{"id":159,"date":"2026-03-15T00:55:39","date_gmt":"2026-03-15T00:55:39","guid":{"rendered":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=159"},"modified":"2026-05-02T19:35:55","modified_gmt":"2026-05-02T19:35:55","slug":"10-la-personalidad-del-terapeuta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=159","title":{"rendered":"III-5\u00a0La personalidad del terapeuta\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>10.1 Antecedentes te\u00f3ricos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dada la exigente tarea que desempe\u00f1an los psicoterapeutas, no es de extra\u00f1ar que la personalidad de los terapeutas sea tambi\u00e9n objeto de debate en repetidas ocasiones. Resulta interesante la siguiente pregunta: \u00bfqu\u00e9 caracter\u00edsticas distinguen a los <em>buenos<\/em> terapeutas, o son requisitos previos para convertirse en un buen terapeuta? Esta pregunta ocupa a investigadores y profesionales cl\u00ednicos de todas las escuelas terap\u00e9uticas. Sin embargo, debido a la importancia del an\u00e1lisis de la transferencia y la contratransferencia (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 2), la personalidad del terapeuta ocupa un lugar especialmente destacado en los procedimientos psicodin\u00e1micos (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 11), por lo que la cuesti\u00f3n de sus <em>cualidades ideales<\/em> tambi\u00e9n se debate cada vez m\u00e1s aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya Freud escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abTiene sentido exigir al analista, como parte de su certificaci\u00f3n de aptitud, un alto grado de normalidad y correcci\u00f3n ps\u00edquicas; a esto se a\u00f1ade que tambi\u00e9n necesita cierta superioridad para actuar como modelo ante el paciente en determinadas situaciones anal\u00edticas y como maestro en otras\u00bb. (Freud, 1937\/2000, p. 387)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El sanador herido<\/strong>. En contraposici\u00f3n a esta exigencia de que los psicoanalistas deben tener una salud mental especial, tanto Jung como Menninger se centran en las propias experiencias dif\u00edciles de los psicoterapeutas y acu\u00f1aron el concepto de \u00absanador herido\u00bb (Jung, 1951; Menninger, 1957). Seg\u00fan esta idea, las personas que han sufrido heridas emocionales en su biograf\u00eda (Jung, 1951; Menninger, 1957). Seg\u00fan esta idea, las personas que han sufrido heridas ps\u00edquicas en su biograf\u00eda se sienten especialmente atra\u00eddas por la profesi\u00f3n de psicoterapeuta, ya que estas experiencias despiertan la curiosidad por los procesos ps\u00edquicos. Adem\u00e1s, las heridas emocionales se consideran un requisito previo para la conciencia de los propios l\u00edmites y se consideran una base necesaria para la empat\u00eda y la compasi\u00f3n. Por el contrario, cuando los terapeutas se cierran frente a sus propias heridas, seg\u00fan esta interpretaci\u00f3n, se retiran a una posici\u00f3n de superioridad distante. En este caso, el terapeuta que no se ve afectado personalmente, se cierra frente a sus propios pacientes y, en consecuencia, tiene menos capacidad de resonancia y empat\u00eda. Sin embargo, como requisito previo para el uso curativo de las experiencias dif\u00edciles, adem\u00e1s de la mera existencia de estas, se considera siempre su procesamiento consciente y la integraci\u00f3n de estas experiencias en la personalidad. Aqu\u00ed, <em>el propio an\u00e1lisis did\u00e1ctico<\/em> desempe\u00f1a un papel importante. La importancia de la idea del \u00absanador herido\u00bb se refleja, entre otras cosas, en el hecho de que, en el proceso de selecci\u00f3n, suele dar preferencia a los candidatos que describen sus propias experiencias vitales dif\u00edciles (por ejemplo, Ivey y Partington, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante<\/strong>: La <em>teor\u00eda del apego<\/em> (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 24) ofrece una heur\u00edstica para conceptualizar la integraci\u00f3n exitosa de experiencias dif\u00edciles. Entre otras cosas, Bowlby destac\u00f3 la funci\u00f3n del terapeuta como \u00ab<em>base segura<\/em>\u00bb para su paciente, desde la cual este puede explorar, incluso, los aspectos desagradables y dif\u00edciles de su vida. Las cualidades que se exigen a los terapeutas pueden compararse con las de los cuidadores o figuras parentales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n en este caso, por ejemplo, la sensibilidad, la flexibilidad en la atenci\u00f3n y una competencia reflexiva bien desarrollada pueden llevar a los terapeutas a pensar de forma diferenciada sobre s\u00ed mismos y sobre los dem\u00e1s (Bowlby, 1988).