{"id":110,"date":"2026-03-13T01:59:39","date_gmt":"2026-03-13T01:59:39","guid":{"rendered":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=110"},"modified":"2026-05-02T19:34:27","modified_gmt":"2026-05-02T19:34:27","slug":"7-mentalizar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=110","title":{"rendered":"I-7 Mentalizaci\u00f3n\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>7.1 \u00bfQu\u00e9 es la mentalizaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto de mentalizaci\u00f3n fue desarrollado a principios de la d\u00e9cada de 1990 por un grupo de trabajo, en torno al psicoanalista brit\u00e1nico Peter Fonagy y la psicoanalista Mary Target. &nbsp;Inicialmente, el concepto serv\u00eda para cerrar la denominada \u00abbrecha de transmisi\u00f3n\u00bb en la transmisi\u00f3n de patrones de apego de padres a hijos. El grupo de trabajo pudo demostrar, en una muestra de 100 parejas de padres londinenses, que las <em>competencias autorreflexivas<\/em> pod\u00edan predecir la seguridad del apego de sus hijos, mejor que el apego de los propios padres (Fonagy et al., 1991). Posteriormente, el concepto se ampli\u00f3 y actualmente representa uno de los avances emp\u00edricos del psicoan\u00e1lisis, que busca resolver la tensi\u00f3n hist\u00f3rica entre el psicoan\u00e1lisis, la teor\u00eda del apego y las ciencias emp\u00edricas del desarrollo. Adem\u00e1s, la teor\u00eda de la mentalizaci\u00f3n fundamenta una terapia psicodin\u00e1mica basada en la evidencia, la Terapia basada en la Mentalizaci\u00f3n (Taubner et al., 2019), que se considera uno de los tratamientos m\u00e1s importantes para los trastornos l\u00edmite de la personalidad (DGPPN, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Definici\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <em>mentalizaci\u00f3n<\/em> puede definirse como la capacidad de atribuir un significado al propio comportamiento y al de los dem\u00e1s, mediante la suposici\u00f3n de estados mentales que subyacen al comportamiento, como emociones, deseos, creencias y pensamientos (Fonagy et al., 2002).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras palabras, la mentalizaci\u00f3n describe el grado en que una persona es capaz de aplicar una teor\u00eda psicol\u00f3gica precisa, a un contexto interpersonal o intraps\u00edquico. De este modo, la teor\u00eda de la mentalizaci\u00f3n representa una ampliaci\u00f3n de las teor\u00edas de la teor\u00eda de la mente, m\u00e1s orientadas al \u00e1mbito cognitivo (Premack y Woodruff, 1978), al centrarse en el contexto afectivo e interpersonal, diferenciar cualitativa y cuantitativamente entre individuos y se\u00f1alar la vulnerabilidad (perturbabilidad) del desarrollo de la mentalizaci\u00f3n (Taubner, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La teor\u00eda de la mentalizaci\u00f3n, inspirada en el psicoan\u00e1lisis, parte de la base de que el alcance y la calidad de la comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica del Yo y de los dem\u00e1s, dependen del <em>\u00e9xito de las relaciones de apego tempranas<\/em> (<a href=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?tag=fonagy\">Fonagy<\/a>, 2003). Por lo tanto, la mentalizaci\u00f3n es un logro del desarrollo que, debido a interacciones tempranas fallidas y\/o traum\u00e1ticas, puede estar limitado de forma general o espec\u00edfica al contexto. Adem\u00e1s, la mentalizaci\u00f3n se considera una capacidad din\u00e1mica que puede variar en funci\u00f3n de la propia emocionalidad, la situaci\u00f3n actual y las personas involucradas, por lo que podr\u00eda describirse m\u00e1s acertadamente como <em>un proceso <\/em>(Fonagy et al., 2011).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Desarrollo del concepto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00e9rmino \u00abmentalizaci\u00f3n\u00bb proviene de la teor\u00eda psicosom\u00e1tica de un grupo de psicoanalistas franceses quienes, con el t\u00e9rmino \u00abmentalisation\u00bb describieron c\u00f3mo se elaboran ps\u00edquicamente los impulsos, es decir, c\u00f3mo algo f\u00edsico puede transformarse en algo mental (Bouchard et al., 2008). En la nueva versi\u00f3n del concepto, se trata m\u00e1s bien de comprender todas las dimensiones de los estados ps\u00edquicos, que <em>abarcan lo motivacional, lo emocional y lo cognitivo.<\/em> Adem\u00e1s, se tienen en cuenta las distorsiones sistem\u00e1ticas del proceso de comprensi\u00f3n, por ejemplo, un \u00e9nfasis excesivo en la realidad externa (modo teleol\u00f3gico) o un \u00e9nfasis excesivo de la realidad interna (modo de equivalencia ps\u00edquica), tal y como ya describi\u00f3 Freud, para la realidad ps\u00edquica de las personas neur\u00f3ticas (Freud, 1913). Como tercer modo, <em>no mentalizador<\/em>, se considera una forma de reflexi\u00f3n sobre el comportamiento no relacionada con la realidad (modo \u00abcomo si\u00bb o pseudomentalizaci\u00f3n), en la que la experiencia interna y la realidad externa no est\u00e1n relacionadas entre s\u00ed o est\u00e1n disociadas. La mentalizaci\u00f3n, como concepto puente integrador, tiene solapamientos conceptuales con otros conceptos cl\u00ednicos importantes, como la conciencia afectiva, la empat\u00eda, la introspecci\u00f3n y la atenci\u00f3n plena (mindfulness), y puede diferenciarse de ellos de la siguiente manera:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mentalizaci\u00f3n abarca tanto el conocimiento de uno mismo (atenci\u00f3n plena, introspecci\u00f3n) como el del Otro (empat\u00eda), integra la cognici\u00f3n y el afecto (conciencia afectiva) e incluye adem\u00e1s una dimensi\u00f3n de interpretaci\u00f3n expl\u00edcita e impl\u00edcita (Choi-Kain y Gunderson, 2008).