{"id":156,"date":"2026-03-15T02:59:03","date_gmt":"2026-03-15T02:59:03","guid":{"rendered":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=156"},"modified":"2026-05-02T17:30:42","modified_gmt":"2026-05-02T17:30:42","slug":"iii-3-objetivos-terapeuticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=156","title":{"rendered":"III-3\u00a0Objetivos terap\u00e9uticos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>18.1 Antecedentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las opiniones sobre los objetivos terap\u00e9uticos son tan variadas como las experiencias cl\u00ednicas de los terapeutas, los deseos personales de los pacientes, las exigencias de la sociedad y las diferentes escuelas anal\u00edticas, marcadas por el esp\u00edritu de la \u00e9poca. Por lo tanto, los objetivos terap\u00e9uticos son un punto culminante en el que confluyen los diversos intereses y puntos de vista. Por ello, Cooper, en el pr\u00f3logo de la obra de referencia de Sandler y Dreher (1996), cuyo t\u00edtulo se inspira en la pregunta de Freud, \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieren los analistas?\u00bb, llega a la conclusi\u00f3n de que los objetivos terap\u00e9uticos son el \u00abn\u00facleo\u00bb (p. 11) de la historia psicoanal\u00edtica. Se\u00f1ala que, dada la desconcertante diversidad y las suposiciones b\u00e1sicas impl\u00edcitas que rodean esta cuesti\u00f3n, se necesita \u00abvalent\u00eda\u00bb (p. 9) para escribir sobre ella. Desde esta perspectiva, no es de extra\u00f1ar que se hayan publicado pocos trabajos que traten expl\u00edcitamente los objetivos de la terapia psicodin\u00e1mica (Dreher &amp; Sandler, 1997). El an\u00e1lisis de este aspecto revela que en la literatura no solo se pueden encontrar objetivos terap\u00e9uticos muy diferentes, e incluso contradictorios, sino tambi\u00e9n que ha habido y sigue habiendo una lucha incansable por encontrar los objetivos correctos<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Importante<\/strong><\/td><\/tr><tr><td>El terapeuta que piensa y act\u00faa de forma psicodin\u00e1mica, durante su trabajo, constantemente se encuentra en un campo de tensi\u00f3n entre objetivos dial\u00e9cticos y las actitudes que estos conllevan. Por un lado, es importante que, a pesar de todos los errores o desvar\u00edos del proceso, se mantenga <em>firme<\/em> y con visi\u00f3n de futuro en los objetivos y, por otro lado, se entregue con <em>flexibilidad<\/em> a una actividad sin rumbo fijo.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que una actitud ofrece al terapeuta y al paciente una orientaci\u00f3n en la mara\u00f1a de la diversidad de materiales, la otra actitud prepara el terreno para el surgimiento de algo nuevo. A lo largo del tiempo del tratamiento y, a menudo tambi\u00e9n dentro de una sesi\u00f3n, se exige a los terapeutas que utilicen sus funciones del Yo para fijarse objetivos de forma flexible y sint\u00e9tica, distanciarse de ellos, vagar sin rumbo, replantearse (reconceptualizar) los objetivos para luego volver a distanciarse de ellos, porque se han alcanzado o descartado. Freud (1937) describe este proceso interno como el \u00aboscilar\u00bb (balanceo) de los esfuerzos terap\u00e9uticos (p. 83).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El concepto de \u00abobjetivo terap\u00e9utico\u00bb en el contexto de la terapia psicoanal\u00edtica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde siempre, los fil\u00f3sofos y las personas se han preocupado por la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo llevar una vida satisfactoria \/ exitosa (Precht, 2015). Tambi\u00e9n siempre se ha tratado de la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo alcanzar tanto el bienestar f\u00edsico, como el bienestar mental. Al comienzo de la historia del m\u00e9todo terap\u00e9utico psicodin\u00e1mico, su fundador no ten\u00eda ninguna duda de que el objetivo del tratamiento terap\u00e9utico era <em>la curaci\u00f3n<\/em> del paciente. Sin embargo, al mismo tiempo era consciente de que la curaci\u00f3n no pod\u00eda alcanzarse por completo. Por esta raz\u00f3n, formul\u00f3 el modesto, y a menudo citado, objetivo de querer transformar \u00abla miseria hist\u00e9rica en simple desgracia\u00bb (Freud, 1895, p. 312). Con esta formulaci\u00f3n incluye, impl\u00edcitamente, la consideraci\u00f3n de que \u00aben el plan de la creaci\u00f3n\u00bb (1930, p. 434) no est\u00e1 previsto, para el ser humano, una felicidad duradera ni la liberaci\u00f3n del dolor.