{"id":113,"date":"2026-03-13T02:01:23","date_gmt":"2026-03-13T02:01:23","guid":{"rendered":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=113"},"modified":"2026-05-01T17:25:27","modified_gmt":"2026-05-01T17:25:27","slug":"capitulo-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=113","title":{"rendered":"I-8 Defensa y Resistencia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>8.1 Que es la Defensa?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sigmund Freud desarroll\u00f3 el concepto de Defensa en el marco de su teor\u00eda de la pulsi\u00f3n. La Defensa en su modelo topogr\u00e1fico de los sistemas consciente\/inconsciente se dirige contra la realizaci\u00f3n de demandas pulsionales inconscientes que generan angustia. Cuando Freud define la Defensa como la represi\u00f3n de la excitaci\u00f3n pulsional temida, utiliz\u00f3 los t\u00e9rminos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDefensa\u201d y \u201cRepresi\u00f3n\u201d casi como sin\u00f3nimos (K\u00fcchenhoff, 2014). Con la introducci\u00f3n del modelo estructural, el conflicto instintivo se convirti\u00f3 en un conflicto de instancias. Freud conceptualiz\u00f3 ahora la Defensa como una funci\u00f3n yoica, como un t\u00e9rmino gen\u00e9rico \u201cpara todas las t\u00e9cnicas que el Yo utiliza en sus conflictos. que pueden conducir a la neurosis\u201d (Freud, 1926): El Yo es visto como un actor que se defiende de lo atemorizante. La teor\u00eda de la Defensa de Sigmund Freud desempe\u00f1\u00f3 un papel clave en la teor\u00eda del desarrollo de la neurosis.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Importante<\/strong> En el marco de la teor\u00eda del conflicto estructural, Freud supuso que el Yo, consciente o inconscientemente, utiliza la funci\u00f3n de Defensa contra las pulsiones libidinales o agresivas debido a las exigencias de la realidad y del supery\u00f3. El supery\u00f3 como instancia que se desarrolla mediante la interiorizaci\u00f3n de los mandatos, prohibiciones y amenazas de castigo de los padres, puede -cuando se carga agresivamente- adoptar cualidades muy amenazadoras y hacer que el Yo se defienda contra los deseos e impulsos prohibidos. La Defensa es una defensa contra la angustia.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Anna Freud (1936) fue probablemente la primera en se\u00f1alar que tambi\u00e9n se defienden (rechazan) aspectos de la realidad externa. Hoffmann (1987) ampli\u00f3 el espectro de lo reprimido \/ rechazado, a la defensa contra <em>estados afectivos amenazantes<\/em>, seg\u00fan lo cual se consideran tanto la <em>calidad<\/em> del afecto (por ejemplo, verg\u00fcenza, envidia, miedo) como la <em>intensidad <\/em>del afecto. La definici\u00f3n de Defensa de Ehler tiene en cuenta estos aspectos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa Defensa [&#8230;] se refiere a un proceso psicol\u00f3gico que protege la conciencia de est\u00edmulos internos peligrosos y conflictivos (impulsos, deseos, sentimientos) y as\u00ed como de est\u00edmulos externos sobre-cargantes \/ abrumadores (trauma). Cualquier influencia sobre el individuo que pueda poner en peligro su integridad y la constancia del equilibrio bio-psico-social debe ser psicol\u00f3gicamente modificada, restringida o suprimida por la Defensa\u201d (Ehlers, 2014, S. 14).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La teor\u00eda de las relaciones objetales tambi\u00e9n hizo hincapi\u00e9 en la defensa de las <em>representaciones del Yo y del Objeto<\/em>: partes de la imagen de uno mismo o de los dem\u00e1s puede mantenerse fuera de la conciencia. En la d\u00e9cada de 1970, cuando la perspectiva psicol\u00f3gica individual se inclin\u00f3 m\u00e1s a favor de una psicolog\u00eda de dos personas, el enfoque se ampli\u00f3 para incluir los Mecanismos de defensa <em>interpersonales<\/em> (Willi, 1975; Mentzos, 1976; seg\u00fan K\u00fcchenhoff, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Defensa tambi\u00e9n desempe\u00f1a un papel central en la conocida teor\u00eda del Apego de Bowlby (1973) ya que desempe\u00f1a un papel central a la hora de <em>procesar las experiencias tempranas de Apego.<\/em> En el caso del rechazo frecuente de los deseos de Apego del ni\u00f1o, por parte de cuidadores que son despectivos y que desvalorizan, Bowlby habla de un proceso inconsciente de supresi\u00f3n (represi\u00f3n) del deseo de Apego del ni\u00f1o \u201cal servicio de la cercan\u00eda\u201d. La experiencia de relaci\u00f3n interiorizada se convierte en un \u201cmodelo de funcionamiento interno\u201d (IWM) y luego, en la edad adulta, conduce a la supresi\u00f3n de sentimientos, deseos de relaci\u00f3n, y a una escisi\u00f3n emocional en otras relaciones, lo que, en \u00faltima instancia, caracteriza el <em>estilo de Apego inseguro-distante<\/em> <em>\/ evitativo.<\/em> As\u00ed, ciertos mecanismos de defensa tambi\u00e9n tienen su origen, en la teor\u00eda del Apego, en el procesamiento de tempranas experiencias de relaci\u00f3n desfavorables \/ negativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>8.2&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Defensa y Estructura ps\u00edquica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si <em>Sigmund Freud<\/em> asign\u00f3 categ\u00f3ricamente ciertos mecanismos de defensa a determinados cuadros cl\u00ednicos (por ejemplo, la conversi\u00f3n y represi\u00f3n en la histeria; la formaci\u00f3n reactiva, el aislamiento y la anulaci\u00f3n en la neurosis obsesivo-compulsiva; la proyecci\u00f3n en la paranoia etc., v\u00e9ase el apartado \u201cDefensa y tipos de neurosis\u201d), desde <em>Anna Freud<\/em> (1936\/1959), se trataba tambi\u00e9n de una perspectiva psicol\u00f3gica evolutiva: ella diferenciaba el espectro de las t\u00e9cnicas de defensa, seg\u00fan el estadio de desarrollo de las funciones yoicas, y distingui\u00f3 los llamados mecanismos maduros \/ intraps\u00edquicos, de los mecanismos inmaduros \/ interpersonales, en correspondencia con la madurez del nivel estructural psicol\u00f3gico (v\u00e9ase la secci\u00f3n \u201cDefensa y nivel estructural\u201d). En su modelo, la sublimaci\u00f3n y la represi\u00f3n son los mecanismos de defensa m\u00e1s maduros, y la introyecci\u00f3n y la proyecci\u00f3n los m\u00e1s inmaduros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los mecanismos de defensa de la escisi\u00f3n, la idealizaci\u00f3n y la devaluaci\u00f3n a\u00fan no hab\u00edan sido nombrados por todav\u00eda por Anna Freud. Los mecanismos de defensa intraps\u00edquicos (v\u00e9ase el cuadro 8.1) presuponen un nivel estructural m\u00e1s maduro (K\u00f6rner, 2013; Ehlers, 2014). K\u00f6rner se\u00f1ala, cr\u00edticamente, que el concepto de \u201cmadurez de la estructura de defensa\u201d, que implica una \u201cestructura de defensa inmadura\u201d y mecanismos de defensa \u201cprimitivos\u201d, es susceptible de juicios normativos, ya que las transiciones son fluidas: Cada Defensa intraps\u00edquica tiene un efecto interpersonal, y cada Defensa interpersonal surge de una din\u00e1mica intraps\u00edquica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Tabla 8.1<\/strong> Los mecanismos de defensa intraps\u00edquicos e interpersonales m\u00e1s importantes (A. Freud, 1936\/1959; K\u00f6rner, 2013)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"658\" height=\"238\" src=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/I-8.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-507\" srcset=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/I-8.jpg 658w, https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/I-8-300x109.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 658px) 100vw, 658px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Defensa intraps\u00edquica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los mecanismos de defensa \u201cmaduros\u201d, tal como los describe Anna Freud, pueden entenderse principalmente como procesos de Defensa \u201cintraps\u00edquicos\u201d que tienen por objeto regular un conflicto intraps\u00edquico, por ejemplo, entre un deseo o un afecto interiormente desaprobado (mal visto), y el miedo a percibir este deseo o afecto. Se trata sobre todo de mantener un equilibrio intraps\u00edquico dentro de las instancias intraps\u00edquicas. Por ejemplo, un sujeto puede reprimir y sublimar un deseo libidinal que considera inmoral (Defensa madura). La persona deseada ni siquiera se da cuenta de que es Objeto del deseo y experimenta ser tratada \u201cneutralmente\u201d. O el deseo libidinoso se rechaza con una formaci\u00f3n reactiva:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Ejemplo: <br><strong>Formaci\u00f3n Reactiva<\/strong>. El sujeto desarrolla una fuerte reacci\u00f3n, contraria a su deseo sexual, lo que provoca como resultado, por ejemplo, asco por el olor de la colega y desprecio por ella. El Objeto antes secretamente deseado se siente rechazado y desairado, lo que pone en tensi\u00f3n la relaci\u00f3n cotidiana con la colega. En este caso, la Defensa tiene un impacto m\u00e1s claro en la relaci\u00f3n interpersonal.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Bohleber (2015), la mayor parte de la angustia est\u00e1 causada por (se remontan a) la <em>ansiedad de separaci\u00f3n<\/em>. Tambi\u00e9n el miedo a la agresi\u00f3n excesiva hacia el Objeto del que se experimenta dependencia, se experimenta no solo como un miedo a la intensidad insoportable del afecto, sino tambi\u00e9n como un <em>miedo a la p\u00e9rdida<\/em>, a herir o da\u00f1ar la figura de Apego urgentemente necesitada, con la propia agresi\u00f3n. Este a menudo conduce al mecanismo de defensa \u201cIdentificaci\u00f3n con el agresor\u201d y a \u201cvolver la agresi\u00f3n contra uno mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Caso pr\u00e1ctico: <br><strong>Volver la agresi\u00f3n contra uno mismo, para proteger al objeto<\/strong>.          La paciente intenta varias veces, en vano, hablar con su casera, que quiere aumentar el alquiler, La base de c\u00e1lculo del alquiler es err\u00f3nea. En lugar de la conversaci\u00f3n deseada, recibe una carta del abogado de la casera con un requerimiento de pago. El abogado consultado, ahora por la paciente, le indica que tiene derecho a una indemnizaci\u00f3n de aprox. 