{"id":1515,"date":"2026-05-31T00:13:13","date_gmt":"2026-05-31T00:13:13","guid":{"rendered":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=1515"},"modified":"2026-05-31T00:17:00","modified_gmt":"2026-05-31T00:17:00","slug":"medicina-psicosomatica-en-ginecologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=1515","title":{"rendered":"V-7 Medicina Psicosom\u00e1tica en Ginecolog\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Traducci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Dr. Alvaro Romero Pimienta<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><a href=\"mailto:alvaroromerop@hotmail.com\">alvaroromerop@hotmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Mayo de 2021<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1.- Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La psicosom\u00e1tica en Ginecolog\u00eda se ocupa, por un lado, de las dolencias f\u00edsicas y las enfermedades de la mujer, causadas por una alteraci\u00f3n ps\u00edquica (por ejemplo, como resultado de la din\u00e1mica de un conflicto individual o por un trastorno del desarrollo; debido causas sociales como el aislamiento, etc.), como el dolor p\u00e9lvico cr\u00f3nico o trastornos sexuales, como la dispareunia o vaginismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, se ocupa de la experiencia de una condici\u00f3n f\u00edsica propia y su impacto social en t\u00e9rminos de las consecuencias somato-ps\u00edquicas de una enfermedad. Adem\u00e1s, atiende los procesos mentales relacionados con la anticoncepci\u00f3n, el embarazo, el parto y el postparto. Estos \u00faltimos aspectos son \u00fanicos en la medicina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En general, hay que advertir contra una polarizaci\u00f3n entre somato-g\u00e9nesis y psico-g\u00e9nesis en ginecolog\u00eda: la consideraci\u00f3n psic\u00f3gena prevalece cuando menos se sabe de las causas f\u00edsicas de un trastorno patol\u00f3gico. A la inversa, la consideraci\u00f3n somato-gen\u00e9tica prevalece cuando se sabe mucho de las causas f\u00edsicas de las enfermedades. A pesar de esta controversia, la gineco-obstetricia psicosom\u00e1tica se ha consolidado como una asignatura propia, gracias a sociedades m\u00e9dicas especializadas y el establecimiento de instalaciones de ense\u00f1anza y de investigaci\u00f3n independientes, en varias universidades. Hay desde 1970 una reconocida sociedad cient\u00edfica para esta \u00e1rea (Sociedad Alemana de Psicosom\u00e1tica Obstetricia y Ginecolog\u00eda,) (DGPFG), para la investigaci\u00f3n y la ense\u00f1anza en este campo (<a href=\"http:\/\/www.dgpfg.de\">http:\/\/www.dgpfg.de<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2.- Actitud m\u00e9dica<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De las preferencias descritas anteriormente tambi\u00e9n surgen diferentes actitudes del m\u00e9dico hacia el paciente. El somatogenetista se basa en los hallazgos cl\u00ednicamente-f\u00edsicos, as\u00ed como en la bioqu\u00edmica, radiolog\u00eda y otros datos de laboratorio. Los psicogenetistas exploraron la biograf\u00eda, la historia de experiencias personales, y, sobre todo, en lo que respecta a un posible estr\u00e9s y trauma. Aborda la teor\u00eda subjetiva de la enfermedad, es decir, la idea que la paciente se hace de s\u00ed misma, sobre el origen de su enfermedad. Si bien el ginec\u00f3logo o el psicoterapeuta de orientaci\u00f3n psicosom\u00e1tica tambi\u00e9n considera los aspectos f\u00edsicos de enfermedad, se centra m\u00e1s en las experiencias, el comportamiento y el pasado de la paciente.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><em>Una actitud extremadamente psicogen\u00e9tica, conlleva el riesgo de que enfermedades f\u00edsicas como la endometriosis se desconozcan y se califiquen como pelvipat\u00eda esp\u00e1stica de origen ps\u00edquico y se traten de forma puramente psicoterap\u00e9utica, cuando el diagn\u00f3stico f\u00edsico y el tratamiento quir\u00fargico serian esenciales. Estas diferentes configuraciones dan lugar a una diferente actitud el m\u00e9dico hacia la paciente. En la orientaci\u00f3n somato-gen\u00e9tica la actitud del m\u00e9dico es m\u00e1s sobria y completamente centrada en las contrastaciones objetivas de los antecedentes, la historia y el cuadro actual de la enfermedad. <\/em><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>* Psychotherapeutische Medizin und Psychosomatik.&nbsp; Ein einf\u00fchrendes Lehrbuch auf psychodynamischer Grundlage. Herausgegeben von Gerd Rudolf, Peter Henningsen. 7., \u00fcberarbeitete Auflage. 35 Abbildungen. Georg Thieme Verlag. Stuttgart \u00b7 New York, 2013<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Si la paciente no describe espont\u00e1neamente sus s\u00edntomas de forma clara y comprensible, existe un esquema o sistema de exploraci\u00f3n, que le permite al somatog\u00e9nico tener objetividad, y relacionar en su totalidad el lado f\u00edsico de los s\u00edntomas.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En la perspectiva psicosom\u00e1tica tambi\u00e9n se detectan hallazgos objetivos, como se indic\u00f3 anteriormente. La constataci\u00f3n de los acontecimientos biogr\u00e1ficamente relevantes y los hallazgos psicol\u00f3gicos actuales, requieren una percepci\u00f3n especial sobre los estereotipos de la experiencia, los patrones de conducta y el comportamiento social. Por lo tanto, el psicogenetista se deja guiar, mucho m\u00e1s que el somatogenetista, por una amplia percepci\u00f3n de la paciente, pero tambi\u00e9n por la empat\u00eda, es decir, por una sensibilidad especial hacia la paciente. Estos principios requieren t\u00e9cnicas especiales de interrogatorio m\u00e9dico.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">3.