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un <em>apego adulto seguro y aut\u00f3nomo<\/em> no requiere en absoluto experiencias infantiles positivas, sino que se da sobre todo cuando las dificultades existentes se integran de forma adecuada, es decir, cuando se pueden relatar de forma abierta y coherente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed cobra importancia la <em>capacidad de mentalizar<\/em> (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 7): las personas que mentalizan bien, no solo pueden comprender mejor sus propios procesos internos, sino tambi\u00e9n los de su interlocutor. De este modo, las nuevas exigencias a los terapeutas vuelven a coincidir con las ideas de Freud sobre <em>el efecto modelo<\/em>. Un alto nivel de mentalizaci\u00f3n por parte de los terapeutas puede fomentar el aprendizaje por modelado (imitaci\u00f3n) por parte de los pacientes y contribuir as\u00ed a su recuperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Selecci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las consideraciones te\u00f3ricas y basadas en la experiencia sobre las cualidades deseables de los buenos terapeutas tropiezan con l\u00edmites sin una verificaci\u00f3n emp\u00edrica. &nbsp;Por lo general, estas se discuten en el contexto de la selecci\u00f3n de candidatos, en el contexto de la formaci\u00f3n y el perfeccionamiento profesional (capacitaci\u00f3n continua).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las recomendaciones sobre lo que se debe tener en cuenta en la selecci\u00f3n suelen provenir de terapeutas docentes experimentados y, por naturaleza, son similares (v\u00e9ase, por ejemplo, Kappelle, 1996). Sin embargo, ya en la d\u00e9cada de 1950, se critic\u00f3 que, a pesar del consenso general sobre las cualidades deseables de los terapeutas, a menudo no se logran identificar (Holt y Luborsky, 1955). Esto se debe, entre otras cosas, a que las caracter\u00edsticas suelen estar formuladas de manera muy vaga y a que las diferentes personas que forman parte del comit\u00e9 de selecci\u00f3n, pueden llegar a conclusiones muy diferentes sobre los distintos candidatos. Este dilema nos lleva a la investigaci\u00f3n en psicoterapia, que se esfuerza por fundamentar emp\u00edricamente las hip\u00f3tesis te\u00f3ricas sobre la personalidad del terapeuta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>10.2 Investigaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las investigaciones cient\u00edficas sobre la personalidad del terapeuta se pueden dividir en cuatro campos de investigaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; La caracterizaci\u00f3n de los psicoterapeutas en comparaci\u00f3n con otros grupos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; El estudio de la diferencia en la eficacia de diferentes terapeutas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; La relaci\u00f3n entre las caracter\u00edsticas de los terapeutas y el proceso y el resultado de la terapia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; El desarrollo de los psicoterapeutas y su formaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las investigaciones y las preguntas suelen estar concebidas independientemente de escuelas terap\u00e9uticas espec\u00edficas, por lo que la mayor\u00eda de los resultados de la investigaci\u00f3n se resumen aqu\u00ed de forma transversal a las diferentes escuelas terap\u00e9uticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los estudios que examinan expl\u00edcitamente a terapeutas con orientaci\u00f3n psicodin\u00e1mica se identifican como tales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Caracterizaci\u00f3n de los terapeutas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Experiencias infantiles.