2000 euros debido a la informaci\u00f3n incorrecta sobre los metros cuadrados. Ella se queja\/ se culpa a si misma: \u201cNo soy una buena inquilina, porque no puedo resolver este conflicto sin litigio. Me siento codiciosa\u201d. El terapeuta le hace reflexionar sobre la obstinaci\u00f3n con la que persistentemente se est\u00e1 culpando a s\u00ed misma, y comprende que quiz\u00e1 sea menos malo, para la paciente, sentirse culpable y mala, que tener que admitir que, sin la ayuda de un abogado, estar\u00eda completamente impotente frente a la casera. Y a\u00f1ade: \u201cQuiz\u00e1 tambi\u00e9n tengas \u201cinter\u00e9s\u201d en ser la culpable porque temes que, si te das cuenta de que, de todo lo que te culpas, en realidad est\u00e1s culpando a tu contraparte, te producir\u00eda una ira cuya intensidad apenas podr\u00edas soportar\u201d. La paciente responde entre l\u00e1grimas: \u201cSe me ocurren tantas cosas &#8211; en realidad deber\u00eda enfadarme con mis padres &#8211; \u00a1no puedo hacerlo!\u201d. Y luego muy alterada: \u201cMi padre ha dejado toda su herencia a los hijos de su segundo matrimonio, y mi madre est\u00e1 tergiversando la realidad\u201d.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan K\u00fcchenhoff (2014, p. 10), \u201clas diferenciaciones cl\u00ednicas m\u00e1s importantes de la teor\u00eda de la Defensa [&#8230;] provienen de la psicolog\u00eda de las relaciones objetales en la tradici\u00f3n de Melanie Klein\u201d: ella describi\u00f3 las primeras formaciones de defensa de la llamada Etapa Esquizo-Paranoide, contra los miedos m\u00e1s tempranos, que adquirieron importancia para la teor\u00eda y la terapia de los trastornos de la personalidad y las psicosis. Puso de relieve la importancia central de la introyecci\u00f3n, la proyecci\u00f3n y la escisi\u00f3n en el desarrollo m\u00e1s temprano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Defensa Interpersonal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los mecanismos de defensa interpersonal incluyen principalmente la escisi\u00f3n y la proyecci\u00f3n, la introyecci\u00f3n y la identificaci\u00f3n proyectiva, as\u00ed como la idealizaci\u00f3n y la devaluaci\u00f3n, en el contexto de procesos de escisi\u00f3n y cesi\u00f3n altruista, pero tambi\u00e9n el pseudoaltruismo, en el que se aparenta inter\u00e9s y cuidado por el otro, para, en realidad, obtener ventajas para s\u00ed mismos. (La Defensa interpersonal se trata con m\u00e1s detalle en las secciones de la Defensa en los Trastornos Estructurales).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Escisi\u00f3n<\/strong>. Seg\u00fan el concepto de escisi\u00f3n, los aspectos del pecho\/madre \u201cbueno\u201d, nutritivo y que brindan seguridad, se experimentan de forma completamente separada de los aspectos del pecho\/madre \u201cmalo\u201d, que podr\u00eda amamantar y calmar, pero se niega a hacerlo (se retiene maliciosamente). La defensa de escisi\u00f3n \u201c[mantiene] separados entre s\u00ed, los tonos afectivos opuestos de una experiencia ps\u00edquica, [&#8230;]. La defensa ya no es s\u00f3lo la bisagra entre lo consciente y lo inconsciente, sino tambi\u00e9n entre \u00e1reas de la experiencia subjetiva, que no deben entrar en contacto entre s\u00ed\u201d (K\u00fcchenhoff, 2014). En \u00faltima instancia, la Defensa de Escisi\u00f3n sirve para mantener la convicci\u00f3n de que existe un Objeto ideal. Esta convicci\u00f3n y el Objeto requerido (necesario) est\u00e1n protegidos por la escisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Ejemplo de escisi\u00f3n<\/strong> Una paciente dice sucintamente de s\u00ed misma: \u201cCuando veo lo negativo, ya no puedo ver lo bueno\u201d.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque el mecanismo de Defensa de la escisi\u00f3n surja de un deseo intraps\u00edquico de preservar el \u201cObjeto bueno\u201d, este mecanismo de Defensa, cuando se utiliza, tiene un enorme impacto en las relaciones interpersonales y, por lo tanto, se clasifica como una Defensa interpersonal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Proyecci\u00f3n<\/strong>. A partir de comprender la proyecci\u00f3n de la agresi\u00f3n en el Objeto primario y la re-introyecci\u00f3n del Objeto \u201ccargado de agresividad\u201d, Anna Freud (1936) deriv\u00f3 su comprensi\u00f3n del desarrollo de los miedos paranoides: Miedo al otro, en quien se ve (se proyecta) la propia agresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Identificaci\u00f3n proyectiva<\/strong>. La <a href=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?page_id=865\" data-type=\"page\" data-id=\"865\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">identificaci\u00f3n proyectiva<\/a> como defensa debe distinguirse de la identificaci\u00f3n proyectiva en la comunicaci\u00f3n cotidiana: en el proceso interactivo entre X e Y, uno de ellos (X), mediado por neuronas espejo, experimenta, m\u00e1s o menos emp\u00e1tica, y m\u00e1s o menos consciente, lo que el otro (Y) experimenta afectivamente de forma m\u00e1s o menos inconsciente: un fen\u00f3meno cotidiano. Pero si ahora (Y) tiene que defenderse de su propio afecto (por ejemplo, agresivo) y al hacerlo utiliza medios de identificaci\u00f3n proyectiva, no percibir\u00e1 la agresi\u00f3n en s\u00ed mismo, sino que s\u00f3lo la ver\u00e1 en el otro (X) (proyecci\u00f3n) y acusar\u00e1 a (X) de ser agresivo. -|Aunque (X) tal vez pueda reconocerlo, a trav\u00e9s de un leve reproche de (Y) o simplemente a trav\u00e9s de la actividad de las neuronas espejo|-. (X) se ver\u00e1 obligado a adoptar el papel de la persona agresiva, por ejemplo, mediante una provocaci\u00f3n. Si ahora (X) reacciona realmente con tensi\u00f3n, (Y) se experimentar\u00e1 a s\u00ed mismo, en la escena, como una v\u00edctima inocente que percibe la peligrosa agresividad en (X) y debe controlarla. La ventaja: (Y) sigue en contacto con el afecto agresivo, pero no tiene que atribu\u00edrselo a s\u00ed mismo, y puede sentirse \u201cinocente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Estudio de caso <br><strong>&#8211; Identificaci\u00f3n proyectiva 1<\/strong> <br>Una mujer pregunta a su marido: \u201c\u00bfTienes algo?\u201d <br>\u00c9l: \u201cNo\u201d. <br>Ella: \u201c\u00bfDe verdad no tienes nada?\u201d <br>\u00c9l: \u201cNo, s\u00f3lo estoy leyendo el peri\u00f3dico\u201d. <br>Ella: \u201c\u00a1Si tienes algo, puedes dec\u00edrmelo!\u201d <br>\u00c9l: \u201cEst\u00e1s interrumpiendo mi lectura\u201d. <br>Ella: \u201c\u00a1Sab\u00eda que ten\u00edas algo!\u201d<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Defensa y Nivel estructural<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los llamados \u201cmecanismos de defensa maduros\u201d presuponen una \u201corganizaci\u00f3n cognitiva compleja y madurez del Yo\u201d (Ehlers, 2014, p. 16). La asignaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los diferentes mecanismos de defensa al respectivo nivel de funcionamiento ps\u00edquico (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 6) se reflej\u00f3 en el Diagn\u00f3stico Psicodin\u00e1mico Operacionalizado (grupo de trabajo OPD, 1996). La distinci\u00f3n entre mecanismos de defensa tempranos (\u201cprimitivos\u201d) y mecanismos de defensa m\u00e1s tard\u00edos (\u201cmaduros\u201d), condujo a la concepci\u00f3n de una \u201corganizaci\u00f3n defensiva\u201d en funci\u00f3n del nivel de funcionamiento ps\u00edquico respectivo. En el OPD, \u201clos niveles de integraci\u00f3n de la estructura ps\u00edquica est\u00e1n vinculados a diferentes formaciones defensivas\u201d (K\u00fcchenhoff, 2014), por lo que, un mayor nivel de nivel de integraci\u00f3n se asocia a una estructura de defensa m\u00e1s madura y se caracteriza m\u00e1s por procesos de Defensa <em>intraps\u00edquicos<\/em>. Un diagn\u00f3stico diferenciado de la estructura de defensa es posible con la ayuda de la <em>Entrevista Estructurada sobre la Organizaci\u00f3n de la Personalidad<\/em> (STIPO; Clarkin et al., 2004), en la que, en una de las siete escalas para diagnosticar la organizaci\u00f3n de la personalidad, la dimensi\u00f3n de \u201cDefensas primitivas\u201d se eval\u00faa mediante once \u00edtems; mientras que los mecanismos de defensa \u201cm\u00e1s maduros\u201d se registran en la escala \u201cAfrontamiento y Rigidez \u201c (H\u00f6rz et al., 2012; v\u00e9ase el cap\u00edtulo 22).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debido a su relevancia diagn\u00f3stica, la Defensa ahora tambi\u00e9n est\u00e1 disponible en la tercera edici\u00f3n del OPD (grupo de trabajo OPD, 2023) como parte del Eje IV, Estructura Ps\u00edquica (v\u00e9ase el apartado \u201cLa Defensa en el diagn\u00f3stico\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Investigaci\u00f3n emp\u00edrica sobre el nivel de madurez de la Defensa<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Phebe Cramer, investigadora emp\u00edrica sobre mecanismos de Defensa, pudo demostrar en muchos estudios, que el uso de determinados mecanismos de defensa est\u00e1 relacionado con la madurez cerebral y la fase de desarrollo de una persona (Cramer, 2015). Asi, es adecuado que un ni\u00f1o peque\u00f1o utilice mecanismos inmaduros como la escisi\u00f3n y la negaci\u00f3n, mientras que un adolescente utiliza principalmente mecanismos proyectivos, en esta fase de la vida. Los adultos sanos, en cambio, prefieren utilizar mecanismos cognitivos como la represi\u00f3n, la racionalizaci\u00f3n y el humor, ya que ahora son mentalmente capaces de operaciones complejas. Cramer pudo demostrar en sus estudios, que el uso de mecanismos espec\u00edficos en determinadas fases de la vida es adecuado y est\u00e1 asociado con la salud mental, pero luego se sustituye por mecanismos m\u00e1s maduros, con el aumento del desarrollo cognitivo-emocional. Si las personas siguen utilizando mecanismos de defensa de nivel inferior (por ejemplo, cuando una persona adulta se disocia, o niega de forma constante), esto est\u00e1 claramente asociado con la psicopatolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El estudio de los mecanismos de defensa desde una perspectiva del desarrollo es bastante reciente, mientras que la categorizaci\u00f3n de los mecanismos, en