- Teor\u00eda subjetiva de la paciente sobre su enfermedad<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>\u25cf Definici\u00f3n.El t\u00e9rmino &#8220;teor\u00eda subjetiva de la enfermedad&#8221; hace referencia a la imaginaci\u00f3n de la paciente respecto a la causa, forma y capacidad de ser influenciada por su enfermedad. Esta subjetiva teor\u00eda de la enfermedad puede proporcionar informaci\u00f3n clave y esenciales sobre el trasfondo psicol\u00f3gico de la enfermedad.&nbsp;<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Tambi\u00e9n es necesario que el m\u00e9dico o el psicoterapeuta, conozca la teor\u00eda subjetiva de la enfermedad, porque la discusi\u00f3n de esta noci\u00f3n sobre la causa y la naturaleza de la enfermedad, con la que el medico no tiene que estar de acuerdo, permite una fruct\u00edfera conversaci\u00f3n. La paciente se siente entonces percibida y aceptada no solo en sus ideas, sino como una persona en su totalidad, con sus experiencias y sentimientos, lo que le permite abrirse, incluso, en sus pensamientos y sentimientos m\u00e1s personales. Precisamente, este es un requisito previo para el establecimiento de una eficaz relaci\u00f3n psicoterap\u00e9utica m\u00e9dico-paciente.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">4.- Relaci\u00f3n m\u00e9dico paciente <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La peculiaridad de la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente en ginecolog\u00eda se debe a que loa ginec\u00f3logos se ocupan de los problemas relacionados a los \u00f3rganos sexuales internos y externos de la mujer como mamas, vagina, vulva, \u00fatero y anexos. La relaci\u00f3n, por lo tanto, va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las relaciones de la medicina general y otras especialidades.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Al igual que cualquier encuentro profesional, la hora de consulta ginecol\u00f3gica, est\u00e1 definida por una tarea de trabajo, es decir, por un objetivo com\u00fan, que la paciente y el m\u00e9dico deben aclarar. La peculiaridad de esta situaci\u00f3n de estudio se ve condicionada por los tocamientos f\u00edsicos y acciones que de otro modo s\u00f3lo est\u00e1n permitidos en una pareja sexual intima. De lados de la paciente, la verg\u00fcenza en esta situaci\u00f3n de examen es de importancia considerable, pero tambi\u00e9n por parte de los m\u00e9dicos. El conocimiento de los l\u00edmites personales y el modo de tratarlos es un importante requisito para poder respetar los l\u00edmites de la verg\u00fcenza propia y los de la paciente (Neises u. Ploeger 2003).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente en ginecolog\u00eda, por lo tanto, incluye los siguientes aspectos:<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\u25cf Expectativas de las pacientes<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\u25cf Equilibrio entre cercan\u00eda y distancia<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\u25cf Percepci\u00f3n de la tensi\u00f3n er\u00f3tica<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\u25cf Socializaci\u00f3n como m\u00e9dicos<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\u25cf Las cuestiones de g\u00e9nero<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En particular, se debe tener en cuenta la diferencia entre el encuentro con el (hombre) m\u00e9dico, en comparaci\u00f3n con la (mujer) m\u00e9dico. En ning\u00fan otro lugar en la medicina, el sexo del m\u00e9dico tiene su significado como en ginecolog\u00eda.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">No menos por esta raz\u00f3n, sino tambi\u00e9n por la frecuencia de enfermedades psicosom\u00e1ticas, la formaci\u00f3n continua de los m\u00e9dicos especialistas en Obstetricia y Ginecolog\u00eda incluye la atenci\u00f3n b\u00e1sica psicosom\u00e1tica. Su objetivo es reforzar la capacidad del m\u00e9dico para hacer frente a una situaci\u00f3n tan importante en la biograf\u00eda del paciente. Especialmente, en esta formaci\u00f3n continua deben tenerse en cuenta los modos de procesamiento de la experiencia espec\u00edfica de g\u00e9nero de las mujeres.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">5.- Enfermedades psicosom\u00e1ticas<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>\u25cf Definici\u00f3n.&#8221;Los trastornos psicosom\u00e1ticos en obstetricia se manifiesta en los \u00f3rganos sexuales, asociados a la sexualidad, la reproducci\u00f3n y la identidad femenina. Las enfermedades psicosom\u00e1ticas pueden, por ejemplo, resultar de enfermedades f\u00edsicas o de los cambios psicol\u00f3gicos y sociales que ocurren en las etapas de la vida, como la pubertad, el embarazo, el parto, la lactancia y la menopausia; o bien, en respuesta a otros acontecimientos de la vida&#8221; (Neises u. Weidner 2009).<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>Epidemiolog\u00eda<\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La prevalencia a lo largo de la vida, de trastornos psic\u00f3genos, en la poblaci\u00f3n alemana es de aproximadamente 50% (Wittchen u. Jacobi 2005). &nbsp;Sobre la prevalencia enfermedades psicosom\u00e1ticas en ginecolog\u00eda (en Alemania), sin embargo, se dispone de pocos datos. En las pacientes ginecol\u00f3gicas hospitalizadas puede esperarse que el 30% de las mujeres presentan s\u00edntomas ps\u00edquicos relevantes y s\u00edntomas f\u00edsicos psicosom\u00e1ticos (Weidner et al. 2004). En atenci\u00f3n ambulatoria ginecol\u00f3gica, s\u00edntomas psicol\u00f3gicos se observan, incluso, en la mitad de las mujeres (Buekens et al. 1998).