<\/strong> Los psic\u00f3logos y terapeutas se enfrentan constantemente a otras personas que les dicen que han elegido su profesi\u00f3n debido a sus propias experiencias vitales dif\u00edciles o a problemas emocionales actuales y que, por lo tanto, se diferencian de otros grupos profesionales. La mayor\u00eda de los estudios emp\u00edricos parecen confirmar esta tesis. As\u00ed, en una comparaci\u00f3n con f\u00edsicos experimentales, los terapeutas describen retrospectivamente m\u00e1s experiencias infantiles negativas y ausencia parental (Fussell y Bonney, 1990).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso los estudiantes de psicolog\u00eda ya indican m\u00e1s parentificaci\u00f3n y experiencias negativas, como traumas sexuales y negligencia, que los estudiantes de administraci\u00f3n de empresas (Nikcevic et al., 2007). Sin embargo, debido a su dise\u00f1o retrospectivo, los estudios realizados hasta la fecha no pueden descartar un sesgo en los datos. Es posible que el informe retrospectivo de los psicoterapeutas sobre su infancia sea, de hecho, diferente al de otros grupos profesionales. Sin embargo, esto puede deberse, adem\u00e1s de a las experiencias reales, a un cambio en el recuerdo, en la percepci\u00f3n o en la valoraci\u00f3n de las propias experiencias, por ejemplo, en el contexto de una terapia did\u00e1ctica. Lo ideal ser\u00edan estudios prospectivos longitudinales en los que se acompa\u00f1ara a las personas desde la infancia hasta la elecci\u00f3n de una profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Estilo de apego<\/strong>. El estilo de apego de las personas adultas describe el grado de integraci\u00f3n de las experiencias relacionales de la historia de vida, su procesamiento actual y los patrones relacionales predominantes en el presente. Bas\u00e1ndose en la coherencia ling\u00fc\u00edstica con la que los adultos hablan en la entrevista sobre las primeras relaciones con sus padres, se pueden distinguir los estilos de <em>apego \u00abseguro-aut\u00f3nomo\u00bb, \u00abinseguro-evitativo\u00bb, \u00abinseguro-ambivalente\u00bb y \u00abdesorganizado<\/em>\u00bb (Main et al., 2002; cap. 24). Estas categor\u00edas de entrevistas se complementan con la investigaci\u00f3n sobre el apego basada en cuestionarios, que distingue a las personas en funci\u00f3n de sus caracter\u00edsticas en las dimensiones \u00abansiedad de apego\u00bb y \u00abevitaci\u00f3n del apego\u00bb (Ehrenthal et al., 2009).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de los estudios basados en entrevistas encuentran un nivel de seguridad en el apego entre los terapeutas, comparable al de la poblaci\u00f3n general, aunque entre las estrategias inseguras predomina el enredo ambivalente. Por el contrario, la evitaci\u00f3n del apego pronunciada es poco frecuente entre los terapeutas (Schauenburg et al., 2010). Esto tambi\u00e9n se refleja en el estilo de <em>apego autoinformado<\/em>: as\u00ed, los psicoterapeutas en formaci\u00f3n se describen a s\u00ed mismos, en el marco de un amplio estudio mediante cuestionarios, como algo menos evasivos en el apego que la poblaci\u00f3n general alemana, mientras que el grado de ansiedad por el apego es comparable (Rek et al., 2018).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los motivos interpersonales<\/strong> regulan el comportamiento relacional. Describen los objetivos que una persona intenta alcanzar en sus relaciones (Locke, 2000). En comparaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n general alemana, los terapeutas en formaci\u00f3n se describen a s\u00ed mismos como m\u00e1s motivados por el objetivo de <em>la armon\u00eda con los dem\u00e1s<\/em> (Rek et al., 2018). Las personas motivadas por la armon\u00eda desean estar estrechamente vinculadas con otras personas y quieren que los dem\u00e1s las aprecien y las apoyen. Otros estudios tambi\u00e9n muestran que la elecci\u00f3n de la profesi\u00f3n de terapeuta est\u00e1 determinada en parte por el <em>altruismo<\/em>, es decir, el deseo de ayudar a los dem\u00e1s (por ejemplo, Safi et al., 2017).