funci\u00f3n de su grado de madurez, ya tiene muchas d\u00e9cadas de antig\u00fcedad. El primer estudio emp\u00edrico al respecto se remonta a George Vaillant, quien, en el \u201cGrant Study of Adult Development\u201d, estudi\u00f3 a hombres j\u00f3venes durante un periodo de 75 a\u00f1os y observ\u00f3 sus mecanismos de defensa. Tambi\u00e9n registr\u00f3 que tan \u201cexitosos\u201d eran estos hombres en sus vidas (en el \u00e1mbito profesional, salud y satisfacci\u00f3n personal). En sus an\u00e1lisis evalu\u00f3 qu\u00e9 mecanismos de defensa se asociaban a una vida exitosa y menos exitosas y, de este modo, pudo clasificar los mecanismos de defensa seg\u00fan su <em>nivel de adaptabilidad<\/em>. Vaillant et al. (1986) desarrollaron as\u00ed la primera jerarqu\u00eda de mecanismos de Defensa, que a\u00fan hoy se considera fundamental. Esta jerarqu\u00eda, que permite asignar mecanismos individuales a determinados niveles de madurez de la estructura ps\u00edquica, ha sido analizada emp\u00edricamente y confirmada muchas veces a lo largo de los a\u00f1os (Vaillant, 1971; Perry &amp; Cooper, 1989; Di Giuseppe et al., 2020) y tambi\u00e9n se considera la base de las actuales clasificaciones de la Defensa en el Diagn\u00f3stico Psicodin\u00e1mico Operacionalizado (OPD) (v\u00e9ase la secci\u00f3n \u201cDefensa y diagn\u00f3stico\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">                          <strong>8.3\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La Defensa en un contexto cl\u00ednico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Defensa y tipos de neurosis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el contexto de las observaciones cl\u00ednicas (K\u00f6nig, 2013) y las investigaciones emp\u00edricas (Perry et al., 2013), adem\u00e1s de la gradaci\u00f3n funcional del grado de madurez de determinados mecanismos de defensa (descritos anteriormente), fue posible asignar categ\u00f3ricamente mecanismos espec\u00edficos a <em>tipos de car\u00e1cter<\/em> cl\u00ednicamente espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta comprensi\u00f3n de la conexi\u00f3n entre los mecanismos de defensa y el Car\u00e1cter y la Personalidad, queda clara: la estructura de Defensa no s\u00f3lo determina significativamente el <em>nivel de funcionamiento,<\/em> ya que, puede entenderse como un <em>marcador decisivo de la integraci\u00f3n estructural<\/em> (v\u00e9ase m\u00e1s arriba).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n modela el manejo (inconsciente) de los propios sentimientos, la capacidad de establecer cercan\u00eda y el manejo personal de afrontar los conflictos y, por lo tanto, los aspectos centrales de la estructura neur\u00f3tica de una persona; lo que a su vez define, esencialmente, su Car\u00e1cter. Con una visi\u00f3n cl\u00ednica, los investigadores pudieron encontrar los siguientes procesos de Defensa, con mayor frecuencia, en determinadas estructuras psicodin\u00e1micas (Fig. 8.1).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Hist\u00e9rica \/ Histri\u00f3nica<\/strong> Represi\u00f3n Negaci\u00f3n<\/td><td>&nbsp;<\/td><td><strong>Fobia<\/strong> Desplazamiento Evitaci\u00f3n<\/td><\/tr><tr><td><strong>Depresi\u00f3n<\/strong> Vuelta contra si mismo Identificaci\u00f3n con el agresor<\/td><td>&nbsp;<\/td><td><strong>Neurosis Obsesiva-Compulsiva<\/strong> Formaci\u00f3n reactiva Intelectualizaci\u00f3n Racionalizaci\u00f3n Aislamiento Deshacer (anulaci\u00f3n)<\/td><\/tr><tr><td><strong>Paranoia<\/strong> Proyecci\u00f3n<\/td><td>&nbsp;<\/td><td><strong>Esquizoidia<\/strong> Aislamiento social Represi\u00f3n afectiva<\/td><\/tr><tr><td><strong>Lim\u00edtrofe<\/strong> Escisi\u00f3n<\/td><td>&nbsp;<\/td><td><strong>Narcisismo<\/strong> Idealizaci\u00f3n Desvalorizaci\u00f3n<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Figura 8.1<\/strong> Defensas dominantes en diferentes estructuras psicodin\u00e1micas (Boll-Klatt &amp; Kohrs, 2015 y Eckhardt-Henn et al., 2009)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que, en los trastornos neur\u00f3ticos, las formaciones de Defensa intraps\u00edquicas (por ejemplo, en el caso de la depresi\u00f3n: vuelta contra uno mismo) est\u00e1n en la primera l\u00ednea del tratamiento; las menos maduras, es decir, los procesos de defensa interpersonales son muy relevantes en el tratamiento de los trastornos estructurales. Determinan tanto la <em>psicopatolog\u00eda<\/em> (por ejemplo, la escisi\u00f3n en el trastorno l\u00edmite de la personalidad; la (auto)idealizaci\u00f3n, la grandiosidad, la devaluaci\u00f3n, en los trastornos narcisistas, etc.), como la <em>configuraci\u00f3n de las relaciones y la relaci\u00f3n terap\u00e9utica<\/em> (por ejemplo, a trav\u00e9s de proyecciones o devaluaci\u00f3n). Por lo tanto, en lo que sigue nos ocuparemos espec\u00edficamente de la Defensa en los trastornos estructurales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Din\u00e1mica de Defensa en los trastornos narcisistas de la personalidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Idealizaci\u00f3n y Self grandioso<\/strong>. La autoimagen grandiosa de la personalidad narcisista se debe a la (defensa de) negaci\u00f3n de la experiencia de dependencia, necesidad, debilidad e impotencia, con el fin de mantener la homeostasis del Yo. Esto puede llevar a la necesidad de experimentar al terapeuta como ideal, para luego identificarse y fusionarse con este terapeuta idealizado. La idealizaci\u00f3n se caracteriza por el hecho de que, como resultado de un proceso de escisi\u00f3n, no se permite nada negativo sobre la figura de referencia (figura de apego). Protege contra la decepci\u00f3n y la ira; es decir, que los llamados \u201csentimientos negativos\u201d no destruyan los buenos sentimientos. De este modo, con la idealizaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n con el Objeto idealizado, se pueda mantener el grandioso Self (Si mismo). Cuando el sujeto con trastorno de personalidad narcisista percibe su propio lado necesitado y d\u00e9bil, el grandioso Yo, que, en s\u00ed mismo, es una organizaci\u00f3n defensiva, corre el riesgo de derrumbarse (colapsar).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Devaluaci\u00f3n y Self grandioso<\/strong>. Si se percibe como insoportable la experiencia de la propia dependencia, esto puede -en completo contraste con la idealizaci\u00f3n- llevar a la devaluaci\u00f3n del cuidador, de modo que a \u00e9ste -por ejemplo, al terapeuta- se le niega cualquier significado o valor, dando la impresi\u00f3n de una aparente frialdad emocional e indiferencia, tras la cual, sin embargo, a menudo puede sentirse la ofensa (agravio) del sujeto que deval\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desvalorizaci\u00f3n tambi\u00e9n puede ser el resultado de una proyecci\u00f3n: todos los aspectos de la propia personalidad, que no son compatibles con la imagen ideal de s\u00ed mismo, se proyectan en la otra persona (la pareja, el terapeuta, el hijo, un padre&#8230;) para sentirse superior a ellos. La persona grandiosamente narcisista, necesita una pareja inferior para mantener su grandiosidad, pero esto tambi\u00e9n le pone en un dilema: porque al mismo tiempo se siente avergonzado de la inferioridad de su pareja. La grandiosidad en s\u00ed misma es una defensa contra una dolorosa autoestima y vac\u00edo, sostenida por escisi\u00f3n, identificaci\u00f3n proyectiva, control omnipotente y negaci\u00f3n. Krause (1998, p. 253), que hace referencia a Moser et al. (1991), menciona en este contexto, la interacci\u00f3n de todos los mecanismos de defensa al servicio de la regulaci\u00f3n narcisista, para mantener una autoestima positiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Devaluaci\u00f3n y p\u00e9rdida de sentido \/ significado<\/strong>. Para evitar el peligro de perder la autonom\u00eda, el miedo a la p\u00e9rdida Objetos y a ser menospreciado por los dem\u00e1s, y el miedo a los propios sentimientos de verg\u00fcenza y culpa, se produce el llamado \u201crepliegue \/ retiro de inversi\u00f3n\/ ocupaci\u00f3n\u201d (catexis): el otro deja de ser importante y significativo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Ejemplo <br>\u2013 <strong>Sustracci\u00f3n de significado<\/strong> <br>Paciente: \u201cNo me importa que te vayas de vacaciones\u201d.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La retirada \/ privaci\u00f3n de significado se acerca a la negaci\u00f3n, pero va m\u00e1s all\u00e1: puede llevar a que el terapeuta no pueda volverse significativo y, por tanto, trabaje \u201cen condiciones dif\u00edciles\u201d para llegar a ser terap\u00e9uticamente eficaz. La devaluaci\u00f3n se caracteriza, en el peor de los casos, por el odio y el desprecio. La devaluaci\u00f3n protege contra sentimientos amorosos emergentes que podr\u00edan ser destruidos por una nueva decepci\u00f3n. Krause (1998) considera que la defensa a la ocupaci\u00f3n (a catectizar) es una de las principales razones de las tasas de abandono en muchas terapias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Defensa narcisista en la relaci\u00f3n transferencia-contratransferencia<\/strong>. Kernberg (2015) ha trabajado recientemente otra espec\u00edfica defensa narcisista en el proceso terap\u00e9utico: la de valorar y devaluar permanentemente las intervenciones del terapeuta. Esto mantiene al terapeuta a distancia; y tambi\u00e9n puede entenderse como un intento mantener el control cognitivo sobre el terapeuta, no tener que mostrarse emocionalmente conmovido, ya que esto significar\u00eda reconocer la importancia del terapeuta: lo importante que es para comprender y ayudar al paciente, lo que a su vez implicar\u00eda demasiado miedo a depender del terapeuta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Diferentes defensas en el narcisismo grandioso y narcisismo vulnerable<\/strong>. En un estudio de mecanismos de defensa espec\u00edficos en el narcisismo grandioso y vulnerable (Kampe et al., 2021), los autores identificaron una paradoja en el concepto de narcisismo: \u201cSu faceta <em>grandiosa<\/em> representa el n\u00facleo psicopatol\u00f3gico, pero a menudo se asocia con la satisfacci\u00f3n vital y el funcionamiento general, mientras que su faceta<em> vulnerable <\/em>se asocia con problemas psicol\u00f3gicos, pero a\u00fan no est\u00e1 presente en los criterios de clasificaci\u00f3n internacional\u201d (Kampe et al., 2021). La investigaci\u00f3n de las dos facetas del narcisismo condujo a la identificaci\u00f3n de mecanismos de defensa espec\u00edficos del narcisismo <em>grandioso<\/em> y narcisismo <em>vulnerable<\/em>: en este estudio, el narcisismo grandioso tambi\u00e9n se asoci\u00f3 m\u00e1s fuertemente con los mecanismos de defensa de escisi\u00f3n, idealizaci\u00f3n y devaluaci\u00f3n. Curiosamente, adem\u00e1s, s\u00f3lo el narcisismo <em>grandioso<\/em> se asoci\u00f3 positivamente con el uso de mecanismos de defensa adaptativos como el pseudoaltruismo, racionalizaci\u00f3n, anticipaci\u00f3n y disociaci\u00f3n, \u00a1no as\u00ed el narcisismo <em>vulnerable<\/em>! Al contrario: Estos mecanismos de defensa mencionados, se correlacionaron significativamente de forma negativa con el narcisismo vulnerable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los llamados mecanismos de defensa <em>adaptativos<\/em> tambi\u00e9n se incluyen la supresi\u00f3n, el humor, la sublimaci\u00f3n y la negaci\u00f3n. Los autores concluyen: \u201cDado que el uso de mecanismos de defensa adaptativos est\u00e1 relacionado con la salud mental, este resultado podr\u00eda ser una de las explicaciones de por qu\u00e9 el narcisismo grandioso, no est\u00e1 asociado con el malestar psicol\u00f3gico, mientras que el narcisismo vulnerable s\u00ed lo est\u00e1\u201d (ib\u00edd., p. 16).