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>Asignaci\u00f3n de los s\u00edndromes<\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">A continuaci\u00f3n, se muestra, en los siguientes grupos, la amplia gama de s\u00edndromes psicosom\u00e1ticos:<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\u25cf trastornos somato-ps\u00edquicos<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\u25cf <a>causas psicol\u00f3gicas de enfermedades ginecol\u00f3gicas psicosom\u00e1ticas <\/a><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\u25cf <a>causas psicosociales de enfermedades ginecol\u00f3gicas psicosom\u00e1ticas <\/a><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>-- Trastornos somato-ps\u00edquicos.<\/strong> <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Entre las causas som\u00e1ticas de s\u00edntomas psicosom\u00e1ticos en ginecolog\u00eda, cabe citar las alteraciones molestias psicol\u00f3gicas o incluso los trastornos psicosexuales que resultan de largos a\u00f1os de tratamientos frustrados para tener hijos.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Adem\u00e1s, las consecuencias somato-ps\u00edquicas de una inadecuada investigaci\u00f3n preoperatoria y el resultado de una alteraci\u00f3n en el proceso de tratamientos quir\u00fargicos, como la histerectom\u00eda o anexectom\u00eda. Por \u00faltimo, est\u00e1n las reacciones psicol\u00f3gicas a las enfermedades cancerosas de \u00f3rganos ginecol\u00f3gicos como de mama, vulva, vagina, \u00fatero y anexos. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>-- Causas psicol\u00f3gicas de enfermedades ginecol\u00f3gicas psicosom\u00e1ticas <\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Entre las causas ps\u00edquicas de enfermedades ginecol\u00f3gicas psicosom\u00e1ticas cabe citar, generalmente, los conflictos intraps\u00edquicos como en el conflicto de ambivalencia en los temores sociales, pero tambi\u00e9n los conflictos de identidad, las crisis de individuaci\u00f3n, los conflictos ed\u00edpicos, los conflictos de autoestima y el conflicto de rol como mujer. Adem\u00e1s, los conflictos sexuales y los conflictos interpersonales, por ejemplo, en el marco de una relaci\u00f3n de pareja.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>-- Causas psicosociales de enfermedades ginecol\u00f3gicas psicosom\u00e1ticas<\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Entre las causas psicosociales de enfermedades ginecol\u00f3gicas psicosom\u00e1ticas, cabe mencionar las presiones del entorno social de la mujer, que pueden estar asociadas con discriminaci\u00f3n o devaluaci\u00f3n. Especialmente importantes son los traumas sexuales en la biograf\u00eda. En general las mujeres se ven afectadas por factores de estr\u00e9s psicosocial, como la doble carga familiar y laboral, la situaci\u00f3n de madre soltera, que a menudo est\u00e1n agobiados por la pobreza, los conflictos familiares y de pareja; el procesamiento de acontecimientos vitales y las transiciones de la vida que provocan tensi\u00f3n general (Neises y Weidner 2011).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Las enfermedades ginecol\u00f3gicas psicosom\u00e1ticas incluyen los trastornos hemorr\u00e1gicos, la amenorrea primaria y secundaria, el s\u00edndrome premenstrual y la dismenorrea, el flujo y la sensaci\u00f3n de flujo y prurito, dolor p\u00e9lvico cr\u00f3nico, ciertas formas de incontinencia urinaria, el s\u00edndrome del climaterio y trastornos sexuales funcionales. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Adem\u00e1s, hay que mencionar las consecuencias somato-ps\u00edquica que suelen aparecer, como ansiedad y\/o depresi\u00f3n, por ejemplo, tras un c\u00e1ncer ginecol\u00f3gico. Los trastornos psicosom\u00e1ticos y mentales, y los patrones de enfermedad se analizan detalladamente en los libros de texto de Stauber et al. (1999) sobre Obstetricia Psicosom\u00e1tica.&nbsp; Adicionalmente, Neises y Ditz (2000), conectan recomendaciones sobre la atenci\u00f3n primaria psicosom\u00e1tica en las Gu\u00edas de Obstetricia Psicosom\u00e1tica (Weidner et al. 2012) <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">S\u00edntomas y trastornos psicosom\u00e1ticos relacionados con la menstruaci\u00f3n<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Mitos y tab\u00faes relacionados con la menstruaci\u00f3n se remontan a la antig\u00fcedad. La menstruaci\u00f3n ha sido y sigue siendo entendida como un s\u00edmbolo de fertilidad o de destrucci\u00f3n. La interpretaci\u00f3n del acontecimiento fisiol\u00f3gico menstrual est\u00e1 sujeto a influencias culturales y sociales, y entre otras cosas, por la imagen existente de ser mujer. Por supuesto, estas interacciones han evolucionado constantemente a trav\u00e9s de los siglos pasados y todav\u00eda continua un cambio constante. Incluso hoy en d\u00eda, la higiene femenina, tal como se transmiten en la publicidad, muestra que la menstruaci\u00f3n se experimenta como algo impuro, que objetiva algo imperceptible (Hering u. Maierhof 2002). <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Los siguientes son trastornos menstruales de la mujer f\u00e9rtil: la amenorrea secundaria, la dismenorrea y los s\u00edntomas premenstruales. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>Amenorrea secundaria<\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La amenorrea secundaria es la funcional amenorrea hipotal\u00e1mica m\u00e1s com\u00fan (un tercio de los casos) (Meczekalski et al. 2008). En este trastorno, del sistema (eje) hipot\u00e1lamo-hipofisario-gonadal est\u00e1 perturbado, lo que puede tener una variedad de causas. Com\u00fanmente se encuentra amenorrea hipotal\u00e1mica en mujeres con trastornos alimentarios, atletas femeninas y mujeres bajo un severo estr\u00e9s psicosocial, por ejemplo, las reclusas (Allsworth et al. 2007, Pauli y Berga 2010). Las mujeres afectadas muestran un mayor grado de disfunci\u00f3n cognitiva y psiqui\u00e1trica como la depresi\u00f3n (Giles y Berga 1993).