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;La dimensi\u00f3n impl\u00edcita, en particular, significa una comprensi\u00f3n autom\u00e1tica del Yo y del Otro, que puede estar sistem\u00e1ticamente err\u00f3nea \/ sesgada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>7.2 Desarrollo de la mentalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hitos del desarrollo de la mentalizaci\u00f3n pueden situarse, por un lado, en el \u00e9xito de la regulaci\u00f3n afectiva temprana entre el cuidador y el beb\u00e9 y, por otro lado, en la moderaci\u00f3n del juego infantil entre el \u00abcomo si\u00bb y la realidad, que condicionan una integraci\u00f3n en el modo de pensamiento mentalizador. Todos estos procesos se basan en una capacidad parental de mentalizaci\u00f3n precisa y sensible, que a su vez depende de la propia situaci\u00f3n, de la relaci\u00f3n con la paternidad y de las representaciones de las relaciones entre padres e hijos activadas por el ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Teor\u00eda del biofeedback social<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el contexto de la teor\u00eda de la mentalizaci\u00f3n, la exitosa temprana reflexi\u00f3n de los afectos se considera una especie de biofeedback social (Gergely y Watson, 1996): El beb\u00e9 no es consciente de sus afectos (a\u00fan no tiene un Yo ps\u00edquico), pero puede experimentar las emociones de forma corporal y comunicarlas de forma preling\u00fc\u00edstica a las personas que lo cuidan mediante expresiones faciales y sonidos. En condiciones \u00f3ptimas, esta comunicaci\u00f3n encuentra resonancia en la persona que lo cuida, de tal manera que no se ve abrumada por los afectos negativos, sino que puede \u00abprocesarlos\u00bb de tal manera que pueda mostrar una reacci\u00f3n adecuada al afecto negativo del beb\u00e9. Esto se manifiesta en su respuesta al beb\u00e9, que <em>contiene<\/em> un reflejo marcado y congruente del afecto negativo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A trav\u00e9s de esta forma de comunicaci\u00f3n, el beb\u00e9 aprende algo sobre sus procesos internos mediante su mecanismo innato de reconocimiento de contingencias y, al mismo tiempo, se tranquiliza (Gergely et al., 2010). De este modo, la interacci\u00f3n temprana entre padres e hijos da lugar a una representaci\u00f3n cognitiva de los propios estados afectivos corporales, que pueden describirse como precursores o componentes de la mentalizaci\u00f3n, en el sentido de la conciencia afectiva, y que constituyen la base de la regulaci\u00f3n afectiva intraps\u00edquica (Fonagy et al., 2007).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Desarrollo de una realidad ps\u00edquica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como complemento al desarrollo de la conciencia de uno mismo y de los afectos, Fonagy et al. (2002) desarrollaron una teor\u00eda del desarrollo de la realidad ps\u00edquica y del<em> Yo como autor<\/em>. &nbsp;A partir de los nueve meses de vida, los beb\u00e9s pueden reconocer comportamientos orientados a objetivos, en el sentido de estrategias racionales de medios y fines, sin atribuir intenciones a los agentes \/ actores (modo de pensamiento <em>teleol\u00f3gico<\/em> = las acciones se refieren exclusivamente a cambios en la realidad externa). La transici\u00f3n de una visi\u00f3n teleol\u00f3gica a una visi\u00f3n <em>intencional<\/em> del mundo, tiene lugar entre los tres y los cinco a\u00f1os de edad. &nbsp;A esta edad, los ni\u00f1os peque\u00f1os comienzan a atribuir a otras personas intenciones previas, como deseos o sentimientos, y as\u00ed pueden representar estados mentales intencionales y la causalidad mental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paralelamente a este desarrollo, se desarrolla el <em>juego infantil,<\/em> en el que el ni\u00f1o puede separar, tanto las razones teleol\u00f3gicas como las intencionales del comportamiento de la realidad y, de este modo, puede explorarlas de forma l\u00fadica sin consecuencias negativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia ps\u00edquica es inicialmente dual: por un lado, el ni\u00f1o se comprende a s\u00ed mismo en el <em>modo de la equivalencia ps\u00edquica<\/em> (orientado a la realidad, pero sin mentalizar, con una sobrevaloraci\u00f3n del mundo interior y una equiparaci\u00f3n con el mundo exterior) y, por otro lado, comprende su experiencia ps\u00edquica en el <em>modo de \u00abcomo si\u00bb<\/em> (los estados mentales son representaciones, es decir, no son id\u00e9nticas al mundo, pero en el juego no est\u00e1n relacionadas con la realidad).