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los mecanismos de defensa que est\u00e1n m\u00e1s fuertemente asociados con el narcisismo <em>grandioso<\/em> son los basados en la escisi\u00f3n (por ejemplo, la escisi\u00f3n, la idealizaci\u00f3n y la devaluaci\u00f3n) y socialmente deseables (por ejemplo, pseudoaltruismo, anticipaci\u00f3n y racionalizaci\u00f3n). El narcisismo <em>vulnerable<\/em>, por otra parte, se asoci\u00f3 m\u00e1s fuertemente con mecanismos de defensa que se caracterizaban por la disociaci\u00f3n afectiva del Yo (pe. somatizaci\u00f3n, proyecci\u00f3n, fantas\u00edas narcisistas, represi\u00f3n) y mecanismos de defensa autodirigidos (por ejemplo, formaci\u00f3n reactiva, deshacer y agresi\u00f3n pasiva). En general, el narcisismo <em>grandioso <\/em>parec\u00eda estar asociado con los m\u00e1s eficaces y socialmente deseables estilos de defensa, que el narcisismo <em>vulnerable<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Figura 8.2<\/strong> Mecanismos de defensa en el narcisismo <strong>grandioso<\/strong> (NG; barras grises oscuro) y <strong>vulnerable <\/strong>(NV; barras grises claro) (seg\u00fan Kampe et al., 2021).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"563\" height=\"494\" src=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/defensas-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-510\" srcset=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/defensas-1.jpg 563w, https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/defensas-1-300x263.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 563px) 100vw, 563px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque las estrategias de defensa preferidas en el espectro del trastorno narcisista sirven para regular la autoestima, al igual que los procesos de defensa que se describen a continuaci\u00f3n tambi\u00e9n tienen un efecto interpersonal<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Din\u00e1mica de Defensa en el Trastornos L\u00edmite de la Personalidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Escisi\u00f3n.<\/strong> El concepto de escisi\u00f3n adquiere una posici\u00f3n clave en Kernberg (1979) como mecanismo de defensa en el trastorno estructural de la personalidad, en el que no es posible percibir al mismo tiempo el lado bueno y el lado malo de un Objeto, lo que conduce a afectos m\u00e1s violentos de agresi\u00f3n, por un lado y &#8211; en otro momento- de amor fusionante por el mismo Objeto, por otro lado. Esto da lugar a temores masivos ante la totalidad de la agresi\u00f3n, cuando s\u00f3lo se puede experimentar el lado \u201cmalo\u201d de la figura de Apego importante. Esta agresividad no est\u00e1 \u201camortiguada\u201d por una conexi\u00f3n afectuosa y, por lo tanto, puede adquirir una cualidad destructiva. Por otro lado, los miedos masivos surgen del anhelo de cercan\u00eda a un Objeto satisfactorio, porque su p\u00e9rdida o una nueva decepci\u00f3n por \u00e9l, conducir\u00eda a un intenso dolor, desesperaci\u00f3n y agresividad destructiva que ser\u00edan insoportables (Yeomans et al., 2017).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Estudio de caso<\/strong>.<br>El Sr. R. empez\u00f3 terapia en parte porque se endeudaba constantemente y beb\u00eda demasiado alcohol. En la 43\u00aa sesi\u00f3n, anuncia por sorpresa que quiere poner fin a la terapia inmediatamente. Las preguntas aclaratorias revelan su enfado porque la terapeuta le hubiera llamado la atenci\u00f3n sobre facturas impagadas. La terapeuta es igual que la ex: \u201cSon todas iguales: primero act\u00faan de forma tan ideal, luego s\u00f3lo piensan en el dinero\u201d. La terapeuta le muestra que s\u00f3lo es consciente de los aspectos decepcionantes y que, en el momento de la agresi\u00f3n por la agresi\u00f3n, por la decepci\u00f3n, ya no tiene acceso a las buenas experiencias de la relaci\u00f3n, por lo que entonces tira por la borda una relaci\u00f3n valiosa.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Identificaci\u00f3n proyectiva<\/strong>. En la identificaci\u00f3n proyectiva, \u201call\u00ed donde la defensa intraps\u00edquica falla, [&#8230;] se trasladan hacia el Otro, las representaciones insoportables, sobre todo destructivas,\u201d (K\u00fcchenhoff, 2014, p. 11), con el fin de controlar y destruir estas partes ajenas al Yo, y eliminarlas del mundo (Ehlers, 2014). Aqu\u00ed, el Otro ya no solo se percibe de forma distorsionada por la proyecci\u00f3n, sino que la percepci\u00f3n del Otro, distorsionada por una proyecci\u00f3n pe. negativa, lleva a que la otra persona tambi\u00e9n sea tratada \u201cmal\u201d, y ahora reacciona irritada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La proyecci\u00f3n se ha convertido en \u201cverdad \/ real\u201d, por as\u00ed decirlo. Este mecanismo ha sido elaborado por Bion (1962), quien en su modelo \u201cContenedor- Contenido\u201d, el sujeto concibe al Otro como un contenedor \/ recipiente de afectos insoportables, quien ahora debe hacer frente a estos afectos introducidos en \u00e9l. Cuando todo va bien, \u201cel contenedor\u201d \/ terapeuta \/ padre, etc. puede asumir una funci\u00f3n comprensiva, \u201cdesintoxicante\u201d y mantener la comunicaci\u00f3n. Este \u201ctrabajo sustitutivo, a trav\u00e9s de la contratransferencia\u201d fue descrita por Bion (1962) \u201ccomo un importante factor eficaz -significativo- en la terapia anal\u00edtica\u201d (Ermann, 2014b, p. 298). En este sentido, la defensa <em>interpersonal<\/em> de la identificaci\u00f3n proyectiva tambi\u00e9n revela un aspecto constructivo:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>El aspecto constructivo de la defensa interpersonal<\/strong>                                 El proceso de la identificaci\u00f3n proyectiva como prototipo de defensa interpersonal es, en \u00faltima instancia, <em>un proceso de autorregulaci\u00f3n<\/em>: las partes rechazadas del Yo se localizan en la otra persona y, por tanto, no atentan contra la autoestima. Adem\u00e1s, la identificaci\u00f3n proyectiva ofrece la oportunidad de mantener un di\u00e1logo con la parte del Yo que ha sido defendida \/ rechazada y que ahora cobra vida en la otra persona. La identificaci\u00f3n proyectiva puede entenderse, con K\u00f6rner, como un \u201cintento de mantener un di\u00e1logo interior (con una parte insoportable del Yo), que no puede llevarse a cabo internamente, en un di\u00e1logo externo, social\u201d (K\u00f6rner, 2013). Si la parte del Yo reprimida a trav\u00e9s de la identificaci\u00f3n proyectiva es comprendida y reflejada con benevolencia por el terapeuta, el paciente puede tratarla de forma adecuada y reducir su miedo a esta parte (aspecto) del Yo.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">K\u00f6rner profundiz\u00f3 en este aspecto constructivo de la defensa interpersonal en su conferencia de Lindau en 1998 (v\u00e9ase tambi\u00e9n K\u00f6rner, 2013, p. 43 y ss.).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Estudio de caso<br><strong>Identificaci\u00f3n proyectiva 2<\/strong>. Una paciente acude a la sesi\u00f3n de forma seductora. Obviamente quiere ser deseable para su terapeuta. Cuando su mirada se posa brevemente en su escote, ella dice despectivamente: \u201cLos hombres s\u00f3lo se fijan en una cosa\u201d. Ella no ha reflexionado sobre sus propios deseos. \u00a0 <br><strong>Identificaci\u00f3n proyectiva 3<\/strong>. La Sra. S. sufre de desconfianza cr\u00f3nica. Piensa \u201cque todos los hombres son \u2018mentirosos y cerdos\u2019\u201d, dispuestos a enga\u00f1ar a su mujer, con ella. Los hombres casados quieren regularmente irse a la cama con ella despu\u00e9s de una noche. Una vez m\u00e1s, hab\u00eda \u201cpillado\u201d a un hombre que esperaba tener una aventura sexual con ella &#8211; pero ella se despidi\u00f3 de \u00e9l en la puerta, dice, con una sonrisa triunfal. La terapeuta arroja luz sobre el hecho de que la Sra. S. b\u00e1sicamente no es del todo honesta, ya que da a los hombres falsas esperanzas para luego \u201cempujarlos desde el borde de la cama\u201d; y quiz\u00e1s, que tambi\u00e9n as\u00ed est\u00e1 actuando su agresividad y venganza contra los hombres, porque se ha sentido profundamente herida en relaciones importantes. La Sra. S. admite t\u00edmidamente que tiene raz\u00f3n. La terapeuta aclara, que ella misma, ahora, ha asumido el papel de acusadora, pero que para la paciente lo que importa es utilizar la agresi\u00f3n, que hasta ahora ha rechazado (defendido), de forma m\u00e1s constructiva para s\u00ed misma, de modo que pueda defender enf\u00e1ticamente sus deseos, en lugar de mantener la agresi\u00f3n ligada a una desconfianza cr\u00f3nica.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Control omnipotente.