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Importante<\/strong><\/td><\/tr><tr><td>Por lo tanto, Freud no establece objetivos terap\u00e9uticos esquem\u00e1ticos, sino que considera importante un <em>aumento (la ganancia) de las posibilidades internas<\/em>, en la terapia. La adquisici\u00f3n de habilidades, en el sentido de una <em>reorganizaci\u00f3n de la personalidad,<\/em> se denomina generalmente <em>reestructuraci\u00f3n<\/em>. Este proceso tiene lugar en lo m\u00e1s profundo de una persona y tiene un car\u00e1cter duradero. Si tiene \u00e9xito, la persona contar\u00e1 en el futuro con un repertorio de capacidades que le permitir\u00e1 afrontar de la mejor manera posible las exigencias de la vida, y configurar su existencia de forma aut\u00f3noma y responsable, de acuerdo con sus aptitudes y predilecciones (tendencias) (Rudolf, 2010), sin chocar con los dem\u00e1s, con demasiada frecuencia, durante este proceso. Por lo tanto, la reestructuraci\u00f3n tiene un estatus universal y es tambi\u00e9n el objetivo terap\u00e9utico en el que, por regla general, todos los terapeutas que trabajan con la psicodin\u00e1mica pueden ponerse de acuerdo.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras la emigraci\u00f3n de los analistas a diferentes pa\u00edses como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, surgieron diferentes grupos y escuelas anal\u00edticas, cada uno con diversos enfoques en la concepci\u00f3n de sus objetivos terap\u00e9uticos (fig. 18.1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Figura 18.1<\/strong> <strong>Objetivos<\/strong> del proceso y <strong>Resultados<\/strong> de las diferentes escuelas psicoanal\u00edticas<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>&nbsp; Teor\u00eda de las pulsiones &nbsp;<\/td><td>Concienciaci\u00f3n de deseos y Objetos pulsionales infantiles<\/td><td>Disoluci\u00f3n de la fijaci\u00f3n a deseos y Objetos pulsionales infantiles<\/td><\/tr><tr><td>&nbsp; Psicolog\u00eda del Yo &nbsp;<\/td><td>Mitigaci\u00f3n de la rigidez excesiva del Yo y an\u00e1lisis de las partes inconscientes del Yo<\/td><td>Fortalecimiento del Yo y dominio del entorno<\/td><\/tr><tr><td>&nbsp; Teor\u00eda kleiniana &nbsp;<\/td><td>Revisi\u00f3n de los miedos persecutorios del Yo<\/td><td>Uni\u00f3n de los Objetos parciales en un Objeto completo, y reconocimiento de la separaci\u00f3n entre el Yo y el Objeto<\/td><\/tr><tr><td>&nbsp; Psicolog\u00eda del Self &nbsp;<\/td><td>Interpretaci\u00f3n emp\u00e1tica de la experiencia de decepci\u00f3n con el Self-Object y de la transferencia<\/td><td>Interiorizaci\u00f3n de las funciones del Self-Object del analista en la propia estructura ps\u00edquica<\/td><\/tr><tr><td>&nbsp; Teor\u00eda de las Relaciones Objetales &nbsp;<\/td><td>Elaboraci\u00f3n de la constelaci\u00f3n de impulso-defensa (neurosis), o de las relaciones objetales parciales escindidas (trastorno temprano)<\/td><td>Mejora cualitativa de las relaciones objetales internalizadas<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El t\u00e9rmino \u00abobjetivo terap\u00e9utico\u00bb en el contexto de la psicoterapia basada en la psicolog\u00eda profunda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hist\u00f3ricamente, la psicoterapia basada en la psicolog\u00eda profunda se ha desarrollado como una forma especial de terapia anal\u00edtica. Se mueve en el mismo contexto conceptual. Por lo tanto, tambi\u00e9n tiene objetivos similares.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Importante:<\/strong><\/td><\/tr><tr><td>La psicoterapia basada en la psicolog\u00eda profunda tambi\u00e9n tiene como objetivo inmediato la toma de conciencia de contenidos inconscientes, con el consiguiente objetivo de la recuperaci\u00f3n ps\u00edquica o mejorar la capacidad de afrontar y organizar la vida. Para ello, utiliza medios similares, como la consideraci\u00f3n de los procesos inconscientes, la libre asociaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n sobre la transferencia. Sin embargo, la terapia basada en la psicolog\u00eda profunda persigue objetivos menos amplios. Se contemplan menos objetivos de forma impl\u00edcita o expl\u00edcita, o bien se puede trabajar con menos intensidad un n\u00famero similar de objetivos.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto \u00faltimo tiene como consecuencia que los pacientes, por lo general, no pueden avanzar tanto en la reestructuraci\u00f3n. Normalmente, los pacientes que siguen esta forma de terapia logran reconocer su(s) problema(s) (nivel 4 en la Escala de Reestructuraci\u00f3n de Heidelberg, v\u00e9ase m\u00e1s abajo; Rudolf et al., 2000; Grande et al., 2001). Este es un objetivo muy respetable, ya que implica tomar conciencia de la dificultad y, por lo tanto, tambi\u00e9n de la controlabilidad del problema, lo que contribuye a que el entorno del paciente se vea menos afectado. El menor n\u00famero de horas tambi\u00e9n se debe a que no se espera a que los problemas se desarrollen para poder trabajarlos en la transferencia. El objetivo de la psicoterapia basada en la psicolog\u00eda profunda es, m\u00e1s bien, llegar junto con el paciente a una conciencia del problema y a su manejo \/ superaci\u00f3n. Por lo tanto, en esta forma de terapia, el terapeuta suele ser algo m\u00e1s activo y solidario (Rudolf, 2010; W\u00f6ller y Kruse, 2014).