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aproximadamente a partir de los 5 a\u00f1os, el desarrollo personal, en el contexto de un desarrollo normal, alcanza el nivel de <em>actor representativo o mentalizador<\/em> mediante la integraci\u00f3n del modo de \u00abcomo si\u00bb y el modo de la equivalencia ps\u00edquica. El ni\u00f1o ahora puede entender sus propias creencias y las de los dem\u00e1s, como representacionales, es decir, sabe que las creencias pueden ser falsas. La \u00abseparaci\u00f3n\u00bb o desacoplamiento de las ideas de la realidad, se basa en la experiencia de reflexionar sobre los propios estados ps\u00edquicos, a trav\u00e9s de la persona de referencia. Los juegos de \u201ccomo si\u201d (simulaci\u00f3n), en cierto modo, asumen la misma funci\u00f3n que la reflexi\u00f3n afectiva temprana, mediante la verbalizaci\u00f3n de los estados mentales. Los adultos o los ni\u00f1os mayores (hermanos) desempe\u00f1an un papel mediador decisivo en el juego infantil. Para integrar los dos modos de funcionamiento ps\u00edquico, el ni\u00f1o debe tener repetidamente la oportunidad, sobre todo en juegos que le proporcionen seguridad, de percibir su propio estado mental, verlo representado en el Otro y reconocer el marco de la realidad externa (por ejemplo, a trav\u00e9s de las reglas del juego) (Fonagy, 1995; Fonagy &amp; Target, 2007; Target &amp; Fonagy, 1996).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Apego seguro y confianza epist\u00e9mica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se considera que <em>un apego seguro<\/em> con los padres es la condici\u00f3n \u00f3ptima para desarrollar la mentalizaci\u00f3n, ya que los afectos negativos suelen ser regulados de forma r\u00e1pida y sensible por la persona cuidadora, por lo que, el apego seguro representa un marco de entrenamiento \u00f3ptimo para explorar los estados mentales. Las representaciones de <em>apegos inseguros<\/em> van acompa\u00f1adas de una regulaci\u00f3n insuficiente o excesiva (sobrerregulaci\u00f3n) de los afectos negativos, por lo que la exploraci\u00f3n del mundo mental (afectivo) no se fomenta de manera \u00f3ptima. Recientemente, la importancia del desarrollo de la mentalizaci\u00f3n en contextos de apego, se ha ampliado con el concepto de <em>confianza epist\u00e9mica<\/em> (\u00abepistemic trust\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Definici\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La confianza epist\u00e9mica se refiere a la disposici\u00f3n inconsciente del individuo, en este caso del ni\u00f1o, a clasificar las se\u00f1ales y la informaci\u00f3n enviadas por otra persona como confiables, generalizables y relevantes para s\u00ed mismo (Wilson y Sperber, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan la teor\u00eda de la pedagog\u00eda natural (Csibra y Gergely, 2009, 2011), las caracter\u00edsticas para la base de una confianza epist\u00e9mica de este tipo, son formas de comunicaci\u00f3n ostensiva, como el contacto visual y la reactividad adecuada, en dimensiones de cercan\u00eda temporal, tono de voz y contenido. En las interacciones entre el ni\u00f1o y la persona o figura de apego, las formas de comunicaci\u00f3n ostensiva deben servir al mismo tiempo de base para la confianza epist\u00e9mica y aumentar las posibilidades de un apego seguro. De este modo, como se ha indicado anteriormente, aumenta la disposici\u00f3n del beb\u00e9 a integrar la informaci\u00f3n presentada por la persona de apego, mediante la reflexi\u00f3n marcada \u00abmira, esto es lo que sientes ahora mismo\u00bb, lo que fomenta el desarrollo de la capacidad de mentalizaci\u00f3n (Fonagy y Allison, 2014). El apego inseguro y especialmente desorganizado, va acompa\u00f1ado de desconfianza epist\u00e9mica, lo que dificulta el aprendizaje a partir de las relaciones sociales y, por lo tanto, se asocia con un estancamiento en el \u00e1mbito de esta importante t\u00e9cnica cultural. Los primeros resultados emp\u00edricos confirman la existencia de una relaci\u00f3n entre los patrones de apego y la flexibilidad epist\u00e9mica en los ni\u00f1os (Corriveau et al., 2009).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dimensiones de la mentalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el concepto de la mentalizaci\u00f3n <em>como proceso<\/em>, se aclara que la mentalizaci\u00f3n tiene lugar en un continuo, en <em>constante cambio de diferentes dimensiones<\/em>. Una de estas dimensiones centrales va desde el polo de la interpretaci\u00f3n autom\u00e1tica e impl\u00edcita del comportamiento, hasta el polo de la mentalizaci\u00f3n controlada y expl\u00edcita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el marco de un modelo de conmutaci\u00f3n \/ activaci\u00f3n de la mentalizaci\u00f3n, dependiente del estr\u00e9s, se parte de la base de que, en funci\u00f3n del estr\u00e9s actual relacionado con el apego, el grado de mentalizaci\u00f3n <em>expl\u00edcita<\/em> cambia a partir de un determinado nivel de estr\u00e9s a una mentalizaci\u00f3n <em>autom\u00e1tica<\/em>, que se asocia con funciones de protecci\u00f3n, evolutivamente anteriores, en el sentido de reacciones de lucha, huida o congelaci\u00f3n (Fonagy y Luyten, 2009) y con una desactivaci\u00f3n de la mentalizaci\u00f3n expl\u00edcita (Nolte et al., 2013).