<\/strong> A menudo ocurre que los pacientes quieren forzar a su terapeuta a realizar una acci\u00f3n que el considera antiterap\u00e9utica y que no es realmente \u00fatil para el paciente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Caso pr\u00e1ctico <br>&#8211; <strong>Control omnipotente<\/strong>. Una paciente que se siente \u201cacosada\u201d en el trabajo, pide al terapeuta una baja (incapacidad) por enfermedad porque tiene miedo a la confrontaci\u00f3n. El terapeuta no quiere apoyar la actitud de la paciente de evitar el conflicto, sino m\u00e1s bien trabajar sobre su miedo al conflicto. Como resultado, la paciente hace acusaciones violentas: le acusa de \u201cincompetente\u201d y \u201cs\u00e1dico\u201d y amenaza con cancelar la terapia, si \u00e9l no expide el certificado. La \u201cventaja\u201d para la paciente de actuar de este modo, reside en la sensaci\u00f3n de control sobre el terapeuta: sentirse poderosa frente al terapeuta siempre es mejor que la sensaci\u00f3n de impotencia, de no poder hacer nada. Sin embargo, la ira que se enciende va indirectamente unida al mantenimiento de sentirse v\u00edctima.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estas escenas se representan el miedo y la ambivalencia hacia el poder y la autoafirmaci\u00f3n. El miedo est\u00e1 vinculado de manera simb\u00f3lica a nociones extremas de experiencias de poder e impotencia, como las que se experimentaron repetidamente en las relaciones con significativas figuras de Apego temprano (en la infancia). <em>Sentirse poderoso<\/em> puede, en determinadas circunstancias ser mucho m\u00e1s importante que el objetivo real. Pero el miedo al deseo de poder apenas permite una reflexi\u00f3n al respecto; de modo que se vuelve dif\u00edcil utilizar conscientemente las propias fuerzas, en alcanzar objetivos factibles (Yeomans et al., 2017, p. 166)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Defensas espec\u00edficas del trastorno traum\u00e1tico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Importante<\/strong>. <br>La \u201cdefensa psicotraum\u00e1tica\u201d tambi\u00e9n conduce a un bloqueo en el desarrollo de una identidad integrada. Tras las experiencias traum\u00e1ticas, la defensa psicotraum\u00e1tica moviliza reacciones de emergencia como la disociaci\u00f3n, el entumecimiento (inmovilidad) o la despersonalizaci\u00f3n, para proteger el Yo mediante estrategias compensatorias frente al trauma. Esto impide el procesamiento mental de la experiencia traum\u00e1tica y conduce a fijaciones en la experiencia traum\u00e1tica de desamparo (indefensi\u00f3n\/ impotencia), con una creciente tendencia a evitar todo lo que pueda recordar el trauma. Esta tendencia a la evitaci\u00f3n restringe el horizonte de vivencias y experiencias, lo que es enormemente perjudicial para el desarrollo personal.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Defensa, que puede atribuirse a miedos traum\u00e1ticos, tambi\u00e9n incluye <em>reflejos de lucha e impulsos de huida<\/em>, con las correspondientes reacciones vegetativas (W\u00f6ller, 2014). Esto se incorpora en el concepto de \u201cdisociaci\u00f3n estructural\u201d de la personalidad (van Hart et al., 2008) en el caso del trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico complejo: aqu\u00ed, una \u201cparte aparentemente normal de la personalidad\u201d (ANP), que a\u00fan se caracteriza por una funcionalidad cotidiana, se distingue de una \u201cparte emocional de la personalidad\u201d (EP) disociada \/ escindida. La parte emocional de la personalidad es, en s\u00ed misma, una formaci\u00f3n defensiva. La EP se caracteriza por la defensa casi refleja ante la amenaza, mediante lucha, huida o congelaci\u00f3n. Si se activa la parte emocional de la personalidad, por un est\u00edmulo o \u201cdesencadenante\u201d asociado al trauma correspondiente, puede estallar de forma incontrolada en un estado disociativo, en forma de conducta de lucha o huida, ya no estando bajo el control de la parte aparentemente normal de la personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los pacientes a menudo experimentan la disociaci\u00f3n como \u201calgo que les ocurre\u201d, algo que sufren pasivamente, pero que puede controlarse activamente, hasta cierto punto (cf. Diamond, 2023). Esto es muy relevante para la terapia. La \u201cparte aparentemente normal de la personalidad\u201d (ANP) evita los est\u00edmulos asociados al trauma, \u201cporque as\u00ed pueden excluir lo que creen que no pueden integrar\u201d (van der Hart et al., 2008, p.66)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los est\u00edmulos asociados al <em>trauma<\/em> pueden ser olores, sonidos, im\u00e1genes, sensaciones corporales, tendencias a la acci\u00f3n y otras cosas que recuerdan a la persona el acontecimiento traum\u00e1tico de forma consciente o inconsciente. Se defienden mediante la <em>evitaci\u00f3n<\/em>, porque de lo contrario pueden activar la parte emocional de la personalidad, que en gran medida ya no est\u00e1 sujeta al control voluntario, lo cual se experimenta como extremadamente aterrador y vergonzoso y debe evitarse a toda costa. Esto puede llevar a una evitaci\u00f3n cada vez mayor, de modo que el margen de maniobra de la persona se vea cada vez m\u00e1s restringido y se a\u00edsla cada vez m\u00e1s, con un alto nivel de disfuncionalidad cotidiana (v\u00e9ase tambi\u00e9n Schneider- Heine &amp; Rentrop, 2024). Como se ha descrito, los mecanismos de defensa \u201ctempranos\u201d para dominar los miedos iniciales, conducen a mecanismos de defensa predominantemente interpersonales (v\u00e9ase m\u00e1s arriba), cuya predominancia puede indicar un <em>nivel estructural bajo o desintegrado<\/em> (cf. cap. 6). Sin embargo, toda defensa -incluso intraps\u00edquica- tiene graves consecuencias interpersonales; y toda defensa interpersonal tiene como fin \u00faltimo servir a la autorregulaci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, las transiciones son fluidas y una distinci\u00f3n dicot\u00f3mica es m\u00e1s bien did\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Din\u00e1mica defensiva de la somatizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u201cDefensa\u201d somatizadora ocupa una posici\u00f3n especial. Seg\u00fan Kernberg, la somatizaci\u00f3n se ubica \u201centre la regresi\u00f3n y el acting out\u201d (comunicaci\u00f3n personal, julio de 2014).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Estudio de caso <br>&#8211; <strong>Somatizaci\u00f3n<\/strong><\/td><\/tr><tr><td>P: La \u00faltima vez habl\u00e9 de los problemas de est\u00f3mago. Han sucedido varias cosas. Mientras tanto fue el cumplea\u00f1os de L; ella hizo un gran evento. Yo ya ten\u00eda una resistencia interna, pero ayud\u00e9 con los preparativos. Estaba tenso. Acab\u00e9 vomitando toda la noche. No me quedaba nada dentro. Dos d\u00edas despu\u00e9s me hicieron una gastroscopia. Sali\u00f3 que no pasaba nada. Estaba encantado, pero tambi\u00e9n muy sorprendido de que reaccionara tan violentamente con mi est\u00f3mago. Nunca lo hab\u00eda visto as\u00ed. Realmente me puso en tensi\u00f3n. Cuanto m\u00e1s tiempo te concentras en el hecho de que podr\u00eda haber algo (c\u00e1ncer), peor se pone todo. Ya hab\u00eda tensi\u00f3n interior, incluso antes del evento. En mi fuero interno estaba en contra, pero particip\u00e9. No me gust\u00f3. Pod\u00eda sentirlo. Toda la tensi\u00f3n se me subi\u00f3 al est\u00f3mago. T: \u00bfTu cuerpo reaccion\u00f3 de manera rebelde?<\/td><\/tr><tr><td>P: No pod\u00eda estropearle la velada. Incluso di un discurso. En realidad, fue un bonito evento. Por desgracia, no lo disfrut\u00e9 realmente. Me di cuenta de que no me sent\u00eda bien &#8211; tuve que irme temprano y vomit\u00e9 toda la noche.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El s\u00edntoma som\u00e1tico puede verse como <em>un correlato del afecto<\/em>: aqu\u00ed el paciente es consciente de la relaci\u00f3n entre sus s\u00edntomas f\u00edsicos y sus emociones. (Por ejemplo, \u201ctoda la tensi\u00f3n se refleja en el est\u00f3mago\u201d, \u201crojo de verg\u00fcenza\u201d, \u201cel coraz\u00f3n se me acelera de miedo\u201d) Con el s\u00edntoma som\u00e1tico como equivalente afectivo, el paciente no es consciente de esta conexi\u00f3n. En el caso de la <em>conversi\u00f3n<\/em>, que seg\u00fan S. Freud es un mecanismo de Defensa, el paciente afectado suele ser s\u00f3lo parcialmente consciente de la reacci\u00f3n al estr\u00e9s psicosocial. En 1894, Freud describi\u00f3 la conversi\u00f3n como \u201c&#8230; la neutralizaci\u00f3n de la representaci\u00f3n (idea) incompatible (intolerable), mediante la transformaci\u00f3n de su suma de excitaci\u00f3n en lo corporal\u201d (Freud, 1894b, p. 63). En el pensamiento dualista cartesiano de su \u00e9poca, que part\u00eda de un dualismo cuerpo-alma, se consideraba importante comprender mejor este \u201cmisterioso salto de lo ps\u00edquico a lo corporal\u201d (Freud, 1916\/17, p. 265).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy en d\u00eda, por <em>somatizaci\u00f3n<\/em> se entiende la tendencia a atribuir malestares y s\u00edntomas f\u00edsicos, que no pueden atribuirse a hallazgos som\u00e1ticos patol\u00f3gicos, a enfermedades corporales, y a buscar tratamiento m\u00e9dico para ellos. Se supone que esta tendencia es a menudo <em>una reacci\u00f3n al estr\u00e9s psicosocial<\/em> (Lipkowski, 1988; Morschitzky, 2000). La somatizaci\u00f3n persistente (\u201cfijaci\u00f3n som\u00e1tica\u201d) tambi\u00e9n puede desempe\u00f1ar un papel en las enfermedades org\u00e1nicas. El m\u00e9dico, el paciente o la familia del paciente, se concentran, exclusiva e inadecuadamente, en los aspectos som\u00e1ticos de un problema m\u00e1s amplio (McWhinney et al., 1997). La somatizaci\u00f3n es la base del t\u00e9rmino \u201cTrastornos Somatomorfos\u201d (F45), incluidos en la clasificaci\u00f3n diagn\u00f3stica CIE-10.