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Importante:<\/strong><\/td><\/tr><tr><td>En general, no hay diferencias claras, entre las dos formas de terapia, en cuanto a los objetivos terap\u00e9uticos. Hay an\u00e1lisis en los que no se trabaja la transferencia ni se observa una reestructuraci\u00f3n profunda de la personalidad, as\u00ed como psicoterapias basadas en la psicolog\u00eda profunda en las que se da ambas cosas. Por lo tanto, las diferencias son, en todo caso, cuesti\u00f3n de grado.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del concepto de \u00abobjetivo terap\u00e9utico\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-El modelo t\u00f3pico (d\u00e9cada de 1910).<\/strong> Freud (1900) concibe el aparato ps\u00edquico como compuesto por diferentes sistemas: el inconsciente, el preconsciente y la conciencia perceptiva. <em>Objetivo terap\u00e9utico<\/em>: hacer consciente lo inconsciente (Freud, 1896).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Teor\u00eda estructural (a\u00f1os 20).<\/strong> Esta teor\u00eda prev\u00e9 tres subestructuras ps\u00edquicas: el Ello, el Yo y el Supery\u00f3 (1923). <em>Objetivo terap\u00e9utico<\/em>: \u00abDonde estaba el Ello, debe estar el Yo\u00bb (1933, p. 86).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Psicolog\u00eda del Yo (d\u00e9cada de 1930).<\/strong> En el contexto de las experiencias b\u00e9licas, el dominio del mundo real y social y, con ello, la instancia del \u00abYo\u00bb como objetivo terap\u00e9utico, cobran cada vez m\u00e1s importancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-La cuesti\u00f3n de la eficacia (d\u00e9cada de 1940).<\/strong> Los centros de formaci\u00f3n m\u00e1s importantes se establecen, despu\u00e9s de la guerra, en Inglaterra y Estados Unidos. Debido a la conexi\u00f3n que existe all\u00ed con la psiquiatr\u00eda, se presta m\u00e1s atenci\u00f3n a la cuesti\u00f3n de la <em>eficacia terap\u00e9utica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Los \u00e1mbitos de indicaci\u00f3n creciente (d\u00e9cada de 1950).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aumenta el inter\u00e9s de la poblaci\u00f3n general por las terapias. Se pone de manifiesto que el entorno anal\u00edtico cl\u00e1sico no puede aplicarse de forma eficaz a todos los pacientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Objetivos diferenciados (d\u00e9cada de 1960).<\/strong> Cada vez se impone m\u00e1s la idea de que los objetivos deben fijarse en funci\u00f3n de la estructura ps\u00edquica y el car\u00e1cter. Se distingue entre objetivos cercanos y lejanos (Glueck, 1960), as\u00ed como entre objetivos de proceso y de resultados (Wallerstein, 1965).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Terapia focal o de corto plazo (d\u00e9cada de 70).<\/strong> (Fokal- bzw. Kurzzeittherapie)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ra\u00edz de la amplia aceptaci\u00f3n de las teor\u00edas de las Relaciones Objetales (Kernberg, 1975; Klein, 1946), la atenci\u00f3n se centra en la interacci\u00f3n entre el paciente y el terapeuta (Loewald, 1970; Ticho, 1971). La terapia focal o de corta duraci\u00f3n se desarrolla como un nuevo m\u00e9todo terap\u00e9utico (Balint et al., 1973; Kl\u00fcwer, 1970).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Tolerancia con respecto a las propias posibilidades (d\u00e9cada de 1980)<\/strong>. Se observa una orientaci\u00f3n hacia objetivos terap\u00e9uticos m\u00e1s modestos y realistas (Weinshel y Renik, 1991).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Aumento de las pruebas (evaluaci\u00f3n) emp\u00edricas (d\u00e9cada de 1990).<\/strong> Bajo la creciente presi\u00f3n de las entidades financiadoras, se realizan cada vez m\u00e1s estudios emp\u00edricos sobre las terapias psicodin\u00e1micas (Leuzinger-Bohleber, 2001; Huber et al., 2001; Rudolf et al., 2004b). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Aceptaci\u00f3n y difusi\u00f3n de los sistemas de diagn\u00f3stico e instrumentos de medici\u00f3n psicodin\u00e1micos (d\u00e9cada de 2000)<\/strong>. El aumento de la investigaci\u00f3n emp\u00edrica hizo necesario el desarrollo de instrumentos psicom\u00e9tricos y herramientas de diagn\u00f3stico que permitieran registrar los procesos y objetivos psicodin\u00e1micos (OPD-2, HUS; v\u00e9ase tambi\u00e9n el apartado 18.2 \u00abInvestigaci\u00f3n\u00bb). El objetivo fue hacer descriptible lo \u00abgenuinamente psicoanal\u00edtico\u00bb (Ehrenthal y Seiffge-Krenke, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Desarrollo de manuales de psicoterapia para grupos de diagn\u00f3stico orientado a s\u00edntomas (d\u00e9cada de 2010). <\/strong>La experiencia emp\u00edrica acumulada demostr\u00f3 que la terapia psicodin\u00e1mica pod\u00eda aplicarse eficazmente a todos los grupos de pacientes (Leichsenring &amp; Rabung, 2013). Se desarrollaron manuales terap\u00e9uticos para su aplicaci\u00f3n en determinados grupos de pacientes (Leichsenring &amp; Salzer, 2014b; Leichsenring &amp; Schauenburg, 2014; Leichsenring &amp; Steinert, 2018; Steinert et al., 2016).