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El punto de cambio (conmutaci\u00f3n) puede variar individualmente y en funci\u00f3n de la representaci\u00f3n del apego: en el caso de un apego seguro y en el inseguro-evitativo, el punto de cambio es m\u00e1s tard\u00edo que en el caso de representaciones de apego enredadas y desorganizadas. La intensidad de la reacci\u00f3n y el tiempo necesario para volver a la mentalizaci\u00f3n expl\u00edcita, tambi\u00e9n var\u00edan en funci\u00f3n de las estrategias de apego (Luyten et al., 2012). Otras dimensiones de la mentalizaci\u00f3n se refieren a:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; la consideraci\u00f3n de est\u00edmulos externos, como gestos o expresiones faciales, en contraste con est\u00edmulos internos, como la imaginaci\u00f3n de sentimientos,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; el enfoque en la comprensi\u00f3n del Yo, en contraste con los dem\u00e1s, y<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; la adopci\u00f3n de un enfoque m\u00e1s cognitivo frente a uno m\u00e1s afectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estas tres \u00faltimas dimensiones se parte de la base de que el equilibrio entre los diferentes polos se considera \u00f3ptimo (Bateman, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>7.3 Teor\u00eda y pr\u00e1ctica cl\u00ednicas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las limitaciones o distorsiones de la capacidad de mentalizaci\u00f3n se asocian ontol\u00f3gicamente con experiencias de apego tempranas disfuncionales o traum\u00e1ticas. A continuaci\u00f3n, se explica la teor\u00eda cl\u00ednica del <em>Yo ajeno<\/em> y los modos de <em>pensamiento prementalizantes<\/em>, ilustr\u00e1ndolos con vi\u00f1etas de casos muy anonimizadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Yo ajeno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El concepto del Yo ajeno (\u00abalien self\u00bb; Fonagy et al., 2010) es fundamental para la teor\u00eda cl\u00ednica. Un Yo ajeno surge de la experiencia repetida y predominante de que las personas que cuidan al beb\u00e9 se ven abrumadas por afectos negativos y le dan una retroalimentaci\u00f3n social err\u00f3nea \/ defectuosa. El ni\u00f1o interioriza entonces una representaci\u00f3n ajena y no congruente del Self (de s\u00ed mismo), como por ejemplo \u00abSoy insoportable\u00bb. o \u00abSoy feo\u00bb. Estas representaciones del Yo siguen siendo ajenas, ya que no tienen ninguna conexi\u00f3n con el yo corporal \/f\u00edsico (Fonagy y Target, 2002). En relaci\u00f3n con capacidades de mentalizaci\u00f3n poco desarrolladas y en caso de una fuerte excitaci\u00f3n afectiva, el <em>Yo ajeno<\/em> se fortalece y domina la experiencia del Yo. En ese momento, ya no hay partes positivas del Yo, disponibles y, adem\u00e1s, puede producirse una experiencia de fragmentaci\u00f3n del Yo. Se trata, por ejemplo, de momentos de intenso odio hacia uno mismo y de ira hacia los dem\u00e1s, que pueden conducir a comportamientos autolesivos o lesivos para los dem\u00e1s, como un intento de externalizar el Yo ajeno y restablecer la coherencia del Yo (Taubner et al., 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Regresi\u00f3n a modos de pensamiento prementalizantes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mentalizaci\u00f3n como proceso significa que, dependiendo de la excitaci\u00f3n emocional, del tipo de situaci\u00f3n interpersonal, del nivel del punto de cambio (conmutaci\u00f3n) y de las estrategias de apego dominantes, el modo de pensamiento mentalizante puede colapsar. Al alcanzar el punto de cambio, se produce una regresi\u00f3n a modos de pensamiento prementalizantes, que a menudo van acompa\u00f1ados de pensamiento concreto, equivalencia ps\u00edquica o pseudomentalizaci\u00f3n. Estas formas de pensamiento van acompa\u00f1adas de errores de valoraci\u00f3n espec\u00edficos del comportamiento propio y el ajeno, y, por lo tanto, contribuyen a una experiencia relacional disfuncional y, potencialmente, al mantenimiento de un comportamiento sintom\u00e1tico, ya que la experiencia relacional no puede mentalizarse con precisi\u00f3n (Allen et al., 2011).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El modo de pensamiento concreto y la equivalencia ps\u00edquica<\/strong>.                  El <em>pensamiento concreto<\/em> suele ir acompa\u00f1ado de una incomprensi\u00f3n de las emociones que subyacen al comportamiento, as\u00ed como de un \u00e9nfasis excesivo en las circunstancias f\u00edsicas externas, en el sentido de \u00abEmpec\u00e9 una discusi\u00f3n porque ha llovido todo el d\u00eda\u00bb. Esto se manifiesta en una falta de sensibilidad hacia las propias necesidades emocionales y hacia la forma en que las personas se influyen mutuamente en las relaciones. En la <em>equivalencia ps\u00edquica<\/em> se confunden los sentimientos y los pensamientos, como, por ejemplo: \u00abComo me siento triste, el mundo es malo\u00bb. Aqu\u00ed, el objetivo terap\u00e9utico ser\u00eda reconocer que uno puede sentirse triste sin sacar conclusiones sobre los dem\u00e1s (Bateman y Fonagy, 2004). La fijaci\u00f3n en el pensamiento concreto y en la equivalencia ps\u00edquica, puede ir acompa\u00f1ada de una generalizaci\u00f3n extrema de los estados mentales, por ejemplo, la sensaci\u00f3n de que todo ha salido mal porque se ha tenido un sentimiento perturbador. En este modo de pensar, a los individuos les resulta dif\u00edcil ser flexibles o l\u00fadicos en sus pensamientos, por ejemplo, considerar otras perspectivas. A menudo, los pensamientos y sentimientos de