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Henningsen (2021) defiende la aplicaci\u00f3n de un modelo m\u00e9dico biopsicosocial que se remonta a Engel (1977). En este modelo, se destaca la importancia particular de las influencias psicosociales &#8211; incluso de las terapias con los medios de interacci\u00f3n humana &#8211; en las dolencias som\u00e1ticas, as\u00ed como la importancia del desarrollo biogr\u00e1fico, las relaciones actuales, los factores socioculturales y la atribuci\u00f3n subjetiva de significado en la aparici\u00f3n y mantenimiento de la enfermedad, en el \u201cYo encarnado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fundamentalmente orientada intencionalmente hacia el mundo, en un acto-intencion que puede captarse ling\u00fc\u00edsticamente, y en una intencionalidad simult\u00e1nea \u201coperativa\u201d, es decir, <em>corporal<\/em>, \u201cque no puede atribuirse \u00fanicamente a actos mentales o actos volitivos\u201d (ib\u00edd., p. 74), la persona puede producir s\u00edntomas de manera operativamente intencional. \u201cEl espectro ampliado de explicaciones intencionales, desde de la intencionalidad de acto a la intencionalidad operativa, permite captar la intencionalidad directamente corporal, sin pasar por las intenciones \u201crealmente\u201d subyacentes que se expresan, convierten o colocan de otro modo en el cuerpo\u201d (Henningsen, 2021, p. 77).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este concepto se aleja de la \u201csomatizaci\u00f3n\u201d como mecanismo de defensa, en favor de un concepto de \u201c<em>perturbaci\u00f3n de la atribuci\u00f3n de significados<\/em>\u201d (Henningsen, 2021, p. 108 y ss.): As\u00ed, la asignaci\u00f3n de significados en los s\u00edntomas psicosom\u00e1ticos, con respecto a la percepci\u00f3n de amenaza, a menudo no es apropiada, debido a una falta de congruencia con los resultados del examen, desde una \u201cperspectiva objetivadora de tercera persona\u201d (ibid., p. 108), faltando una \u201cflexibilidad en la asignaci\u00f3n de significado\u201d y una \u201cflexibilidad de un punto de vista reflexivo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">                             <strong>8.4 La Defensa en Psicoterapia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La Defensa en el diagn\u00f3stico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La inclusi\u00f3n de la Defensa en el proceso diagn\u00f3stico es importante tanto para la comprensi\u00f3n del trastorno, para la categorizaci\u00f3n de los fen\u00f3menos de la relaci\u00f3n entre terapeuta y paciente, como para el pron\u00f3stico y la planificaci\u00f3n de la terapia. As\u00ed, el grado de madurez de las defensas identificadas puede, por ejemplo, aportar informaci\u00f3n sobre el <em>nivel estructural<\/em> subyacente de una persona y, por tanto, proporcionar indicios tempranos de la existencia de un trastorno de personalidad subyacente (por ejemplo, cuando una persona externaliza toda la responsabilidad; o sus representaciones sobre otras personas y sobre s\u00ed misma, s\u00f3lo son unilaterales \/ escindidas).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los estudios tambi\u00e9n han demostrado que la inclusi\u00f3n de la Defensa predice <em>la gravedad cl\u00ednica<\/em> de una enfermedad mental. Kampe et al. (2018) pudieron demostrar que el deterioro de las defensas se relaciona con la duraci\u00f3n de la hospitalizaci\u00f3n psiqui\u00e1trica, la gravedad de los diagn\u00f3sticos de la CIE-10 y el n\u00famero de intentos de suicidio, en los pacientes.&nbsp; Debido a su relevancia diagn\u00f3stica, la Defensa tambi\u00e9n se ha incluido ahora en la tercera edici\u00f3n del OPD (2023) como parte del eje IV Estructura Ps\u00edquica: en las dimensiones \u201cOportunidades de vivenciar y experienciar\u201d, \u201cDefensas Intraps\u00edquicas e Interpersonales\u201d, y \u201cMecanismos de defensa espec\u00edficos\u201d ahora se pueden diagnosticar operacionalizadamente las Defensas del paciente para la planificaci\u00f3n del tratamiento (Grupo de Trabajo OPD, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La Defensa en Psicoterapia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En particular, el trabajo sobre las Defensas es un componente central de las terapias psicodin\u00e1micas. Mientras que en las personalidades neur\u00f3ticas a menudo se trata m\u00e1s de aflojar las formaciones r\u00edgidas de Defensa (por ejemplo, racionalizaciones obsesivas), en las personas con trastornos de la personalidad la atenci\u00f3n se centra en la reflexi\u00f3n e interpretaci\u00f3n de los mecanismos de defensa interpersonales, y tomar conciencia de ellos para poder eliminarlos y reemplazarlos por mecanismos m\u00e1s adaptativos. En el transcurso de un proceso psicoterap\u00e9utico, la observaci\u00f3n del cambio en la estructura de la Defensa puede indicar un proceso de maduraci\u00f3n interna (por ejemplo, una defensa inicialmente paranoide-proyectiva con tendencias esquizoides de retraimiento, que puede cambiar a una posici\u00f3n de procesamiento depresivo con el paso del tiempo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un estudio reciente tambi\u00e9n ha podido demostrar que determinados mecanismos de defensa en los pacientes, est\u00e1n relacionados con <em>reacciones contratransferenciales espec\u00edficas<\/em> (cf. Cap. 2) en sus terapeutas: Mientras que el uso del humor y la racionalizaci\u00f3n por parte de los pacientes, desencadena sentimientos positivos en los terapeutas, la escisi\u00f3n y el acting out se asocian a una reacci\u00f3n contra-transferencial con sentimientos de impotencia, demandas excesivas y hostilidad, en los terapeutas (Caesar et al., 2022). Cuando la defensa se solidifica o es \u201catacada\u201d demasiado r\u00e1pido, tambi\u00e9n puede conducir a su endurecimiento y, en consecuencia, surgir la Resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">                                  <strong>8.5 \u00bfQu\u00e9 es la Resistencia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La Resistencia como variable del proceso terap\u00e9utico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que el concepto de Defensa se utiliza m\u00e1s como \u201cconstructo en la evaluaci\u00f3n de las personas\u201d, el concepto de Resistencia se utiliza principalmente en la teor\u00eda cl\u00ednica, que se centra en describir y analizar la interacci\u00f3n di\u00e1dica entre el analizando y el psicoanalista\u201d (Ehlers, 2014, p. 15). Seg\u00fan Ermann, analizar la Resistencia es \u201cun rasgo caracter\u00edstico del m\u00e9todo psicoanal\u00edtico\u201d (Ermann, 2014b).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Definici\u00f3n.<br> En psicoan\u00e1lisis, el t\u00e9rmino <strong>Resistencia<\/strong> se refiere a \u201clas fuerzas inconscientes que se dirigen contra el progreso del tratamiento\u201d (Ermann, 2014b, p. 1078).<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cualquier comportamiento que sirva para \u201celudir un insight m\u00e1s profundo, un afecto reprimido o un recuerdo\u201d puede entenderse como una forma de Resistencia. As\u00ed, la Resistencia puede manifestarse en un silencio obstinado, la evitaci\u00f3n de temas, frecuentes retrasos cr\u00f3nicos, cancelaci\u00f3n frecuente de sesiones, etc. En el pasado \u201cactuar\u201d sol\u00eda ser uno de los fen\u00f3menos de Resistencia, pero hoy en d\u00eda esto se considera m\u00e1s un <em>di\u00e1logo de acci\u00f3n<\/em> que remite a contenidos de la memoria impl\u00edcita, que no son accesibles al lenguaje y que, por tanto, deben comunicarse \u201cesc\u00e9nicamente\u201d (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 3). La Resistencia se utiliza, a menudo, para mantener el precario equilibrio psicol\u00f3gico en el sentido de \u201cmantener la coherencia del Yo y mantener estables las relaciones existentes\u201d, como se\u00f1ala Ermann (2014b) en referencia a Sandler et al. (1973).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A menudo la Resistencia suele deberse a un <em>profundo temor al cambio<\/em>, que supone una amenaza para la experiencia de identidad, hasta ese momento. Como se\u00f1ala Mertens (1991), la Resistencia puede tambi\u00e9n puede surgir de la desconfianza, el miedo a perder el control y los asociados sentimientos de verg\u00fcenza y culpa, as\u00ed como del miedo a la cercan\u00eda. Sin embargo, tambi\u00e9n puede ser utilizado <em>al servicio de la agresi\u00f3n<\/em> con el fin de estancar y frustrar al analista, lo que a su vez puede entenderse como una defensa contra el deseo de proximidad \/ cercan\u00eda (Mertens, 1991). Los kleinianos tambi\u00e9n ven la Resistencia como un agresivo \u201cataque a las conexiones con el analista, es decir, a su pensamiento, conocimiento y cognici\u00f3n\u201d (Bion, 1959, seg\u00fan Ermann, 2014b).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una extensi\u00f3n interpersonal del concepto de Resistencia proviene de Gill (1982), quien distingue entre la Resistencia antes de que la transferencia se haga consciente, de la Resistencia contra <em>la resoluci\u00f3n de la transferencia<\/em>. Esta \u00faltima est\u00e1 dirigida, en cambio, a impedir que el analista sea liberado del papel que se le ha asignado. A veces, la Resistencia al progreso terap\u00e9utico tambi\u00e9n sirve para <em>mantener la<\/em> <em>ganancia secundaria<\/em> de la enfermedad. Si \u00e9sta es elevada, afecta considerablemente el pron\u00f3stico de la terapia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Resistencia contratransferencial: la interrelaci\u00f3n de la din\u00e1mica defensiva del paciente, con la postura \/ actitud defensiva del terapeuta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estructura defensiva del paciente tiene un efecto en la din\u00e1mica de la relaci\u00f3n terap\u00e9utica, del mismo modo que, los procesos de la defensa inconscientes por parte del analista, tambi\u00e9n tienen un efecto sobre el paciente. En este sentido, la defensa tambi\u00e9n puede reconocerse, abordarse y trabajarse en la relaci\u00f3n. En pacientes con una organizaci\u00f3n l\u00edmite de la personalidad (cf. 23) con defensas principalmente interpersonales, el terapeuta experimentar\u00e1 -siempre que no sea insensible- contratransferencias espec\u00edficas e intensas (cap. 2): sensaciones de grandiosidad propia, fascinaci\u00f3n, deseo sexual, etc. pero tambi\u00e9n relacionadas con su propia maldad e insuficiencia, odio, desprecio y autodesprecio, impotencia, miedo, par\u00e1lisis y vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Importante<\/strong> Puede ocurrir, f\u00e1cilmente, que el terapeuta quiera protegerse de sentimientos fuertes, y a su vez adopte una postura defensiva, para no tener que soportar los afectos y fantas\u00edas que le son transferidos v\u00eda identificaci\u00f3n proyectiva.