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Orientaci\u00f3n hacia la Terapia grupal y cambio de paradigma hacia el diagn\u00f3stico dimensional (d\u00e9cada de 2020).<\/strong> En las directrices de psicoterapia presentadas por el Comit\u00e9 Federal Conjunto (Gemeinsame Bundesausschuss, 2020) se introduce la atenci\u00f3n b\u00e1sica y se revaloriza la Terapia grupal. La eficacia de las terapias grupales est\u00e1 suficientemente demostrada (Burlingame et al., 2016; Strau\u00df et al., 2016), pero el n\u00famero de instrumentos de medici\u00f3n para evaluar el logro de los objetivos terap\u00e9uticos del grupo en su conjunto, es limitado. El OPD AG est\u00e1 trabajando en un instrumento adecuado (grupo de trabajo OPD, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya con la publicaci\u00f3n del OPD (1996) se vislumbr\u00f3 un cambio con respecto al diagn\u00f3stico <em>categ\u00f3rico<\/em>, originalmente psiqui\u00e1trico. Esta tendencia continu\u00f3 con la publicaci\u00f3n del DSM-V (2013). En \u00e9l se present\u00f3 un \u00abmodelo h\u00edbrido\u00bb en el que, bas\u00e1ndose en solo seis prototipos de trastornos de la personalidad (categ\u00f3ricos), se eval\u00faan <em>dimensionalmente<\/em> los trastornos de la funci\u00f3n del Yo y de la funci\u00f3n interpersonal, mediante una escala de cinco niveles. Este cambio es retomado por la CIE-11 (OMS, 2022) y se aplica de forma a\u00fan m\u00e1s radical, ya que se renuncia por completo a la distinci\u00f3n protot\u00edpica de los tipos de trastornos de la personalidad (Mitmansgruber, 2020). En un primer paso, se decide, bas\u00e1ndose en la evaluaci\u00f3n del nivel funcional del Yo y la disfunci\u00f3n interpersonal, si existe o no un trastorno de la personalidad. En un segundo paso, se realiza la evaluaci\u00f3n dimensional de la gravedad del trastorno de la personalidad, seg\u00fan tres grados de gravedad. En cuanto a la gravedad del trastorno de la personalidad, parece tratarse de un constructo unidimensional (Zimmermann et al., 2023). La validez diagn\u00f3stica resulta ser mejor que la de la CIE-10 (Gaebel et al., 2018). Llama la atenci\u00f3n que el concepto de \u201cnivel de personalidad\u201d (DSM-5, 2013) es muy similar al concepto psicodin\u00e1mico de \u201cnivel estructural\u201d (OPD, 1996) (Zimmermann et al., 2015a).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>18.2 Investigaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La escala de reestructuraci\u00f3n de Heidelberg (HUS)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Concepto<\/strong>. La Escala de Reestructuraci\u00f3n de Heidelberg (HUS) es un instrumento para registrar los cambios en la actitud interna de un paciente hacia sus problemas (Rudolf et al., 2000; Grande et al., 2004). Se parte de la premisa de que esta actitud repercute en los s\u00edntomas f\u00edsicos y ps\u00edquicos y en las dificultades interpersonales. Se trata de una evaluaci\u00f3n externa, normalmente realizada por el terapeuta, que puede llevarse a cabo al inicio de la terapia, durante su transcurso, al final de esta, y en el momento de la catamnesis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Procedimiento. <\/strong>El procedimiento para registrar el HUS consta de dos pasos. En primer lugar, se seleccionan de una lista los problemas del paciente (en lo sucesivo denominados \u00ab<em>focos<\/em>\u00bb) que se cree que son la causa de (y mantienen las) dificultades del paciente. La lista de focos se basa en los ejes psicodin\u00e1micos, en sentido estricto del diagn\u00f3stico psicodin\u00e1mico operacionalizado (OPD-2 \/3); grupo de trabajo OPD, 2006 \/ 2023). El OPD es un instrumento de diagn\u00f3stico bien establecido tanto en el contexto cl\u00ednico como en el de la investigaci\u00f3n (Cierpka et al., 2015; v\u00e9ase el cap. 23).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la lista de <em>focos<\/em> del OPD-2 (Stasch et al., 2014) se selecciona(n)&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&gt; un <em>patr\u00f3n relacional<\/em> disfuncional habitual,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&gt; de dos a cuatro focos, de entre siete tipos de <em>conflicto<\/em>, y<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&gt; de dos a cuatro focos de entre 27 facetas <em>estructurales<\/em> (Grande et al., 2001, 2003). Dependiendo del tipo de trastorno mental del paciente, el enfoque puede centrarse m\u00e1s en los tipos de conflicto (pacientes mejor estructurados) o m\u00e1s en las limitaciones estructurales (pacientes peor estructurados) (v\u00e9ase el cap. 6).