los dem\u00e1s, tambi\u00e9n se experimentan como peligrosos cuando no coinciden con los propios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Caso pr\u00e1ctico<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Sra. Brink, de 46 a\u00f1os, busc\u00f3 ayuda terap\u00e9utica porque, desde la muerte de su padre y la grave enfermedad de su madre, no pod\u00eda dormir toda la noche. En la primera consulta tambi\u00e9n qued\u00f3 claro que era muy infeliz en su relaci\u00f3n amorosa, con un hombre casado y que tambi\u00e9n estaba cada vez m\u00e1s insatisfecha en su vida profesional. No se sent\u00eda lo suficientemente valorada por su empleador, por lo que dejaba deliberadamente tareas sin hacer y no transfer\u00eda las llamadas telef\u00f3nicas. Sus problemas y su actitud desafiante hab\u00edan comenzado con el nacimiento de sus hermanos, ya que estos absorb\u00edan toda la atenci\u00f3n de sus padres. Antes de cumplir los seis a\u00f1os hab\u00eda sido una princesa mimada por su padre, pero su madre siempre la hab\u00eda tratado con rechazo. A pesar de las tensiones familiares, la Sra. Brink nunca se hab\u00eda mudado de la casa de sus padres, sino que viv\u00eda en un apartamento anexo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La relaci\u00f3n, y la persona de la madre, parec\u00eda unidimensional y puramente conductual: \u00abElla hace esto y yo hago aquello\u00bb. El comportamiento se describe como una serie interminable de ofensas mutuas y posteriores represalias. Por ejemplo, cuando la Sra. Brink llev\u00f3 a casa su buen certificado de fin de estudios, su madre solo dijo que, a pesar de ello, nadie la contratar\u00eda. La Sra. Brink toma esta afirmaci\u00f3n como base para justificar, internamente, que, 30 a\u00f1os despu\u00e9s, todav\u00eda tiene derecho a ser descarada y terca con su madre, que ahora necesita cuidados. En lugar de estar triste por la relaci\u00f3n fallida, solo siente ira. Racionaliza sus sentimientos dici\u00e9ndose que no quiere estar triste por cosas que no se pueden cambiar, lo que tambi\u00e9n subraya su estilo de pensamiento concreto. No pudo utilizar sus capacidades cognitivas, por lo dem\u00e1s muy pronunciadas, para comprender las relaciones cercanas. En su retraimiento desafiante encuentra, una y otra vez, pruebas observables de que su madre era \u00abmala\u00bb y que, por lo tanto, la reconciliaci\u00f3n no ser\u00eda posible. Solo a trav\u00e9s de la terapia se embarca en una b\u00fasqueda de c\u00f3mo fue realmente la relaci\u00f3n con su madre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De acuerdo con su pensamiento concreto, busca de nuevo, pruebas externas, porque el acceso a su interior parece estar bloqueado, pero tambi\u00e9n porque cada vez duda m\u00e1s de sus propias conclusiones autom\u00e1ticas y hostiles. La Sra. Brink reflexiona que se ve\u00eda a s\u00ed misma como una ni\u00f1a fea y gorda, pero, a pesar de ello, hay fotos en las que su madre y ella se sonr\u00eden mutuamente y su madre la mira con orgullo. Aqu\u00ed queda claro que le cuesta imaginar que una madre quiera a su hija, aunque esta no se ajuste a un determinado ideal de belleza. La Sra. Brink lo sabe intelectualmente, pero no puede aplicarlo a su propia experiencia relacional ni sentirlo. En este tipo de pensamiento concreto se hacen evidentes las <em>coincidencias con el pensamiento ps\u00edquicamente equivalente<\/em>, ya que la Sra. Brink ya no pod\u00eda distinguir entre su propia hostilidad y la hostilidad de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El modo de pensamiento pseudo-mentalizador<\/strong>.                                           La pseudomentalizaci\u00f3n se refiere a un aparente pensamiento (reflexivo), pero carece de los factores esenciales de la mentalizaci\u00f3n genuina. As\u00ed, se desarrollan teor\u00edas psicol\u00f3gicas sobre uno mismo y los dem\u00e1s, que est\u00e1n muy generalizadas y se caracterizan por un conocimiento injustificadamente seguro de los pensamientos y sentimientos de los dem\u00e1s. La mentalizaci\u00f3n <em>intrusiva<\/em> va acompa\u00f1ada de la experiencia subjetiva, de saberlo todo sobre el Otro, hasta el punto en que la otra persona quiera aislarse. A menudo, los pensamientos y sentimientos se reconocen en uno mismo o en los dem\u00e1s, siempre y cuando coincidan con las propias preferencias e intereses. Faltan percepciones diferenciadas, como la ambivalencia; y las valoraciones siguen m\u00e1s bien la necesidad de satisfacer \/agradar a los dem\u00e1s o a uno mismo. A menudo, se mantienen puntos de vista de fases de desarrollo anteriores (infantiles) en relaci\u00f3n con los padres. Adem\u00e1s, la pseudomentalizaci\u00f3n o hiper-mentalizaci\u00f3n puede referirse a una mentalizaci\u00f3n hiperactiva e inexacta que desarrolla modelos innecesariamente complejos de la psique del Otro, o que contienen atribuciones completamente inexactas, defendidas con vehemencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Caso pr\u00e1ctico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Laura, una paciente de 18 a\u00f1os, se inscribi\u00f3 en una consulta de psicoterapia ambulatoria y anot\u00f3 varios problemas, en el formulario de inscripci\u00f3n. Durante la conversaci\u00f3n, se descubri\u00f3 que hab\u00eda copiado las enfermedades del folleto