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este caso, los reprimidos deseos de proximidad \/cercan\u00eda, que subyacen a la desvalorizaci\u00f3n, <em>no pueden ser<\/em> <em>reconocidos <\/em>y el terapeuta corre el riesgo de reaccionar con una contra-devaluaci\u00f3n, lo que conduce a un enredo y a una profunda incomprensi\u00f3n mutua. O bien, el terapeuta deja que las cr\u00edticas importantes del paciente <em>reboten<\/em> para no sacudir la imagen que tiene de s\u00ed mismo (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 56).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A menudo es necesario triangular la experiencia a trav\u00e9s de la <em>supervisi\u00f3n<\/em> para poder reconocer la contratransferencial defensa inconsciente y poder liberarse de ella. Si el terapeuta reconoce su propia contratransferencia, en calidad e intensidad, y no la niega, no tiene que ver todo lo que le asusta y lo que es evaluado negativamente, s\u00f3lo en el paciente, lo que lo fijar\u00eda en su patolog\u00eda (Schneider-Heine &amp; Lohmer, 2011).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Estudio de caso.<\/strong><br><strong>Resistencia contratransferencial<\/strong>. Una joven supervisada est\u00e1 tratando a una paciente bul\u00edmica, amargada, con problemas ed\u00edpicos y trastorno narcisista. La paciente se queja con frecuencia con la terapeuta sobre el estancamiento en la terapia, a pesar de los considerables progresos en su desarrollo. La supervisada se siente agotada y est\u00e1 a punto de querer terminar la terapia. El supervisor aborda hasta qu\u00e9 punto la paciente siente envidia inconsciente hacia la terapeuta y su \u00e9xito en el tratamiento, llev\u00e1ndola a desvalorizar las buenas intervenciones de la terapeuta y a hacerlas ineficaces; es decir, a no poder utilizarlas para s\u00ed misma. La supervisada exclama espont\u00e1neamente: \u201c\u00a1Pero yo no quiero que mis pacientes me tengan envidia!\u201d. Esto, naturalmente, le dificulta reconocer la efectiva din\u00e1mica relacional y defensiva.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El esclarecimiento de la propia contratransferencia fantasm\u00e1tica afectiva-corporal, conduce a la comprensi\u00f3n de la d\u00edada relacional actual. Ser permeable a los propios sentimientos y fantas\u00edas en la relaci\u00f3n con el paciente, permite comprender qu\u00e9 partes de la relaci\u00f3n que generan miedo, no se permiten entrar en el di\u00e1logo consciente. El abordar las defensas compartidas (aquello de lo que, paciente y terapeuta, creen necesario \u201cprotegerse\u201d actualmente, y c\u00f3mo lo han intentado hasta ahora), es posible que conduzca a sentimientos ansiosos de verg\u00fcenza y culpa, as\u00ed como a temores de p\u00e9rdida. Los propios sentimientos de contratransferencia del terapeuta le permiten reconocer esto y le posibilitan, en el marco de la terapia, traer a la relaci\u00f3n las partes anteriormente defendidas, mediante escisiones y proyecciones. Esto conduce a un mayor grado de libertad en la experiencia de la relaci\u00f3n y en la configuraci\u00f3n de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">W\u00f6ller (2022) recomienda que, en lugar de hablar de Resistencia, hablar mejor de \u201cbloqueos en el proceso terap\u00e9utico\u201d, que, seg\u00fan el entendimiento intersubjetivo, se co-construyen, aunque puedan estar m\u00e1s condicionados por el paciente o por el terapeuta. \u201cEn su met\u00e1fora marcial, [el t\u00e9rmino <em>Resistencia<\/em>] sugiere una actitud combativa, dirigida contra nosotros, que puede tentarnos, f\u00e1cilmente, a culpar al paciente de la falta de progreso en la terapia; quien, por las razones que sean, no est\u00e1 suficientemente motivado o no coopera lo suficientemente bien\u201d (W\u00f6ller, 2022, p. 472). En este contexto, W\u00f6ller se\u00f1ala que lo que parece un bloqueo puede ser, en realidad, una progresi\u00f3n, por ejemplo, un \u201cno\u201d aversivo, de un paciente previamente sobre adaptado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>8.6 Recomendaciones para la pr\u00e1ctica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso de \u201cconductas de bloqueo\u201d, predominantemente, del lado del paciente, W\u00f6ller distingue entre distintos niveles de urgencia para abordar este comportamiento, de forma clara y expl\u00edcita, o m\u00e1s bien buscando ser aclarado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-El nivel m\u00e1s <em>alto <\/em>de urgencia se da cuando \u201cun determinado comportamiento del paciente &#8230; contribuye a perjudicar al paciente, a la terapia o a nosotros, o a socavar la base del tratamiento\u201d (W\u00f6ller, 2022, p. 481). Este comportamiento suele ser muy deliberado. Seg\u00fan aqu\u00ed es importante \u201cdejar en claro, con palabras precisas, que se ha producido un comportamiento que contribuye a bloquear el proceso terap\u00e9utico\u201d (ibid., p.481). Esto incluye, por ejemplo, cancelaciones frecuentes de las sesiones terap\u00e9uticas, con el consiguiente perjuicio econ\u00f3mico para ellos mismos o para el terapeuta, en funci\u00f3n de la tarifa por cancelaci\u00f3n acordada. Aqu\u00ed se debe se\u00f1alar de manera amable, pero clara, que la terapia s\u00f3lo puede continuar si se renuncia a este comportamiento. Este procedimiento tambi\u00e9n se corresponde con la actitud terap\u00e9utica en la psicoterapia centrada en la transferencia (cf. Yeomans et al., 2017).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Se puede suponer un nivel de urgencia <em>medio<\/em> si el comportamiento del paciente puede considerarse un indicador de una ruptura de la alianza terap\u00e9utica (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 56). Esto incluye comportamientos que impiden el desarrollo del proceso terap\u00e9utico, como, por ejemplo, retrasos repetitivos o una tendencia general a cambiar de tema, con frecuencia. La clarificaci\u00f3n tiene aqu\u00ed una gran prioridad. El objetivo es trabajar, junto con el paciente, en un ambiente de benevolencia, las posibles razones de la ruptura: \u201c\u00bfQu\u00e9, en la relaci\u00f3n terap\u00e9utica, ha provocado en la paciente, tal grado de ansiedad, al punto que tuvo que recurrir a un patr\u00f3n que, aunque en el momento proporcion\u00f3 alivio, tambi\u00e9n bloque\u00f3 el progreso de la terapia?\u201d (W\u00f6ller, 2022, p.482, cf. Gumz, 2018b, p. 625 y ss.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Un enfoque m\u00e1s cauteloso es apropiado si el bloqueo se refiere espec\u00edficamente a la percepci\u00f3n de ciertos sentimientos ansiosos o cuestiones conflictivas inconscientes. El comportamiento de bloqueo debe abordarse con la misma actitud emp\u00e1tica b\u00e1sica que se requiere en el trabajo terap\u00e9utico habitual. Es prioritario darle al paciente, espacio para que piense qu\u00e9 mensaje podr\u00eda estar intentando comunicar con este comportamiento de bloqueo. S\u00f3lo entonces se pueden presentar, si es necesario, las hip\u00f3tesis interpretativas propias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Entre las razones m\u00e1s <em>relacionadas con el terapeuta<\/em> para los bloqueos en el proceso terap\u00e9utico, W\u00f6ller incluye, entre otras cosas, que la elecci\u00f3n del enfoque terap\u00e9utico no se ajusta realmente al paciente; que se haya pasado por alto un d\u00e9ficit estructural del Yo (durante el diagn\u00f3stico, se supuso err\u00f3neamente&#8230;), o un apego demasiado r\u00edgido al enfoque elegido. Incluso si es demasiado grande el paso hacia el cambio que esperamos del paciente, provocamos que el paciente se sienta abrumado por nosotros y se bloquee. Por eso es importante preguntarse \u00bfcu\u00e1l es \u201cel paso m\u00e1s peque\u00f1o posible en la direcci\u00f3n correcta\u201d? (W\u00f6ller, 2022, p. 484). Quiz\u00e1s tambi\u00e9n exista solamente una coordinaci\u00f3n insuficiente con respecto al objetivo terap\u00e9utico que se debe trabajar actualmente. En general, desde el lado del terapeuta se pueden generar bloqueos en el proceso terap\u00e9utico, si la actitud terap\u00e9utica no est\u00e1 <em>suficientemente individualizada<\/em> para el paciente (ibid., p.483 y ss.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya se trate de Defensa o de Resistencia, siempre se trata de adoptar una actitud interesada y comprensiva ante estos fen\u00f3menos. Esto permite aclarar con empat\u00eda y \u201cb\u00fasqueda curiosa\u201d&nbsp; que el paciente experimenta Resistencia hacia el proceso terap\u00e9utico, y explorar las razones de ello con el paciente: qu\u00e9 se est\u00e1 resistiendo -o bloqueando en este momento-, c\u00f3mo lo est\u00e1 haciendo, contra qu\u00e9 y por qu\u00e9 raz\u00f3n, tal como Greenson (1973) lo explica en su cl\u00e1sica t\u00e9cnica de tratamiento. En este contexto, deben considerarse el grado de sentimientos de miedo, verg\u00fcenza y culpa del paciente, as\u00ed como su potencial de habilidades de autoan\u00e1lisis (Greenson, seg\u00fan Mertens, 1991).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Importante<\/strong>. <br>Aceptar la Defensa y entenderla como una necesidad de protecci\u00f3n, en lugar de luchar contra ella o tratar de socavarla, protege contra el enredo y las luchas de poder en la d\u00edada terap\u00e9utica. Por lo tanto, ha demostrado ser una buena regla b\u00e1sica, <em>dar prioridad al an\u00e1lisis de la Defensa<\/em> <em>antes de analizar <u>el contenido<\/u> que se defiende<\/em>: No se interpreta primero lo que se defiende o teme, sino el hecho de que el paciente adopta una postura defensiva (protectora). El an\u00e1lisis de la Defensa comprende los siguientes pasos: <br>&#8212; Aclarar con tacto que existe una Defensa, es decir, una necesidad de protecci\u00f3n. <br>&#8212; Reflejar con benevolencia c\u00f3mo funciona la Defensa.<br>&#8212; Comprender de qu\u00e9 intenta protegerse, el paciente, de este modo.