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un segundo paso, se realiza la evaluaci\u00f3n propiamente dicha, por separado, para cada uno de los cinco focos en total, utilizando siete niveles. El desarrollo est\u00e1 dise\u00f1ado (de arriba abajo) de tal manera que, comenzando con un bloqueo\/exclusi\u00f3n (negaci\u00f3n) completo del problema (nivel 1), pasando por la experiencia de una imposici\u00f3n externa (nivel 2), se produce una adquisici\u00f3n gradual. Mientras que, inicialmente, el paciente comprende lentamente que la dificultad le pertenece (nivel 3), luego intentar\u00e1, cada vez m\u00e1s, explorar y superar activamente el problema (nivel 4). Al alcanzar este nivel, en la vida cotidiana del paciente, ya se ha logrado un objetivo importante en un sentido positivo. Ya no se lanzar\u00e1 ciegamente (inconscientemente) a las mismas discusiones de siempre, de las que culpa a los dem\u00e1s. Adem\u00e1s, podr\u00e1 controlar conscientemente sus dificultades o incluso evitarlas. Esto alivia enormemente el entorno social y elimina mucha presi\u00f3n de todos los involucrados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dif\u00edcil camino de <em>la resignaci\u00f3n y la incertidumbre<\/em> puede ir acompa\u00f1ado de sentimientos negativos y prolongarse (nivel 5), pero luego se ve recompensado con nuevas posibilidades de comportamiento y experiencia (nivel 6) y, en el mejor de los casos, conduce a la liberaci\u00f3n del problema (nivel 7). Lo caracter\u00edstico de estos \u00faltimos niveles es que el paciente ya no tiene que controlarse activamente, a trav\u00e9s de la raz\u00f3n, sino que las situaciones se desarrollan de forma diferente, por s\u00ed solas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"596\" height=\"400\" src=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/heidel.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-646\" style=\"width:650px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/heidel.jpg 596w, https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/heidel-300x201.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 596px) 100vw, 596px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica<\/strong>. La Escala de Reestructuraci\u00f3n de Heidelberg fue concebida originalmente para la investigaci\u00f3n de objetivos terap\u00e9uticos (Rudolf et al., 2002b, 2004a).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, ahora tambi\u00e9n se utiliza en el an\u00e1lisis de casos individuales (H\u00f6rz et al., 2011), en la planificaci\u00f3n terap\u00e9utica (Rudolf, 2004, 2010) y en la presentaci\u00f3n de solicitudes de tratamiento (Stasch et al., 2014). Dado que se trata de una selecci\u00f3n estandarizada de determinados objetivos terap\u00e9uticos, que pueden describirse de forma relativamente cercana a la observaci\u00f3n, por un lado, ofrece la posibilidad de facilitar la <em>comunicaci\u00f3n<\/em> entre el terapeuta y el evaluador, y en ocasiones tambi\u00e9n entre los investigadores. Por otro lado, en lo que respecta a la <em>planificaci\u00f3n terap\u00e9utica<\/em>, se abre adem\u00e1s un espacio de reflexi\u00f3n en el que el terapeuta puede moverse. En la terapia se busca una mayor disponibilidad de capacidades estructurales, una reducci\u00f3n de la importancia de los conflictos y una mejora del comportamiento relacional (OPD, 2023). Esto va acompa\u00f1ado de la capacidad de aceptarse a uno mismo y a los dem\u00e1s, y de adquirir una actitud m\u00e1s conciliadora (Rudolf, 2004).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Caso pr\u00e1ctico<\/strong><\/td><\/tr><tr><td>La paciente, de 25 a\u00f1os, trabaja en una profesi\u00f3n creativa y acude al terapeuta en busca de ayuda cuando pierde su trabajo tras una discusi\u00f3n con su jefa. La paciente no entiende c\u00f3mo ha podido suceder esto. Cuando sale por la noche llama mucho la atenci\u00f3n debido a su atractivo f\u00edsico. A menudo bebe demasiado y los hombres la acosan. Est\u00e1 constantemente con su mejor amiga, pero la describe como egoc\u00e9ntrica y envidiosa. Cuando el terapeuta le comenta que parece poco acogida, empieza a llorar desconsoladamente. \u00c9l se entera de que la madre de la paciente abandon\u00f3 a la familia cuando ella era a\u00fan una beb\u00e9. La paciente y sus dos hermanas mayores se criaron con su padre. La relaci\u00f3n entre la paciente y su padre, descrita como estrecha, se vio empa\u00f1ada por el hecho de que la madre demand\u00f3 legalmente al padre por agresiones f\u00edsicas. El padre no pudo recuperarse del todo, a pesar de que fue absuelto por completo. En la familia reinaba el silencio. La paciente quer\u00eda a su padre, pero le invad\u00eda la desconfianza hacia \u00e9l. Al comienzo de la terapia, la paciente tiene pocas ideas confiables sobre s\u00ed misma, su familia y la forma en que se relaciona. Como era de esperar, la paciente falta repetidamente a numerosas sesiones. Al recordar el entorno terap\u00e9utico, reacciona inicialmente con enfado. Poco a poco se da cuenta de que es ella la que no soporta comprometerse, y pone a los dem\u00e1s en una posici\u00f3n de impotencia. Observa en las reacciones emocionales del terapeuta, que le resulta extra\u00f1o lo que a ella, a veces le sucede. Ella puede identificarse con su actitud y ahora interviene de forma creativa y activa en sus relaciones. Pierde inter\u00e9s en su mejor amiga. Una conversaci\u00f3n con su madre revela que las acusaciones anteriores contra su padre carec\u00edan de fundamento realista.