de la consulta, ya que esperaba que as\u00ed le asignaran r\u00e1pidamente una terapia. De este modo, qued\u00f3 r\u00e1pidamente claro lo poco que utilizaba el lenguaje como medio de comunicaci\u00f3n sobre su real vida interior. La joven cont\u00f3 que se sent\u00eda desesperada consigo misma y que a menudo ya no sent\u00eda ganas de vivir. En su mundo interior, solo giraba en torno a s\u00ed misma y se alejaba de otras personas. Las exigencias actuales de los ex\u00e1menes finales escolares la abrumaban, ya que no pod\u00eda concentrarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Laura hablaba de su familia, se hac\u00eda evidente un sentimiento fundamental de no ser bienvenida, de no tener un hogar, de no ser adecuada o de estar vac\u00eda, al que probablemente enfrentaba huyendo a un mundo de fantas\u00eda, lo que tambi\u00e9n afectaba gravemente a su comprensi\u00f3n de las relaciones. Debido a su falta de contacto consigo misma, en las conversaciones con otras personas fing\u00eda contar algo sobre s\u00ed misma. Esto tambi\u00e9n se puso de manifiesto en la terapia, aunque la terapeuta confundi\u00f3 inicialmente los contenidos pseudo-mentalizados de las sesiones, con reflexiones mentalizantes. Sin embargo, a medida que avanzaba la terapia, todas las ideas resultaron no ser originales \/suyas, sino que segu\u00edan su idea de lo que la terapeuta podr\u00eda esperar de ella. As\u00ed, describi\u00f3 fantas\u00edas y actos sexuales (por ejemplo, masturbarse en un ba\u00f1o p\u00fablico con el fuerte deseo de ser descubierta y violada), que m\u00e1s tarde resultaron ser citas de pel\u00edculas pornogr\u00e1ficas y no fantas\u00edas propias. En la terapia, la forma de pensar hiper-mentalizante se hizo m\u00e1s evidente en <em>la forma del relato<\/em> (manera de narrar), que en el contenido. As\u00ed, Laura hablaba de una manera angustiosa, con un discurso incesante pero muy entrecortado. En su descripci\u00f3n, todo se marcaba como demasiado significativo y sobredeterminado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Describ\u00eda experiencias cotidianas, como por ejemplo una breve observaci\u00f3n de un compa\u00f1ero de clase, con un detalle excesivo: \u00bfqu\u00e9 pensaba, mostraba, pretend\u00eda? \u00bfC\u00f3mo lo hab\u00eda percibido \/interpretado el Otro? \u00bfQu\u00e9 otras posibilidades habr\u00edan habido? Adem\u00e1s, se esforzaba por reflexionar tambi\u00e9n sobre sus respectivas formulaciones y sobre el tono durante la sesi\u00f3n terap\u00e9utica, interrumpi\u00e9ndose constantemente con autoacusaciones sobre su deficiente capacidad de expresi\u00f3n y, en ocasiones, con fuertes llantos. Esto dio lugar a que apenas pudiera terminar una sola descripci\u00f3n de interacci\u00f3n en una sesi\u00f3n. La propia Laura coment\u00f3 su comportamiento diciendo que para ella el sentido de hablar solo consist\u00eda en practicar el habla. No conoc\u00eda la comunicaci\u00f3n real y tampoco ten\u00eda sentido para ella. Esta forma de pensar puede considerarse un ejemplo de hiper-mentalizaci\u00f3n extrema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Pr\u00e1ctica: Terapia basada en la Mentalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hallazgos de la investigaci\u00f3n sobre la mentalizaci\u00f3n tienen una relevancia pr\u00e1ctica inmediata para la terapia psicodin\u00e1mica en general (Kirsch et al., 2016; Brockmann et al., 2022) y, en particular, para el desarrollo de una forma de terapia independiente que sit\u00faa la mentalizaci\u00f3n en el centro de su m\u00e9todo. La <em>Terapia basada en la Mentalizaci\u00f3n<\/em> (MBT) se desarroll\u00f3 inicialmente para el tratamiento psicoterap\u00e9utico de pacientes con trastornos l\u00edmite de la personalidad y, en los \u00faltimos a\u00f1os, se ha ampliado a otros grupos de pacientes con problemas de regulaci\u00f3n afectiva (Fonagy et al., 2011; v\u00e9ase el cap\u00edtulo 43). La MBT es un m\u00e9todo terap\u00e9utico psicodin\u00e1mico que pueden utilizar tanto psicoterapeutas como otros profesionales de la salud en el \u00e1mbito ambulatorio y hospitalario (Taubner y Sevecke, 2015; Bateman y Fonagy, 2012).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Actitud.<\/strong> Dado que la MBT es un m\u00e9todo terap\u00e9utico orientado al proceso y a la relaci\u00f3n, la <em>actitud<\/em> <em>terap\u00e9utica<\/em> cobra una importancia especial (Bateman &amp; Fonagy, 2010). Los terapeutas adoptan una actitud muy emp\u00e1tica y validan la experiencia emocional del paciente. En este sentido, la actitud terap\u00e9utica se caracteriza por un \u00abno saber\u00bb o la modestia, lo que, por un lado, fomenta la mentalizaci\u00f3n de los pacientes y, por otro, responde al hecho de que realmente no se puede conocer, con exactitud, los procesos mentales de los dem\u00e1s. As\u00ed, las terapeutas adoptan una actitud constante de curiosidad hacia las motivaciones mentales de los pacientes, lo que se refleja, por ejemplo, en una <em>activa t\u00e9cnica de interrogatorio<\/em>. El siguiente elemento significativo de la actitud terap\u00e9utica es la <em>vigilancia constante de la excitaci\u00f3n emocional<\/em> de los pacientes, as\u00ed como de la <em>calidad del proceso de pensamiento<\/em> <em>actual.