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En la perspectiva femenina de Beckermann (2000), la atenci\u00f3n se centra en <em>la competencia adaptativa<\/em>, a saber, la amenorrea hipotal\u00e1mica es <em>una pausa funcional<\/em> temporal del aparato reproductor, que no debe verse como una enfermedad, sino como un mecanismo de adaptaci\u00f3n.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Esta actitud se refleja en la evaluaci\u00f3n que las mujeres hacen sobre la ausencia de la menstruaci\u00f3n. En una poblaci\u00f3n danesa, cerca del 5% de las mujeres informaron haberla sufrido, entre los 15 y los 44 a\u00f1os, de al menos 3 meses de duraci\u00f3n. S\u00f3lo un 40% de ellas hab\u00eda consultado a un m\u00e9dico.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">-- Causas. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Los factores de estr\u00e9s externos que desencadenan el mecanismo de adaptaci\u00f3n de la amenorrea son menos evidentes en las mujeres j\u00f3venes de hoy en d\u00eda. Sin embargo, reflejan la confrontaci\u00f3n con el entorno sociocultural. Dada la frecuencia de la amenorrea hipotal\u00e1mica, es evidente considerar esta reacci\u00f3n corporal no como un \"fallo individual\", sino como un reflejo de normas y valores en el mundo de los adultos. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En un estudio comparativo de mujeres con amenorrea y aquellas con eumenorrea, se encontr\u00f3 que las primeras ten\u00edan m\u00e1s actitudes disfuncionales y estrategias de afrontamiento menos favorables para hacer frente a los problemas cotidianos (Giles y Berga 1993).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Como desencadenante frecuente de la amenorrea secundaria, se encuentra el estr\u00e9s psicosocial y f\u00edsico (Genazzani et al. 2006), as\u00ed como la desnutrici\u00f3n, bajo peso, malnutrici\u00f3n y exceso de entrenamiento f\u00edsico (Wilson et al. 2005). Las tensiones mencionadas tambi\u00e9n pueden contribuir a la aparici\u00f3n prematura de la menopausia (Barsom et al. 2004).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">-- Base endocrinol\u00f3gica. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En este sentido, se tiene en claro que, en la amenorrea hipotal\u00e1mica, el generador de impulsos de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) se ha inhibido. Este generador de impulsos determina la secreci\u00f3n f\u00e1sica y sincr\u00f3nica de GnRH. Una serie de hormonas y de neurotransmisores tienen una influencia inhibidora, especialmente los opi\u00e1ceos end\u00f3genos, as\u00ed como antagonistas de los opi\u00e1ceos y la hormona liberadora de corticotropina (CRH). Muchos de los problemas f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos pueden asociarse a un aumento de la CRH y un eje de estr\u00e9s activado. Como consecuencia, otros neurotransmisores como la serotonina y los opi\u00e1ceos tambi\u00e9n est\u00e1n alterados.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Nota<\/strong>  Se puede concluir que la amenorrea de corta duraci\u00f3n no es un trastorno, sino la capacidad de priorizar las funciones vitales y renunciar temporalmente a las funciones reproductivas, de menor importancia. De forma an\u00e1loga a esta comprensi\u00f3n, la amenorrea hipotal\u00e1mica tambi\u00e9n se llamaba, anteriormente, \u201camenorrea de emergencia\u201d, en el contexto de experiencias traum\u00e1ticas como la guerra y la huida (Beckermann 2000).<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dismenorrea<\/strong><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">-- Causas y factores que influyen. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Un alto nivel de estr\u00e9s es un factor de riesgo para la dismenorrea (Woods et al.1998). Teniendo en cuenta los fundamentos psicosom\u00e1ticos de la dismenorrea, la atribuci\u00f3n de <em>la experiencia<\/em> menstrual juega un papel importante (-- Fig. 3.10). <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En un estudio realizado en las regiones de Am\u00e9rica, con hombres y mujeres de diferentes edades, se encontr\u00f3 que la menstruaci\u00f3n se asocia con malestar, irritabilidad, cambios de humor y problemas de comunicaci\u00f3n. (Brooks Gunn u. Rublo 1982). Por otro lado, la experiencia de menstruaci\u00f3n para muchas mujeres (46%) no las limita en su trabajo ni en su vida privada. Considerando, incluso que, aproximadamente, el 22% de todas las mujeres sufren una fuerte carga de estr\u00e9s. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En la adolescencia, como se describe un estudio de Kolip (1994) el 40% de las mujeres padecen s\u00edntomas de dismenorrea; pero esto no predice como se experimentar\u00e1 la menstruaci\u00f3n en la edad adulta.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Figura 1.- Posibles determinantes de la experiencia menstrual y cambios subjetivos observados durante el ciclo (Beckerman 2000).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"716\" height=\"417\" src=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/gine.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1516\" srcset=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/gine.jpg 716w, https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/gine-300x175.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En la experiencia de la menstruaci\u00f3n tienen importancia las actitudes socioculturales y las tradiciones de la familia al respecto (Hertz u. Moli\u0144ski 1986). Mientras que en los a\u00f1os ochenta, como causa se consideraba un problema narcisista a nivel personal, y los s\u00edntomas como un correlato de protesta: en los a\u00f1os noventa se encontraron otros factores psicol\u00f3gicos desencadenantes, como tensiones laborales y de pareja (Neises 2003).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">-- Bases endocrinol\u00f3gicas.