&nbsp; Esto relaja la relaci\u00f3n con su padre. Los deseos de erotismo y cercan\u00eda caracterizan cada vez m\u00e1s la relaci\u00f3n con el terapeuta.<\/td><\/tr><tr><td><\/td><\/tr><tr><td><strong>Reflexi\u00f3n psicodin\u00e1mica<\/strong><\/td><\/tr><tr><td>Teniendo en cuenta la situaci\u00f3n conflictiva actual, el escenario terap\u00e9utico y la situaci\u00f3n infantil (Menninger y Holzman, 1977), el terapeuta llega a la siguiente conclusi\u00f3n:<\/td><\/tr><tr><td><strong>Paso 1<\/strong>. Debido a sus experiencias, la paciente ha desarrollado im\u00e1genes objetales internas marcadas por la desconfianza (foco estructural: introyecci\u00f3n). En la familia no se ha producido una reflexi\u00f3n y un procesamiento de los acontecimientos, por lo que ella no sabe muy bien lo que siente (foco estructural: diferenciaci\u00f3n afectiva) ni qu\u00e9 debe pensar de los dem\u00e1s (foco estructural: percepci\u00f3n global del Objeto). Para evitar un posible ataque de otra persona, por un lado, se mantiene a distancia en las relaciones y, por otro, se lanza de forma contra f\u00f3bica hacia ellas, de modo que tiene malas experiencias y confirma de nuevo su miedo. Los dem\u00e1s reaccionan ante ella de tal manera que se siente abandonada o emocionalmente abrumada (foco relacional). Esta puesta en escena parece \u201chist\u00e9rica\u201d (foco conflictual: conflicto ed\u00edpico), pero se desarrolla sobre la base de algunas vulnerabilidades estructurales, como lo demuestra la cantidad relativa de focos estructurales.<\/td><\/tr><tr><td><strong>Paso 2<\/strong>. <em>Evaluaci\u00f3n inicial<\/em>: Al comienzo de la terapia, se da cuenta de que siempre surgen dificultades, pero no tiene la sensaci\u00f3n de que estas provengan de ella (HUS: nivel 2). <em>Evaluaci\u00f3n del cambio<\/em>: El comportamiento de la paciente (cancelaciones \/rechazos, seducciones, consumo de alcohol) se aborda en el tratamiento. De este modo, a lo largo de la terapia, la paciente toma conciencia de sus actos y su efecto en los dem\u00e1s (HUS: nivel 3). Empieza a establecer relaciones entre ella y los dem\u00e1s, entre el pasado y el presente, y a dar forma a sus experiencias, de forma activa y m\u00e1s satisfactoria (HUS: nivel 4). Esto genera en ella una nueva conciencia y una mejor autoestima. La soberan\u00eda as\u00ed adquirida puede utilizarla para poner a prueba al terapeuta, con lo que, sus dificultades se trasladan a la transferencia.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Objetivos terap\u00e9uticos: perspectiva cient\u00edfica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a evaluar (medir) la <em>eficacia <\/em>de las diferentes formas de psicoterapia, <em>el criterio de \u00e9xito es el logro de los objetivos terap\u00e9uticos<\/em>. Esto debe hacerse de forma concreta y estandarizada para poder registrar diferencias entre grupos. Los resultados de la terapia psicodin\u00e1mica apuntan a cambios de personalidad m\u00e1s profundos y, por lo tanto, tambi\u00e9n duraderos. Todos estos aspectos pueden implementarse bien en formulaciones de enfoque formalizadas en forma de <em>relaciones Sujeto-Objeto<\/em>. Por ello, esta forma se ha establecido en los \u00faltimos a\u00f1os (Dahlbender et al., 2004).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed el enfoque se entiende en el sentido del punto m\u00e1s cr\u00edtico donde se concentran las fuerzas din\u00e1micas e inconscientes y pueden medirse. Como alternativa, se han creado <em>colecciones de rasgos de personalidad que pueden utilizarse para determinar si se ha alcanzado el objetivo terap\u00e9utico<\/em> (Knight, 1941; Mertens, 1999). Adem\u00e1s, se han desarrollado instrumentos de medici\u00f3n con los que se pueden registrar directamente las reestructuraciones (Wallerstein, 1988; Rudolf et al., 2000; Grande et al., 2004). La HUS mostr\u00f3 una buena fiabilidad y una buena validez (Grande et al., 2003; Leuzinger-Bohleber et al., 2019; Rudolf et al., 2012; Kati et al., 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se ha demostrado que las reestructuraciones son menos eficaces en terapias a corto plazo (L\u00fcbke et al., 2021) y m\u00e1s eficaces en tratamientos m\u00e1s prolongados (Beutel et al., 2023). Tambi\u00e9n se ha destacado que en las <em>terapias de grupo<\/em> se encuentra un mayor grado de reestructuraciones, siempre que sea alto el nivel de integraci\u00f3n estructural del paciente (Ostergard et al., 2022).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Investigaciones emp\u00edricas han demostrado que las terapias psicoanal\u00edticas pueden lograr reorganizaciones de la personalidad (Bachrach et al., 1991; Rudolf et al., 2012; Antal, 2012; Minow, 2016) que aseguran cambios duraderos (Leuzinger-Bohleber, 2001; Leuzinger-Bohleber et al., 2019, Sandell et al., 2000; v\u00e9ase tambi\u00e9n el cap. 23). Este efecto se traduce, entre otras cosas, en una mejor salud. Mientras que los pacientes acuden menos al m\u00e9dico (Dossmann et al., 1997) y tienen menos gastos de tratamiento (Fonagy, 1999), los analistas viven m\u00e1s tiempo que otras personas (Jeffery, 2001). Sin embargo, los pacientes de psicoan\u00e1lisis con trastornos leves, reciben m\u00e1s ayuda que aquellos con trastornos graves. Cuanto m\u00e1s dura el tratamiento, mejor funciona (Fonagy, 1999). Los peores resultados del tratamiento se obtuvieron cuando la actitud del analista se asemejaba m\u00e1s al enfoque cl\u00e1sico (Sandell et al., 2000).