<\/em> Las terapeutas intentan mantener el discurso terap\u00e9utico en un estado \u00f3ptimo de excitaci\u00f3n emocional e interrumpen, lo antes posible, las expresiones no mentalizadoras mediante t\u00e9cnicas de interrupci\u00f3n. Adem\u00e1s, la actitud terap\u00e9utica se basa en la idea de que los ataques permanentes a la alianza de trabajo que deben repararse, as\u00ed como en la reflexi\u00f3n y la asunci\u00f3n de responsabilidad por la propia contribuci\u00f3n a los malentendidos y conflictos en la alianza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Intervenciones.<\/strong> En el proceso de la MBT, las descripciones de las pacientes se examinan momento a momento. Las intervenciones siguen una jerarqu\u00eda de validaci\u00f3n emp\u00e1tica, exploraci\u00f3n del contexto emocional, estimulaci\u00f3n de la mentalizaci\u00f3n b\u00e1sica en t\u00e9rminos de relaciones psicol\u00f3gicas simples y adopci\u00f3n de perspectivas, hasta la mentalizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n terap\u00e9utica (mentalizaci\u00f3n de la transferencia), como un modelo de relaci\u00f3n afectiva (Bateman y Fonagy, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A diferencia del enfoque de la terapia cognitivo-conductual, la MBT se centra en los afectos y no se discuten los contenidos inexactos de las conclusiones (errores cognitivos), sino que se estimula <em>la capacidad estructural de mentalizar<\/em>. A diferencia de los procedimientos psicodin\u00e1micos orientados a la introspecci\u00f3n, las conclusiones inexactas no se interpretan en el contexto de la historia de vida, ni en el contexto del desarrollo actual de las relaciones, ya que se considera que las pacientes, en el modo de pensamiento prementalizante, no se benefician de las interpretaciones (Taubner y Sevecke, 2015). En este punto, no es posible profundizar en el modelo terap\u00e9utico completo, por lo que hay que remitirse a la bibliograf\u00eda especializada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Problemas t\u00edpicos desde el punto de vista de los supervisores<\/strong>.            Para las terapeutas con experiencia psicodin\u00e1mica\/psicoanal\u00edtica, el cambio de una actitud m\u00e1s bien abstinente y expectante, a la actitud activa de cuestionamientos e intervenciones, del m\u00e9todo MBT, puede suponer, a veces, un gran desaf\u00edo. Adem\u00e1s, las intervenciones por parte de las pacientes y el no reconocer su propia contribuci\u00f3n, son temas centrales de la supervisi\u00f3n basada en la mentalizaci\u00f3n. Las terapeutas suelen pensar de forma demasiado complicada, por ejemplo, cuando no adaptan sus propias reflexiones elaboradas, al nivel de mentalizaci\u00f3n de las pacientes, lo que da lugar a m\u00e1s malentendidos o hace que las pacientes sientan que no son comprendidas. Esto puede provocar pseudomentalizaci\u00f3n, cuando las pacientes intentan adaptarse a sus terapeutas. El fomento cuidadoso y gradual de la mentalizaci\u00f3n es otro reto, ya que las intervenciones demasiado r\u00e1pidas suelen dar lugar al fen\u00f3meno de que <em>los terapeutas mentalizan por sus pacientes<\/em>, pero con ello no mejoran la capacidad de mentalizaci\u00f3n de la otra persona, ni la comprensi\u00f3n de la interacci\u00f3n concreta. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea central de la MBT es que el \u00abm\u00fasculo de la mentalizaci\u00f3n\u00bb debe entrenarse dentro de la segura relaci\u00f3n terap\u00e9utica, en lugar de alcanzar una comprensi\u00f3n de las conexiones inconscientes. Por otro lado, una t\u00e9cnica de interrogatorio demasiado activa puede ser percibida por los pacientes como intrusiva, por lo que aqu\u00ed es necesario un gran tacto entre el mantenimiento y la promoci\u00f3n de la alianza de trabajo, y la interrupci\u00f3n de la no mentalizaci\u00f3n. Dado que se trata de procesos muy detallados, graduales, se recomienda una supervisi\u00f3n basada en v\u00eddeos. En la tabla 7.1 se resume una lista de <em>lo que se debe y no se debe hacer<\/em> en cuanto a actitudes e intervenciones terap\u00e9uticas que favorecen la mentalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tabla 7.1 Qu\u00e9 hacer y qu\u00e9 no hacer para una pr\u00e1ctica terap\u00e9utica que fomente la mentalizaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Qu\u00e9 hacer<\/td><td>Qu\u00e9 <em>no<\/em> hacer<\/td><\/tr><tr><td>&#8212; Adaptar las intervenciones a la capacidad actual de mentalizaci\u00f3n de la paciente.        &#8212; Mantener la excitaci\u00f3n emocional y de&nbsp;apego, en un nivel bajo.                                                       &#8212; En caso de dificultades, recuperar primero la propia capacidad de mentalizaci\u00f3n, antes de continuar con el trabajo terap\u00e9utico.                                         &#8212; Rebobinar hasta el punto en el que se detuvo la mentalizaci\u00f3n      &#8212; Comenzar siempre con una posici\u00f3n emp\u00e1tica, es decir, ponerse del lado de las pacientes y adoptar su perspectiva<\/td><td>&#8212; Pedir a las pacientes que mentalicen a otras personas, cuando no sean capaces de mentalizarse a s\u00ed mismas                &#8212; Mentalizar <em>por<\/em> las pacientes           &#8212; Dar interpretaciones complicadas                                        &#8212; Discutir contenidos de equivalencia ps\u00edquica                       &#8212; Ignorar la pseudomentalizaci\u00f3n.                      &#8212; Hacer responsables a las pacientes de malentendidos o conflictos dentro de la relaci\u00f3n terap\u00e9utica.                                         &#8212; Esperar mejoras r\u00e1pidas en la capacidad de mentalizaci\u00f3n.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Preguntas frecuentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bf<strong>Por qu\u00e9 la Terapia basada en la Mentalizaci\u00f3n (MBT) es un m\u00e9todo terap\u00e9utico psicodin\u00e1mico?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La MBT es una terapia psicodin\u00e1mica, ya que se centra principalmente en las emociones, las relaciones y los procesos, por lo que, <em>la actitud de los terapeutas<\/em> ocupa un lugar central en el enfoque terap\u00e9utico. La relaci\u00f3n con los terapeutas puede, como es habitual en muchas terapias psicodin\u00e1micas, considerarse un lugar de comprensi\u00f3n de los problemas interpersonales t\u00edpicos, que pueden trabajarse en el marco de una relaci\u00f3n afectiva y significativa. &nbsp;Al mismo tiempo, se supervisa el nivel de mentalizaci\u00f3n de los pacientes y solo se recomienda trabajar con la relaci\u00f3n terap\u00e9utica, cuando ya se han podido establecer las habilidades b\u00e1sicas de mentalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfC\u00f3mo se puede diagnosticar la mentalizaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el diagn\u00f3stico de la mentalizaci\u00f3n se dispone de una serie de instrumentos de autoevaluaci\u00f3n, que se complementan con evaluaciones objetivas y externas (v\u00e9ase la descripci\u00f3n general en Taubner, 2015). El instrumento de referencia es la <em>Escala de Funcionamiento Reflexivo<\/em>, que se utiliza en estudios emp\u00edricos y requiere una evaluaci\u00f3n por parte de expertos, de una <em>Entrevista de Apego Adulto<\/em>. Para la pr\u00e1ctica cl\u00ednica se recomiendan perfiles de mentalizaci\u00f3n que eval\u00faen el equilibrio de las diferentes dimensiones de la mentalizaci\u00f3n, as\u00ed como el nivel y la velocidad del cambio entre ellas. En este caso, el cl\u00ednico utiliza una lista de verificaci\u00f3n (Check list) para evaluar el equilibrio entre la mentalizaci\u00f3n impl\u00edcita vs. expl\u00edcita, interna vs. externa, propia vs. ajena, y afectiva vs. cognitiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Bateman, A. &amp; Fonagy, P. (Hrsg.). (2015). Handbuch Mentalisieren. Gie\u00dfen: Psychosozial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Bolm, T. (2021). Mentalisierungsbasierte Therapie (2. Aufl.). M\u00fcnchen: Ernst Reinhardt.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Brockmann, J., Kirsch, H. &amp; Taubner, S. (2022). Mentalisieren in der psychodynamischen und psychoanalytischen Psychotherapie. Grundlagen, Anwendungen, Fallbeispiele. &nbsp;Stuttgart: Klett-Cotta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;DGPPN e. V. (Hrsg.) f\u00fcr die Leitliniengruppe. (2022). S3-Leitlinie Borderline-Pers\u00f6nlichkeitsst\u00f6rung. Version 1.0 vom 14.11.2022. verf\u00fcgbar unter: https:\/\/www.awmf.org\/leitlinien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Fonagy, P., Gergely, G., Jurist, E. L. &amp; Target, M. (2002). Mentalisierung, Affektregulierung und die Entwicklung des Selbst. Stuttgart: Klett-Cotta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Kirsch, H., Brockmann, J. &amp; Taubner, S. (2016). Mentalisieren in der psychotherapeutischen Praxis. Stuttgart: Klett-Cotta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Schultz-Venrath, U. (2013). Lehrbuch Mentalisieren. Stuttgart: Klett-Cotta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Taubner, S. (2015). Konzept Mentalisieren. Eine Einf\u00fchrung in Forschung und Praxis. Gie\u00dfen: Psychosozial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Taubner, S., Fonagy, P. &amp; Bateman, A. (2019). Mentalisierungsbasierte Therapie. G\u00f6ttingen: Hogrefe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">**<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7.1 \u00bfQu\u00e9 es la mentalizaci\u00f3n? El concepto de mentalizaci\u00f3n fue desarrollado a principios de la d\u00e9cada de 1990 por un grupo de trabajo, en torno al psicoanalista brit\u00e1nico Peter Fonagy y la psicoanalista Mary Target. &nbsp;Inicialmente, el concepto serv\u00eda para cerrar la denominada \u00abbrecha de transmisi\u00f3n\u00bb en la transmisi\u00f3n de patrones de apego de padres [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"caf_autor":"Svenja Taubner","footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-110","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-conceptos-psicoanaliticos-operacionalizados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/110","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=110"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/110\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":896,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/110\/revisions\/896"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=110"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=110"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=110"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}