<br>&#8212; Abordar, con la mayor empat\u00eda, por qu\u00e9 lo defendido es tan amenazante.<br>&#8212; S\u00f3lo despu\u00e9s de haber comprendido las razones de la Defensa, tiene sentido dirigirse, de manera aclaratoria, hacia <em>lo que<\/em> provoca el miedo.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ejemplo, tiene sentido reflejarle a un paciente disociativo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(1) que parece estar cerr\u00e1ndose,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(2) aclarar si en ese momento se est\u00e1 \u201calejando\u201d internamente (disociando), para no tener que experimentar \u201calgo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(3) Si estos intentos de aclaraci\u00f3n, intensifican el proceso disociativo, puede entenderse, por ejemplo, que la indagaci\u00f3n interesada se percibe como intrusiva y amenazadora. Entonces, es aconsejable trabajar con el paciente para ver qu\u00e9 necesita en ese momento, para protegerse de una tensi\u00f3n excesiva, y ayudarle primero a volver a un \u201cnivel medio de activaci\u00f3n \/excitaci\u00f3n\u201d, permitiendo un procesamiento mentalizador de la din\u00e1mica actual (cf. Schneider-Heine &amp; Rentrop, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto apunta a una importante ampliaci\u00f3n interpersonal de la perspectiva, en la consideraci\u00f3n de los llamados \u201cfen\u00f3menos de Resistencia \u201c: la <em>Resistencia<\/em> puede entenderse como una reacci\u00f3n a la actitud introducida por el analista, que, por diversas razones, puede generar miedo en el paciente. Entendiendo la <em>Defensa<\/em> como un intento necesario de hacer frente (afrontamiento) a una situaci\u00f3n cr\u00f3nicamente dif\u00edcil, es posible averiguar que esta organizaci\u00f3n defensiva, anta\u00f1o \u00fatil- est\u00e1 teniendo, actualmente, un efecto disfuncional en las relaciones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Caso pr\u00e1ctico<\/strong>.<br>En el ejemplo de la paciente que vuelve contra s\u00ed misma, su enfado con la casera, el terapeuta primero le dice a la paciente (paso 1) que se encuentra en una posici\u00f3n defensiva aferr\u00e1ndose obstinadamente a una \u00fanica perspectiva. En segundo lugar (paso 2) aclara c\u00f3mo la paciente se culpa y se ataca persistentemente a s\u00ed misma. En el procesamiento posterior, el terapeuta trata de entender la raz\u00f3n de esta perspectiva distorsionada (paso 3): comprende por qu\u00e9, para la paciente, parece menos grave sentirse culpable, que sentirse completamente impotente. Y luego (paso 4), el terapeuta explora contra qu\u00e9 se est\u00e1 defendiendo: \u201cTal vez de una ira cuya intensidad apenas puedes soportar\u201d. La paciente recuerda ahora, cu\u00e1ntas veces ha reaccionado de la misma manera con sus padres. Teme liberarse de su sentimiento de culpa: \u201cEntonces tendr\u00eda que enfadarme con mis padres y,. !eso no puedo hacerlo!\u201d. Aqu\u00ed se hace evidente, una vez m\u00e1s, el prop\u00f3sito de su Defensa: proteger a sus padres. Entonces su ira puede liberarse: \u201cMi padre ha dejado toda su herencia a los hermanos de su segundo matrimonio, y mi madre est\u00e1 distorsionando la realidad\u201d. En el siguiente (paso 5), la paciente reconoce que su actitud defensiva (volver la agresi\u00f3n contra s\u00ed misma) tambi\u00e9n la protege de la escalada de discusiones con sus padres. Ahora puede ver que, como adulta, tiene muchas m\u00e1s posibilidades de confrontaci\u00f3n constructiva, que como ni\u00f1a dependiente. Gana la disputa legal y puede sentirse a gusto con ello.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tabla 8.2 Qu\u00e9 hacer y qu\u00e9 no hacer al lidiar con la Defensa y la Resistencia<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Qu\u00e9 hacer<\/td><td class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">Qu\u00e9 <em>no<\/em> hacer<\/td><\/tr><tr><td>&#8212; Empatizar con la necesidad de Defensa <br>&#8212; Entender y valorar la Defensa como una &nbsp;&nbsp;&nbsp; necesidad de protecci\u00f3n<br> &#8212; Interpretar la Defensa antes que el&nbsp;contenido<br> &#8212; Estar abierto a la &#8220;propia contribuci\u00f3n&#8221; &nbsp;&nbsp;&nbsp; en el di\u00e1logo, que comprensiblemente desencadena la &#8220;Resistencia&#8221; en el &nbsp;&nbsp;&nbsp; paciente<\/td><td class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">&#8212; Querer &#8220;romper&#8221; las Defensas <br>&#8212; Confrontar al paciente con el contenido rechazado, ignorando los miedos a la &nbsp;&nbsp;&nbsp; sanci\u00f3n y la verg\u00fcenza <br>&#8212; Ignorar la Defensa <br>&#8212; Presentar al paciente como &#8220;resistente a &nbsp;&nbsp;&nbsp; la terapia\u201d<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>PREGUNTAS FRECUENTES <br><strong>\u00bfC\u00f3mo puede entenderse la \u201cResistencia\u201d en el proceso terap\u00e9utico?<\/strong> La Resistencia puede interpretarse de diferentes maneras: <br>&#8212; Como expresi\u00f3n de un miedo profundo al cambio, que significar\u00eda una amenaza para la experiencia previa de identidad. Por lo tanto, puede servir para mantener el precario equilibrio psicol\u00f3gico, en el sentido de la coherencia del Yo.<br>&#8212; Como resultado de una profunda desconfianza; como expresi\u00f3n del miedo a que la confianza depositada en el terapeuta, vuelva a ser decepcionada.<br>&#8212; Como consecuencia del miedo a perder el control, y del miedo asociado a sentimientos de verg\u00fcenza y culpa. La Resistencia tambi\u00e9n puede deberse al miedo a la cercan\u00eda.<br>&#8212; La Resistencia puede ponerse al servicio de la agresi\u00f3n, para estancar y frustrar al analista, lo cual a su vez surge de una defensa ansiosa, contra los propios deseos de cercan\u00eda. <br>&#8212; Como ataque envidioso contra el pensamiento, el conocimiento y la comprensi\u00f3n del terapeuta. La Resistencia tambi\u00e9n puede dirigirse a no querer liberar al terapeuta del papel que se le ha atribuido. &nbsp; <br><strong>\u00bfQu\u00e9 es lo importante, en t\u00e9rminos del tratamiento, en el abordaje terap\u00e9utico de los fen\u00f3menos de Defensa y Resistencia?<\/strong> Es importante que el terapeuta muestre comprensi\u00f3n hacia los procesos de Defensa que se hacen reconocibles. Aunque la Defensa y la Resistencia deben abordarse activamente, hay que evitar que el paciente se sienta atacado por ello. Por el contrario: con cuidado y con toda la empat\u00eda, se deben comprender y tratar de manera clarificadora, lo miedos que se expresan en los fen\u00f3menos de Defensa. Un trato demasiado confrontativo con los procesos de Defensa puede reforzarlos. Secuencia importante en el an\u00e1lisis gradual de la Defensa: (1) Aclarar con tacto que existe una Defensa, es decir, una necesidad de protecci\u00f3n. (2) Reflejar con benevolencia sobre c\u00f3mo funciona la Defensa. (3) Averiguar, con comprensi\u00f3n, de qu\u00e9 intenta protegerse el paciente de esta manera. (4) Trabajar con la mayor empat\u00eda posible sobre por qu\u00e9, lo que se defiende, es tan amenazante. S\u00f3lo despu\u00e9s de haber comprendido las razones del comportamiento defensivo, tiene sentido dirigirse aclaratoriamente a lo que provoca temor. &nbsp; <br><strong>\u00bfQu\u00e9 caracteriza la Defensa en el trastorno narcisista de la personalidad?<\/strong> Las personas con un trastorno narcisista de la personalidad tienen dificultades para regular su autoestima. Como Defensa contra los sentimientos de inferioridad, a menudo desarrollan un \u201cYo grandioso\u201d, que en s\u00ed mismo act\u00faa como una estructura de Defensa. En su Yo grandioso, tienden a desarrollar una imagen unilateral, exageradamente positiva e idealizada de s\u00ed mismas, y, como resultado de una defensa por escisi\u00f3n, tambi\u00e9n idealizan a otras personas para sentirse grandiosos, en identificaci\u00f3n con los otros idealizados. Por otro lado, tienden a desvalorizar fuertemente a los dem\u00e1s y a proyectar en ellos las caracter\u00edsticas negativas que niegan en s\u00ed mismos, trat\u00e1ndolos luego de una manera correspondiente, pe. \u201cdesde arriba\u201d (condescendiente), de este modo que, en el curso de los procesos de identificaci\u00f3n proyectiva, estos Otros se vean obligados a sentirse mal consigo mismos. As\u00ed, la parte \u201cinferior\u201d del Yo se exterioriza de la personalidad narcisista, y sin embargo sigue existiendo una conexi\u00f3n con ella y un control sobre la misma.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">\u00a0<\/h6>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias bibliograficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Cramer, P. (2015). Defense mechanisms: 40 years of empirical research. Journal of Personality Assessment, 97(2), 114-122.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Di Giuseppe, M., Perry, J. C., Conversano, C., Gelo, O. C. G. &amp; Gennaro, A. (2020). Defense mechanisms, gender, and adaptiveness in emerging personality disorders in adolescent outpatients. The Journal of Nervous and Mental Disease, 208(12), 933-941.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Freud, A. (1936\/1959). Das Ich und die Abwehrmechanismen. M\u00fcnchen: Kindler.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Kampe, L., Bohn, J., Remmers, C. &amp; H\u00f6rz-Sagstetter, S. (2021). It\u2019s not that great anymore: The central role of defense mechanisms in grandiose and vulnerable narcissism. Frontiers in Psychiatry, 12, 661948.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Kernberg, O. F. (2015). Narcissistic Defenses in the Distortion of Free Association and Their Underlying Anxieties. The Psychoanalytic Quarterly, 84(3), 625\u2013642.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;K\u00f6nig, K. (2007). Abwehrmechanismen. Vandenhoeck &amp; Ruprecht.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left wp-block-paragraph\">                                                                   **<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>8.1 Que es la Defensa? Sigmund Freud desarroll\u00f3 el concepto de Defensa en el marco de su teor\u00eda de la pulsi\u00f3n. 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