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Son muy controversiales. Por un lado, se ha detectado un aumento de la concentraci\u00f3n de prostaglandinas en la sangre menstrual, por el otro, se han detectado presiones de base aumentadas en el miometrio y picos m\u00e1s prolongados con isquemia asociada. En las mujeres con dismenorrea primaria se han observado niveles muy elevados de vasopresina, lo que provoca reacciones similares a los de la oxitocina, la cual conduce a contracciones uterinas. No se han podido confirmar los cambios postulados sobre las concentraciones de estr\u00f3geno y progesterona.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Trastornos premenstruales<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">--. S\u00edndrome Premenstrual.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Los s\u00edntomas premenstruales severos pueden tener un significativo impacto negativo en la vida social y profesional de las mujeres afectadas (Chawla et al., 2002, Borenstein et al. 2007), sin embargo, los datos epidemiol\u00f3gicos, fluctuar considerablemente. Por un lado, se afirma que el 50% de las mujeres sufren cambios premenstruales, y que el 75% de todas las mujeres experimentan cambios psicol\u00f3gicos antes de la menstruaci\u00f3n. El s\u00edndrome premenstrual (SPM) con s\u00edntomas psicol\u00f3gicos como irritabilidad, labilidad emocional, diversos s\u00edntomas f\u00edsicos y necesidad cl\u00ednica de tratamiento, se observa en m\u00e1s del 20% de las mujeres (Wittchen et al. 2002). Adem\u00e1s, la magnitud de la exposici\u00f3n a los s\u00edntomas del s\u00edndrome premenstrual es muy variable intraindividualmente (Potter et al. 2009).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>-- Trastorno disf\u00f3rico premenstrual. <\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Aplicando los criterios del DSM-V para el Trastorno disf\u00f3rico premenstrual (TDPM) esto s\u00f3lo afecta del 3 al 8% de todas las mujeres. En una investigaci\u00f3n de Rohde y Klemme (2002) se pudo confirmar que en cerca de tres cuartas partes de todas las mujeres, hay cambios de humor premenstruales, pero s\u00f3lo el 3-4% cumplen los criterios mencionados.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Los cambios <em>leves<\/em> en la sensibilidad (humor) premenstrual (sin significaci\u00f3n cl\u00ednica) pueden ser una consecuencia fisiol\u00f3gica de los cambios en el ciclo hormonal. Cuando los s\u00edntomas son <em>pronunciados<\/em> debe asumirse una g\u00e9nesis multifactorial, que implica factores psico-endocrinol\u00f3gicos, psicosociales, biol\u00f3gicos y gen\u00e9ticos, y de la personalidad. Relevancia significativa se atribuye al sistema neurotransmisor cerebral, en particular, el sistema de la serotonina, en caso de vulnerabilidad individual. Estos incluyen trastornos afectivos en la propia historia personal o familiar.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\u00a0<\/pre>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"724\" height=\"523\" src=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/gine-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1517\" srcset=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/gine-2.jpg 724w, https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/gine-2-300x217.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 724px) 100vw, 724px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">\n-- S\u00edntomas. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Los s\u00edntomas se pueden dividir en un continuo que se representa en la Figura 2; hay una frecuencia decreciente. La expresi\u00f3n de un trastorno disf\u00f3rico premenstrual incluye una constelaci\u00f3n de s\u00edntomas espec\u00edficos, de acuerdo a los criterios del DSM-V. Seg\u00fan Beckermann (2000) hay que tener en cuenta que los diversos s\u00edntomas del s\u00edndrome premenstrual pueden tener or\u00edgenes psico-endocrinol\u00f3gicos heterog\u00e9neos. Se considera que cada ciclo NO es el mismo, en la misma mujer, ni se conocen los cambios endocrinos y psicol\u00f3gicos ni sus interacciones a lo largo de los ciclos, en mujeres conocidas con estas quejas. Esto plantea problemas a la hora de definir un grupo control. Incluso, tambi\u00e9n deber\u00eda incluirse un grupo control SIN ciclos (hombres y mujeres posmenop\u00e1usicas) para as\u00ed poder analizar el papel de la tradici\u00f3n cultural e hist\u00f3rica en la atribuci\u00f3n (significados) de los ciclos.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">--. La anamnesis. La terapia. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En la anamnesis es importante distinguir entre el SPM y la exacerbaci\u00f3n premenstrual por una enfermedad psiqui\u00e1trica, utilizando, por ejemplo, un registro (Diario) de varios ciclos (Yonkers et al., 2008). Los ISRS son de primera elecci\u00f3n en caso de marcados s\u00edntomas psicol\u00f3gicos (Steiner et al., 2006). La eficacia de la psicoterapia cognitivo-conductual se ha demostrado (Hunter et al., 2002).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">El dolor p\u00e9lvico cr\u00f3nico <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Se estima que entre el 60 al 80% de los pacientes con el dolor p\u00e9lvico cr\u00f3nico, cumplen los criterios para el diagn\u00f3stico de Trastorno de dolor Somatomorfo. Tambi\u00e9n es posible que el dolor abdominal inferior sea el correlato som\u00e1tico de una enfermedad depresiva. De acuerdo con los estudios demogr\u00e1ficos parece que no hay relaci\u00f3n alguna con la edad, la raza o afiliaci\u00f3n \u00e9tnica, estado civil o empleo. Experiencia de violencia f\u00edsica y sexual y la violencia dom\u00e9stica, sin duda son un factor de riesgo, pero no est\u00e1n necesariamente asociado con el dolor p\u00e9lvico cr\u00f3nico (Coker et al., 2000, Mark et al. 2008).