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los resultados de la investigaci\u00f3n muestran que son, sobre todo, aquellas personas con un deseo fundamental de establecer relaciones cercanas, armoniosas y de ayuda con otras personas, las que se decantan por la profesi\u00f3n social y orientada a las relaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Salud y calidad de vida<\/strong>. La profesi\u00f3n de terapeuta ofrece espacio para la creatividad, la estimulaci\u00f3n intelectual, encuentros interpersonales significativos y, adem\u00e1s, permite un trabajo en gran medida aut\u00f3nomo e independiente. Por otro lado, los informes y experiencias a menudo negativos de los pacientes, la necesidad que surge de regular los propios afectos y reacciones negativas, as\u00ed como el hecho de que los problemas interpersonales de los pacientes, tambi\u00e9n se manifiesten en la relaci\u00f3n terap\u00e9utica, pueden resultar <em>estresantes<\/em> para los terapeutas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Junto con la constataci\u00f3n de que los psicoterapeutas probablemente han tenido m\u00e1s experiencias biogr\u00e1ficas negativas en su propia vida, esto puede tener un efecto negativo en su propia salud y satisfacci\u00f3n con la vida. Los estudios en los que se pregunta a los terapeutas sobre su salud o calidad de vida, coinciden en gran medida en que, si bien los terapeutas afirman gozar en general de buena salud y estar satisfechos, son algo menos sanos y menos satisfechos que las muestras comparativas correspondientes de la poblaci\u00f3n general (Hessel et al., 2006; Reimer et al., 2005).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los psicoterapeutas psicol\u00f3gicos est\u00e1n algo m\u00e1s satisfechos que sus colegas m\u00e9dicos. En la comparaci\u00f3n de los diferentes m\u00e9todos terap\u00e9uticos, los psicoanalistas informan de la mayor satisfacci\u00f3n con la vida (Reimer et al., 2005). Los psicoterapeutas suelen buscar tratamiento terap\u00e9utico por s\u00ed mismos (Norcross et al., 2000), lo que, por un lado, puede indicar, por un lado, una salud mental m\u00e1s fr\u00e1gil, pero tambi\u00e9n que tienen una menor barrera psicol\u00f3gica y la convicci\u00f3n de que la psicoterapia es \u00fatil. Es interesante que la mencionada exigencia de Freud de que los terapeutas deben tener un grado especialmente alto de salud mental, se cumpla, en algunos aspectos: por ejemplo, los psicoterapeutas son m\u00e1s capaces de regular sus emociones negativas que las personas de otras profesiones (Pletzer et al., 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Diferencias entre terapeutas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n del alcance de las diferencias entre terapeutas afecta a las teor\u00edas fundamentales del cambio en la psicoterapia. En este sentido, el denominado \u00abmodelo m\u00e9dico\u00bb, seg\u00fan el cual el seguimiento de una forma definida y espec\u00edfica de psicoterapia conduce a la curaci\u00f3n, se contrapone al denominado \u00abmodelo contextual\u00bb. En este \u00faltimo caso, el encuentro entre el terapeuta y el paciente, la creaci\u00f3n conjunta de una expectativa de cambio y los objetivos y cambios de comportamiento asociados a ella, conducen a la recuperaci\u00f3n del paciente. En este contexto deben entenderse los numerosos estudios realizados sobre la importancia (magnitud) de las diferencias entre terapeutas. Mientras que en el <em>modelo m\u00e9dico<\/em> no es importante si el tratamiento lo lleva a cabo el terapeuta A o el terapeuta B (de forma an\u00e1loga a los tratamientos farmacol\u00f3gicos, en los que una determinada pastilla surte efecto independientemente de si la receta la persona A o la persona B), el <em>modelo contextual<\/em> es compatible con la constataci\u00f3n de diferencias entre terapeutas. En este modelo, el terapeuta no es un factor perturbador, sino que, con todas sus peculiaridades, es un componente esencial del efecto curativo de la psicoterapia (Wampold &amp; Imel, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los estudios emp\u00edricos demuestran que el terapeuta influye significativamente en la velocidad y el grado de recuperaci\u00f3n de sus pacientes. En promedio, <em>el terapeuta es responsable de aproximadamente el 5 % de la variaci\u00f3n en los resultados <\/em>de sus pacientes, pero esta cifra var\u00eda seg\u00fan el entorno terap\u00e9utico y la gravedad de la enfermedad (Wampold y Owen, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo tanto, el terapeuta es uno de los factores emp\u00edricamente m\u00e1s importantes que influyen en el resultado de la terapia. En los <em>estudios naturalistas<\/em>, las diferencias entre terapeutas son adem\u00e1s mayores, que en los <em>estudios cl\u00ednicos controlados<\/em>. Adem\u00e1s, los terapeutas se diferencian en la calidad de la relaci\u00f3n terap\u00e9utica con sus pacientes y hay indicios emp\u00edricos de que, en particular, los terapeutas que establecen buenas relaciones con sus pacientes, son tambi\u00e9n los m\u00e1s exitosos (Dinger et al., 2008; Baldwin et al., 2007).