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Importante<\/strong><\/td><\/tr><tr><td>La eficacia de las terapias psicodin\u00e1micas se ha demostrado de forma sistem\u00e1tica, en estudios controlados para trastornos espec\u00edficos (Leichsenring y Rabung, 2013).<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n se ha demostrado el valor de las <em>terapias psicodin\u00e1micas breves<\/em> (Fonagy y Target, 2003). Es interesante se\u00f1alar que las terapias son m\u00e1s eficaces cuando est\u00e1n focalizadas (Dahlbender et al., 2004). Contribuye al \u00e9xito de la terapia que el paciente perciba la conceptualizaci\u00f3n del enfoque como <em>un trabajo conjunto<\/em> entre \u00e9l y el terapeuta. Tambi\u00e9n es favorable que el enfoque se acerque al <em>problema actual<\/em> y a la experiencia del paciente. &nbsp;Se ha observado que tomar conciencia del \u00e1rea problem\u00e1tica, as\u00ed como su procesamiento, contribuye a modificar los conflictos interpersonales (Dahlbender et al., 2004). Para tener en cuenta el desarrollo hacia una evaluaci\u00f3n diagn\u00f3stica dimensional (DSM-5 e CIE-11), en el futuro los diagn\u00f3sticos, los instrumentos de medici\u00f3n y los manuales, cambiar\u00e1n fundamentalmente en todo el mundo (Mitmansgruber, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>18.3 Recomendaciones para la pr\u00e1ctica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las explicaciones anteriores han puesto de manifiesto que el objetivo de la terapia no es un punto fijo, sino una variable que se mueve din\u00e1micamente en un espacio entre puntos dial\u00e9cticos. Por lo tanto, a continuaci\u00f3n, se enumeran algunos campos de tensi\u00f3n que marcan los puntos clave de este espacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Objetivos estandarizados frente a objetivos individuales<\/strong>. Algunos terapeutas dan importancia a considerar <em>individualmente<\/em> qu\u00e9 resultado se debe alcanzar en la terapia. En el marco de estas consideraciones, puede ser \u00fatil imaginar c\u00f3mo podr\u00eda ser esta persona en particular si fuera m\u00e1s libre, m\u00e1s fuerte y m\u00e1s poderosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro enfoque para determinar los objetivos terap\u00e9uticos es la forma <em>estandarizada<\/em>, por ejemplo, utilizando el HUS. Este enfoque tiene la ventaja de facilitar la comunicaci\u00f3n en la discusi\u00f3n de casos o en las solicitudes de terapia. A los colegas terapeutas j\u00f3venes les ofrece la posibilidad de orientarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Objetivos idealizados frente a objetivos realistas.<\/strong> Especialmente, al comienzo de un tratamiento, existe la esperanza de mejorar. Uno se siente impulsado por la gran esperanza de deshacerse por completo de las dificultades. Sin embargo, luego se producen fases de desesperanza, escepticismo y des\u00e1nimo. Es posible que el paciente pierda la confianza. Aceptar esto y confiar en que se producir\u00e1 una mejora, un repunte y una liberaci\u00f3n, es una competencia fundamental de los terapeutas que trabajan desde la psicolog\u00eda profunda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Objetivos del paciente frente a los del terapeuta, frente a los sociales. <\/strong>La entidad que sufraga los gastos exige que el tratamiento restablezca la salud mental. A esto se a\u00f1ade que espera que el terapeuta establezca un l\u00edmite realista para el objetivo del tratamiento. El paciente tiene la intenci\u00f3n de poder llevar una vida mejor, tras finalizar la terapia y lo antes posible. El terapeuta tiene otros objetivos, independientemente de su inter\u00e9s por ganarse la vida: permanecer vivo, sano y alerta (Winnicott, 1984). Hay que tener en cuenta que los objetivos de las partes implicadas pueden ser contrarios (por ejemplo, demandas de pensi\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Objetivos conscientes frente a objetivos inconscientes.