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>-- Concepto de terapia multimodal. <\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">El tratamiento del dolor p\u00e9lvico cr\u00f3nico requiere una estrategia terap\u00e9utica individualizada. En un enfoque multimodal deben incluirse varios enfoques terap\u00e9uticos. El principal responsable del tratamiento establece una relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente a largo plazo, fiable y duradera, que debe considerarse como un requisito previo para el \u00e9xito terap\u00e9utico.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Se supone que un tratamiento puramente som\u00e1tico se apoya en la convicci\u00f3n de los pacientes de que los s\u00edntomas tienen causas puramente som\u00e1ticas, lo que dificulta la aplicaci\u00f3n de tratamientos psicosom\u00e1ticos (Greimel 1999). <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">El diagn\u00f3stico y el tratamiento est\u00e1n integrados en la Relaci\u00f3n M\u00e9dico-Paciente. Para ello la inclusi\u00f3n del Modelo bio-psico-social constituye la base de una actitud terap\u00e9utica en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica (terapia de conversaci\u00f3n, terapia quir\u00fargica, farmacol\u00f3gica). Hay que aclarar en qu\u00e9 medida el dolor est\u00e1n influidos por factores psicol\u00f3gicos o si existe una comorbilidad ps\u00edquica. Si el m\u00e9dico de cabecera es referido a un centro especializado, se debe tener en cuenta su participaci\u00f3n en la planificaci\u00f3n del tratamiento y en los tratamientos posteriores.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En un enfoque de terapia multidisciplinar que incluye factores psicosom\u00e1ticos se han mostrado mejoras terap\u00e9uticas estad\u00edsticamente significativas (Peters et al. 1991). Las mujeres con dolor p\u00e9lvico cr\u00f3nico tambi\u00e9n muestran cambios en su imagen corporal (Haugstad 2006).<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Para el tratamiento quir\u00fargico, la laparoscopia es recomendada como una herramienta terap\u00e9utica de elecci\u00f3n, aunque debe tenerse en cuenta la escasez de datos sobre medidas definidas. En caso de repetidas intervenciones laparosc\u00f3picas, se requiere una evaluaci\u00f3n particularmente cr\u00edtica. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>-- El proceso de curaci\u00f3n. <\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Para todos los involucrados, el tratamiento representa un reto importante en cuanto a la gesti\u00f3n del tiempo y hacer frente a los reveses y frustraciones. Los sentimientos emocionales desencadenados, a menudo inconscientes, pueden afectar seriamente la relaci\u00f3n m\u00e9dico-paciente y en el caso extremo, ocurren desde diagn\u00f3sticos y tratamientos injustificados, hasta intervenciones invasivas negligentes.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>Nota Especial atenci\u00f3n debe prestarse a este respecto, al fen\u00f3meno de la contratransferencia y los errores de tratamiento que puede causar. Una gu\u00eda sobre c\u00f3mo proceder en el diagn\u00f3stico y el tratamiento, lo proporciona el DGPFG para el dolor p\u00e9lvico cr\u00f3nico de la mujer (2009 AWMF).<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>6.- Relaci\u00f3n psicoterap\u00e9utica m\u00e9dico-paciente<\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Cuando, en el marco de una terapia psicosom\u00e1tica integrada, se adopta una actitud psicosom\u00e1tica, como se ha referido anteriormente, a continuaci\u00f3n, se aplican las reglas de una relaci\u00f3n psicoterap\u00e9utica, por ejemplo, con respecto a la neutralidad y la autenticidad selectiva (-- Cap. 4,2) que tambi\u00e9n aplica para el m\u00e9dico en general. Es decir, en el trato con el paciente som\u00e1tico, las quejas de los pacientes sobre los m\u00e9dicos en general, incluidos en el campo de la ginecolog\u00eda, suelen estar motivadas por lo com\u00fan, por los sentimientos contra transferenciales por parte de los m\u00e9dicos (-- Cap. 5.5). <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Estas reacciones negativas por parte de los m\u00e9dicos, provocadas por los pacientes, a menudo conducen no solo a respuestas negativas o desvalorizadoras hacia el paciente, sino tambi\u00e9n a etiquetas descalificadoras en el dialogo intercolegial. Esta actitud contradice una actitud psicosom\u00e1tica- psicoterap\u00e9utica b\u00e1sica. Los m\u00e9dicos que act\u00faan as\u00ed son cerrados o rechazan el modo de ver y actuar psicosom\u00e1tico. La referencia de los pacientes a psicoterapia es m\u00e1s bien un deseo de deshacerse de una paciente, que se considera una molestia.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>7.- Psicoterapias en ginecolog\u00eda.<\/strong><\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La psicoterapia en el marco de la medicina de la Mujer (gineco obstetricia), se refiere tanto al tratamiento ps\u00edquico de enfermedades f\u00edsicas graves, como a trastornos puramente funcionales, es decir, psic\u00f3genos y no org\u00e1nicos; que son el resultado de una aberraci\u00f3n neur\u00f3tica y que se manifiestan como trastornos somatomorfos, es decir, trastornos mentales manifestados en el cuerpo. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">El tratamiento de trastornos funcionales en ginecolog\u00eda y obstetricia no incluye una forma espec\u00edfica de psicoterapia. Los m\u00e9todos son procedimientos psicodin\u00e1micos (Psicoterapia Profunda y Anal\u00edtica) o procedimientos de la terapia de comportamiento. Por otra parte, se utilizan m\u00e9todos psicoeducativos y de apoyo, p.e. &nbsp;en el contexto de acompa\u00f1amiento psicoterap\u00e9utico de los pacientes con c\u00e1ncer, o en tratamientos de fertilizaci\u00f3n in vitro repetidamente infructuosos.