiéndose a través de compensaciones, formaciones reactivas o conductas contra fóbicas).
Lichtenberg (2011), por su parte, delimita 7 sistemas motivacionales:
1. Necesidad de Regulación (psicológica) de las necesidades fisiológicas
2. Necesidad de Apego
3. Necesidad de Autoafirmación y Exploración
4. Necesidad de reaccionar aversivamente mediante la oposición / retirada
5. Necesidad de placer sensual y excitación sexual.
6.- Necesidad de Afiliación
7.- Necesidad de Cuidados
Ejemplifiquemos cada uno, para una mayor comprensión:
1.- El sentido que María le da a la vida es satisfacer necesidades fisiológicas. Le “mueve”, predominantemente, el comer y defecar. O tal vez, María (en tanto se deja pasivamente guiar por las pulsiones) es “movida” por el sistema motivacional Fisiológico. No se da cuenta que en realidad no es ella quien decide.
Caso extremo es el de Aurora, quien, por un daño cerebral mayúsculo, vive afásica y cuadripléjica, alimentada por sus familiares, incapaz de pronunciar una palabra, solo emite algunos gestos y sonidos guturales ininteligibles. Aquí no podemos decir que estén operan algunos de los SM que enseguida iremos nombrando. Aurora vive… como “vegetal” y el sentido que tiene su vida es… solo “vivir”; ya que, en realidad, aunque para sus familiares tenga un sentido su existencia, no creo que lo tenga para sí misma. En realidad, ella no se está dando nada a si misma. Está “recibiendo” vida porque en su cuerpo siguen funcionando órganos vitales y porque alguien la sigue alimentando.
Habrá que aplicar estos conceptos, relativos al SM Fisiológico, para entender lo que pasa con los obesos, las anoréxicas y el amplio grupo de pacientes psicosomáticos, en quienes el cuerpo, y no la mente, adquiere preponderancia.
2.- El “sentido” que Alfonso le da a su vida se configura y se expresa por otro SM: Explorar. Hay en él una incesante curiosidad por descubrir lo que ha ocurrido (historia), está ocurriendo (noticias periódicas) y lo que va a ocurrir (pronósticos y predicciones). Parece que este campo es inagotable y ahí Alfonso despliega la satisfacción de esta necesidad de explorar y conocer.
Esta postura motivacional contrasta notablemente con su novia: en Elvira algo bloquea e inhibe el despliegue y operatividad de esta curiosidad. Está desinteresada, “desmotivada”. El remedio será destrabar este SM o bien, “mover las piezas del ajedrez” y facilitar que otros SM encuentren su expresión y despliegue.
3.- El sentido que, sin darse cuenta, Josefa le da a su vida, es mantener un sistema de relación interpersonal de Apego y gran cercanía. Llega a la dependencia emocional, al vinculo simbiótico. Cualquiera vicisitud que amenace esta unión despierta la ansiedad, tal cual una alarma que señala fuego en las inmediaciones.
Caso opuesto es el de Antonio. Su angustia surge cuando su marcada tendencia a mantenerse separado e independiente, se ve contrapunteada por un acercamiento de Otros, que él, sin alguna flexibilidad, califica de “intrusivo”. Su vida solo tendrá “sentido” cuando su SM de Apego (que, por ciertas experiencias previas durante su temprano desarrollo, no le permitieron lograr una solución integrada), ahora esta compulsivamente inclinado hacia un solo lado: ser independiente “llueve o truene”.
4.- El sentido que Jesús le da a su vida está centrado en el SM de Cuidar. Él, cuida todo y a todos. Parece que tienen una habilidad particular para captar, rápido y con exactitud, las necesidades y carencias de los demás. Responde ayudándolos; pero a veces identificamos que este “altruismo” es el resultado de un conflicto inconsciente que “resuelve” negando sus propias necesidades, las cuales desatiende imprudente o inconvenientemente.
El caso opuesto lo evidencia Carlos, quien muestra que el sentido de su vida es recibir siempre, en todo tiempo y lugar, la ayuda de los demás. La autosuficiencia no figura como un valor, no le motiva en lo más mínimo.
5.- Veamos ahora el caso de Verónica. Su vida tiene sentido (le resulta satisfactorio y placentero orientarse por el SM Sensual, Sexual solo cuando encuentra que es atractiva, que es capaz de atraer a todos los hombres y de vencer a todas las mujeres. Solo cuando logra incontables orgasmos.
En cambio, su hermana Panchita, que siempre pasa desapercibida, encuentra su plena realización, renunciando a los placeres sensuales y sexuales. Su vida tiene sentido cuando siente que en cada sacrificio y renuncia logra una incomparable superioridad espiritual.
6.- El siguiente caso corresponde a grandes revolucionarios y luchadores sociales, investigadores y literatos. Aquellos para quienes es más valido lo social que lo individual (personal). Es el caso de Agustina, cuyo sentido de vida está centrado en un movimiento de reivindicación feminista. El sistema motivacional que le domina es Afiliación. Siempre está participando en grupos estudiantiles o profesionales, asociaciones civiles o vecinales, políticas, ambientalistas, etc. que “son su vida” … que le dan “sentido a su vida”. Cualquier obstáculo o dificultad en estos ámbitos le causan angustia.
Lo opuesto, puede resultar cuando alguien huye de esta necesidad, “enconchándose” en una posición esquizoide, como en el caso de Martha, quien se aburre o se aterra al encontrarse en un grupo participativo.
7.- Finalmente, tenemos el caso de Alberto a quien le mueve, predominantemente, discrepar de los otros. Su SM es la Aversión, donde aplica sistemáticamente rechazo y critica irreflexiva a lo que otros piensan o hacen. Él se justifica etiquetándose de “asertivo”, pero en realidad no pude tolerar (por alguna razón no consciente) los sentimientos de simpatía y concordancia hacia los demás.
Lo opuesto lo vemos en Julieta, cuya avenencia extrema y pseudo empatía, la convierte en una “camaleona” que no tiene identidad propia, que le angustia mostrar discrepancia alguna con los demás.
Por consiguiente, si alguien comenta que ha “perdido” …anda “buscando” (o que no ha “encontrado”) el sentido de su vida, pertinente es responderle que, a pesar de sus contradicciones, su vida si tiene un sentido, y una dirección; y que el psicoanálisis le puede ayudar a que (más allá de sus aparentes certezas sobre sí mismo), se dé cuenta de lo que “realmente” le da un sentido particular a su existencia. Es decir, que le permitirá identificar los sistemas motivacionales que determinan sus particulares necesidades, deseos, motivaciones y metas.
Referencias
1.- Cord Benecke C, Felix Brauner F: Motivation und Emotion. Psychologische und psychoanalytische Perspektiven.Gesamtherstellung: W. Kohlhammer GmbH, Stuttgart. 2017
2.- Lichtenberg, J.D., Lachmann, F.M. Fosshage, J.L.: Psychoanalysis and Motivational Systems. A New Look. Routledge, 2011.
3.- Grupo de Trabajo OPD: Diagnostico Psicodinámico Operacionalizado (OPD-2). Edit. Herder, 2008.