<\/strong> En el marco de la formaci\u00f3n (entrenamiento) y, m\u00e1s tarde, a lo largo de la creciente experiencia adquirida a trav\u00e9s del trabajo terap\u00e9utico, los terapeutas adoptan una actitud basada en teor\u00edas espec\u00edficas y vinculadas a objetivos caracter\u00edsticos. &nbsp;Sin embargo, adem\u00e1s de estas ideas conscientes sobre los objetivos, el paciente y el terapeuta tambi\u00e9n albergan objetivos inconscientes. Si la empresa y colaboraci\u00f3n conjunta se estanca durante demasiado tiempo o, de manera inexplicable se desv\u00eda una y otra vez, puede deberse a que las aspiraciones u objetivos inconscientes y negativos, han tomado el control (por ejemplo, una reacci\u00f3n terap\u00e9utica negativa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La terapia psicodin\u00e1mica es un \u00abviaje al inconsciente\u00bb, una \u00abincursi\u00f3n en lo desconocido\u00bb, un \u00abviaje al pa\u00eds de lo a\u00fan no\u00bb (Rudolf, 2010). En este inframundo reinan fuerzas cuyo efecto, en parte negativo (desagradable), solo puede ser vencido si el terapeuta lo hace consciente para s\u00ed mismo y, si es necesario, para el paciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>-Objetivos libres de valores frente a objetivos vinculados a valores<\/strong>. La terapia psicoanal\u00edtica se basa en dos principios fundamentales: el principio de la libre asociaci\u00f3n por parte del paciente y el principio de la atenci\u00f3n flotante por parte del terapeuta. Para el terapeuta, esto significa que debe adoptar <em>una actitud lo m\u00e1s neutral posible<\/em>. El principio de neutralidad tambi\u00e9n se aplica en las terapias psicodin\u00e1micas. Sin embargo, Sandler y Dreher (1996) consideran que esta exigencia es \u00abingenua\u00bb. Thom\u00e4 y K\u00e4chele (2006a) incluso consideran que el <em>principio de neutralidad es un valor en s\u00ed mismo<\/em>. Este imperativo representa un \u00abideal que solo se puede alcanzar de forma aproximada\u00bb (Grande, 2000, p. 862). Por lo tanto, es apropiado que el terapeuta no niegue sus deseos, sino que los reflexione y controle (Moore y Fine, 1990), para que el paciente pueda desarrollar sus propios valores. Un aspecto central de la terapia psicodin\u00e1mica es que se incita al paciente a la madurez, a pensar por s\u00ed mismo, a sentir por s\u00ed mismo y a actuar por s\u00ed mismo (H\u00fcbner, 2012).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>Preguntas frecuentes<\/strong><\/td><\/tr><tr><td><strong>\u00bfCu\u00e1l es el objetivo terap\u00e9utico, generalmente reconocido por los terapeutas que trabajan con enfoques psicodin\u00e1micos?<\/strong> <em>La reestructuraci\u00f3n<\/em>. Se entiende por ello una reorganizaci\u00f3n profunda y duradera de la personalidad, lograda mediante la terapia. Esto permite a la persona en cuesti\u00f3n, afrontar en el futuro las exigencias de la vida de la mejor manera posible y organizar su vida de acuerdo con sus aptitudes e inclinaciones \/tendencias, teniendo en cuenta los l\u00edmites y los intereses de sus semejantes.<\/td><\/tr><tr><td><strong>\u00bfCu\u00e1les son los dos pasos que se siguen al aplicar la Escala de Reestructuraci\u00f3n de Heidelberg?<\/strong> En un primer paso, se seleccionan cinco focos de una lista de 35 opciones, suponiendo que estos aspectos son la causa subyacente de los s\u00edntomas y dificultades del paciente. En un segundo paso, se eval\u00faa, utilizando una escala de siete niveles, cu\u00e1l es la actitud actual del paciente hacia cada foco. De esta manera, se pretende registrar el grado de reestructuraci\u00f3n del paciente.<\/td><\/tr><tr><td><strong>\u00bfQu\u00e9 ventajas tiene una determinaci\u00f3n formal de los objetivos terap\u00e9uticos?<\/strong> Se facilita la comunicaci\u00f3n en la discusi\u00f3n de casos y en las solicitudes de terapia. En la planificaci\u00f3n de la terapia, las consideraciones del terapeuta se relativizan y ampl\u00edan. En los estudios se pueden documentar los \u00e9xitos terap\u00e9uticos.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Rudolf, G., Grande, T. &amp; Oberbracht, C. (2000). Die Heidelberger Umstrukturierungsskala. Ein Modell der Ver\u00e4nderung in psychoanalytischen Therapien und seine Operationalisierung in einer Sch\u00e4tzskala. Psychotherapeut, 45, 237\u2013246.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Rudolf, G., Jakobsen, T., Keller, W., Krawietz, B., Langer, M., Oberbracht, C., Beutel, M. E., Erb, M., K\u00e4chele, H., &amp; Wittchen, H.-U. (2012). Umstrukturierung als Ergebnisparadigma der psychodynamischen Psychotherapie. Zeitschrift f\u00fcr Psychosomatische Medizin und Psychotherapie, 58 (1), 55\u201366.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Sandler, J. &amp; Dreher, A. U. (1996). Was wollen die Psychoanalytiker? Das Problem der Ziele in der psychoanalytischen Behandlung. Stuttgart: Klett-Cotta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Stasch, M., Grande, T., Janssen, P., Oberbracht, C. &amp; Rudolf, G. (2014). OPD-2 im Psychotherapie- Antrag. Bern: Huber.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">                                                                      **<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>18.1 Antecedentes Las opiniones sobre los objetivos terap\u00e9uticos son tan variadas como las experiencias cl\u00ednicas de los terapeutas, los deseos personales de los pacientes, las exigencias de la sociedad y las diferentes escuelas anal\u00edticas, marcadas por el esp\u00edritu de la \u00e9poca. 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