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Las recomendaciones psicoterap\u00e9uticas en los pacientes con dolor cr\u00f3nico, p.e. en la dismenorrea, incluyen: &nbsp;programas de grupos espec\u00edficos para el dolor, ejercicios de relajaci\u00f3n profunda y de visualizaci\u00f3n, en t\u00e9rminos de un viaje de fantas\u00eda en el cuerpo. Adem\u00e1s, en las sesiones de grupo se hace hincapi\u00e9 en la atribuci\u00f3n y una mayor capacidad de control del estr\u00e9s y de las cargas que aumentan el dolor. La aceptaci\u00f3n de los aspectos positivos de la menstruaci\u00f3n, pueden aumentar durante el curso. Por lo tanto, el programa espec\u00edfico para el dolor de Berninger- Pastor y Larbig (1996) ha demostrado ser superior a un enfoque orientado a problemas.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En situaciones de tensi\u00f3n -estr\u00e9s \u2013 especiales y en el contexto de una intervenci\u00f3n en crisis, todos los procedimientos antes mencionados podr\u00e1n aplicarse. En el entorno es posible hablar en solitario, en pareja y en familia con un espec\u00edfico enfoque sist\u00e9mico. Tanto en el tratamiento ambulatorio o con pacientes hospitalizados, se aplican adicionalmente t\u00e9cnicas de relajaci\u00f3n y sugestivas, as\u00ed como t\u00e9cnicas al cuerpo, terapia art\u00edstica e imaginativa, psicodrama y la terapia sexual (Neises 2005). <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La iniciaci\u00f3n o inclusi\u00f3n en una psicoterapia s\u00f3lo puede tener \u00e9xito si la paciente est\u00e1 dispuesta a ello y el m\u00e9dico que la atiende, recomienda el tratamiento psicoterap\u00e9utico. Sin esta motivaci\u00f3n b\u00e1sica no puede darse a una reuni\u00f3n inicial. <\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Con cierta frecuencia, la fase de la motivaci\u00f3n no es sino un acompa\u00f1amiento m\u00e1s largo, que debe ser asumido por el ginec\u00f3logo tratante, lo que supone una gran exigencia de competencias (habilidades) en el marco de la atenci\u00f3n primaria psicosom\u00e1tica. En esta medicina integral psicosom\u00e1tica de la mujer, se tiene por objeto desarrollar una actitud que, en sus diversas facetas, se asocian la confianza y el compromiso de la paciente, con la empat\u00eda y las habilidades del m\u00e9dico.<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Bibkiograf\u00eda<\/pre>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] Allsworth JE, Clarke J, Peipert JF et al. The influence of stress on the menstrual cycle among newly incarcerated women. Womens Health Issues 2007; 17 (4): 202\u2013209<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[2] AWMF, Hrsg. Chronischer Unterbauchschmerz der Frau. AWMF-Leitlinie Reg. Nr. 016\/001. <a href=\"http:\/\/www.awmf.org\/uploads\/\">http:\/\/www.awmf.org\/uploads\/<\/a> tx_szleitlinien\/016\u2013001l.pdf; 2009<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[3] Barsom SH, Mansfield PK, Koch PB et al. Association between psychological stress and menstrual cycle characteristics in perimenopausal women. Womens Health Issues 2004; 14: 235\u2013241<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[4] Beckermann MJ. Gyn\u00e4kologische Endokrinologie in: Neises M, Ditz S, Hrsg. Psychosomatische Grundversorgung in der Frauenheilkunde. Stuttgart: Thieme; 2000: 85\u2013103<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[5] Berninger-Sch\u00e4fer F, Larbig W. Menstruationsschmerz. Stuttgart: Schattauer; 1996<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[6] Borenstein JE, Dean BB, Leifke E et al. Differences in symptom scores and health outcomes in premenstrual syndrome. J Womens Health 2007; 8: 1139\u20131144<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[7] Brooks-Gunn J, Ruble D. The development of menstrualrelated beliefs and behaviours during early adolescence. Child Development 1982; 53:1567\u20131578<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[8] Buekens P, van Heeringen K, Boutsen M et al. Depressive symptoms are often unrecognized in gynaecological practice. Eur J Obstet Gynecol Reprod Bio 1998; 81: 43\u201345<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[9] Chawla A, Swindle R, Long S et al. Premenstrual dysphoric disorder: is there an economic burden of illness? Med Care 2002; 40: 1101\u20131112<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[10] Coker AL, Smith PH, Bethea L et al. Physical health consequences of physical and psychological intimate partner violence. Arch Fam Med 2000; 9: 451\u2013457<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[11] Genazzani AD, Ricchieri F, Lanzoni C et al. Diagnostic and therapeutic approach to hypothalamic amenorrhea. Ann NY Acad Sci 2006; 1092: 103\u2013113<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[12] Giles DE, Berga SL. Cognitive and psychiatric correlations of functional hypothalamic amenorrhoea: a controlled comparison. Fertil Steril 1993; 60: 486\u2013449<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[13] Greimel ER, Thiel I. Psychological treatment aspects of chronic pelvic pain in the woman. Wien Med Wochenschr 1999; 149: 383\u2013387<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[14] Haugstad GK, Haugstad TS, Kirste UM et al. Mensendieck somatocognitive therapy as treatment approach to chronic pelvic pain: results of a randomized controlled intervention study. Am J Obstet Gynecol 2006; 194: 1303\u20131310<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[15] Hering S, Maierhof G. Die unp\u00e4ssliche Frau. Sozialgeschichte der Menstruation und Hygiene. Frankfurt\/Main: Mabuse; 2002<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[16] Hertz DG, Molinkski H. Psychosomatik der Frau. 3. Aufl. Berlin: Springer; 1986<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[17] Hunter MS, Ussher JM, Browne SJ et al. A randomized comparison of psychological (cognitive behavior therapy), medical (fluoxetine) and combined treatment for women with premenstrual dysphoric disorder. J Psychosom Obstet Gynaecol 2002; 23: 193\u2013199<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[18] Kolip M. Ein denkw\u00fcrdiger Wandel \u2013 zur gesundheitlichen Lage im Jugendalter. Z Frauenforschung 1994; 4: 39\u201346<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[19] Mark H, Bitzker K, Klapp BF et al. Gynaecological symptoms associated with physical and sexual violence. J Psychosom Obstet Gynaecol 2008; 29: 164\u2013172<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[20] Meczekalski B, Podfigurna-Stopa A, Warenik-Szymankiewicz<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A et al. Functional hypothalamic amenorrhea: current view on neuroendocrine aberrations. Gynecol Endocrinol 2008; 24: 4\u201311<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[21] Neises M, Ditz S. Psychosomatische Grundversorgung in der Frauenheilkunde. Stuttgart: Thieme; 2000<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[22] Neises M. Psychosomatische Frauenheilkunde. Psychotherapeut 2003; 48: 311\u2013320<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[23] Neises M, Ploeger A. Arzt\/\u00c4rztin-Patientin-Beziehung. Gyn\u00e4kologe 2003; 36: 1046\u20131051<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[24] Neises M. Psychotherapie in der Gyn\u00e4kologie \u2013 Problemstellungen bei der Psychotherapie in der Frauenheilkunde. In: Faller H, Hrsg. Psychotherapie bei somatischen Erkrankungen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Stuttgart: Thieme; 2005<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[25] Neises M, Weidner K. Gyn\u00e4kologie und Geburtshilfe. In: Janssen PL, Joraschky P, Tress W, Hrsg. Leitfaden psychosomatische Medizin und Psychotherapie. K\u00f6ln: Deutscher \u00c4rzteverlag; 2006: 225\u2013229<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[26] Neises M, Weidner K. Frauenheilkunde. In: Adler RH et al.,Hrsg. Uexk\u00fcll Psychosomatische Medizin. Urban &amp; Fischer; 2011: 1076\u20131092<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[27] Pauli SA, Berga SL. Athletic amenorrhea: energy deficit or psychogenic challenge? Ann N Y Acad Sci 2010; 1205: 33\u201338<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[28] Peters AA, van Dorst E, Jellis B et al. A randomized clinical trial to compare two different approaches in women with chronic pelvic pain. Obstet Gynecol 1991; 77: 740\u2013744<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[29] Potter J, Bouyer J, Trussell J et al. Premenstrual syndrome prevalence and fluctuation over time: results from a French population-based survey. J Women Health 2009; 18 (1): 31\u2013 39<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[30] Rohde A, Klemme A. Die pr\u00e4mentruelle dysphorische St\u00f6rung als schwerste Form des pr\u00e4menstruellen Syndroms. Geburtsh Frauenheilk 2002; 62 (1): 17\u201325<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[31] Stauber M, Kentenich H, Richter D, Hrsg. Psychosomatische Geburtshilfe und Gyn\u00e4kologie. Berlin: Springer; 1999<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[32] Steiner M, Pearlstein T, Cohen LS et al. Expert guidelines for the treatment of severe PMS, PMDD, and comorbidities: the role of SSRIs. JWomens Health 2006; 15: 57\u201369<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[33] Weidner K, Einsle F, K\u00f6llner V et al. Werden Patientinnen mit psychischen Befindlichkeitsst\u00f6rungen im Alltag einer Frauenklinik erkannt? Geburtsh Frauenheilk 2004; 64: 479\u2013490<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[34] Weidner K, Rauchfu\u00df M, Neises M, Hrsg. Leitfaden Psychosomatische Frauenheilkunde. K\u00f6ln: Deutscher \u00c4rzte-Verlag; 2012<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[35] Wilson GR, Haddad JE, Haddad CJ. Amenorrhea: common causes and evaluation. Compr Ther 2005; 31: 270\u2013278<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[36] Wittchen HU, Becker E, Lieb R, Krause P. Prevalence, incidence and stability of premenstrual dysphoric disorder in the community. Psychol Med 2002; 32: 119\u2013132<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[37] Wittchen HU, Jacobi F. Size and burden of mental disorders in Europe \u2013 a critical appraisal and review of 27 studies. Eur Neuropsychopharmacol 2005; 15: 357\u2013376<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[38] Woods NF, Lentz MJ, Mitchell ES et al. Perceived stress, physiologic stress arousal, and premenstrual symptoms: group differences and intra-individual patterns. Res Nurs Health 1998; 21: 511\u201323<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[39] Yonkers KA, O\u2019Brien PM, Eriksson E. Premenstrual syndrome. Lancet 2008; 371 (9619): 1200\u20131210<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">**<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n: Dr. Alvaro Romero Pimienta alvaroromerop@hotmail.com Mayo de 2021 1.- Introducci\u00f3n La psicosom\u00e1tica en Ginecolog\u00eda se ocupa, por un lado, de las dolencias f\u00edsicas y las enfermedades de la mujer, causadas por una alteraci\u00f3n ps\u00edquica (por ejemplo, como resultado de la din\u00e1mica de un conflicto individual o por un trastorno del desarrollo; debido causas sociales [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"caf_autor":"Varios *","footnotes":""},"categories":[88],"tags":[],"class_list":["post-1515","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iv-medicina-psicosomatica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1515"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1515\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1519,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1515\/revisions\/1519"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}