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cualidades \u00fatiles de los terapeutas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se ha explicado anteriormente, un conocimiento preciso de las cualidades \u00fatiles de los terapeutas es, por un lado, importante <em>para la<\/em> <em>selecci\u00f3n de los candidatos<\/em> adecuados para la formaci\u00f3n. Por otro lado, los conocimientos sobre comportamientos \u00fatiles pueden utilizarse <em>para la formaci\u00f3n continua y el perfeccionamiento<\/em> de todos los terapeutas (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 11). La investigaci\u00f3n en este \u00e1mbito tiene como objetivo vincular las caracter\u00edsticas medibles de los terapeutas, con los resultados observables de la terapia en los pacientes. Beutler et al. (2004) y Wampold y Owen (2021), por ejemplo, ofrecen una visi\u00f3n general completa de las variables influyentes de los terapeutas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Variables demogr\u00e1ficas y rasgos<\/strong>. Entre los rasgos, las variables objetivas, como el sexo y la etnia de los terapeutas, tienen poca importancia, incluso si se tiene en cuenta su similitud con los pacientes. Del mismo modo, los rasgos de personalidad y los valores generales desempe\u00f1an un papel secundario. Por el contrario, son m\u00e1s significativos, por un lado, el bienestar emocional o la salud mental y, por otro, las <em>actitudes socioculturales<\/em> de los terapeutas (sobre la importancia de las habilidades interpersonales como rasgo, v\u00e9ase el cap\u00edtulo 11). Un mayor bienestar y la ausencia de s\u00edntomas psicol\u00f3gicos en los terapeutas, se asocia con mejores resultados terap\u00e9uticos para los pacientes, aunque la fuerza de esta relaci\u00f3n es muy d\u00e9bil en los diferentes estudios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una <em>actitud positiva y sensible hacia otras culturas<\/em> tambi\u00e9n es \u00fatil, aunque esta relaci\u00f3n sigue siendo d\u00e9bil en varios estudios (Beutler et al., 2004). Aqu\u00ed hay que tener en cuenta que la importancia de la sensibilidad cultural depende en gran medida de la cultura de pertenencia de los pacientes y Aqu\u00ed hay que tener en cuenta que la importancia de la sensibilidad cultural depende en gran medida de la cultura de pertenencia de los pacientes, y es tanto m\u00e1s significativa cuanto m\u00e1s se aleja la socializaci\u00f3n de los pacientes, de sus propias normas culturales. Probablemente ocurre lo mismo con las actitudes de los terapeutas respecto a la homosexualidad y los roles de g\u00e9nero, aunque los resultados emp\u00edricos son menos claros en este caso. Adem\u00e1s, estudios recientes muestran que las actitudes que pueden describirse como \u00abhumildad profesional\u00bb probablemente favorecen la obtenci\u00f3n de mejores resultados terap\u00e9uticos (Wampold y Owen, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre las caracter\u00edsticas modificables, el tipo de profesi\u00f3n de base (por ejemplo, medicina, psicolog\u00eda o trabajo social) no tiene una influencia consistente en el \u00e9xito de la terapia, en diferentes estudios, al igual que la orientaci\u00f3n terap\u00e9utica. Merece especial atenci\u00f3n la <em>experiencia terap\u00e9utica<\/em> respectiva en el sentido de un mayor contacto con una gama m\u00e1s amplia de pacientes. Los estudios transversales muestran de manera consistente que no existe un efecto positivo de la experiencia; y que estudios longitudinales, en los que se observan los resultados terap\u00e9uticos de terapeutas individuales, a lo largo del tiempo, arrojan resultados inconsistentes sobre <em>la cuesti\u00f3n de si los terapeutas mejoran con el tiempo, es decir, si contribuyen con m\u00e1s \u00e9xito a la reducci\u00f3n de los s\u00edntomas de sus pacientes<\/em>. &nbsp;Adem\u00e1s, hay indicios de que el tipo y la competencia con la que intervienen los terapeutas depende, en gran medida, de cada paciente. As\u00ed, las intervenciones terap\u00e9uticas difieren m\u00e1s en su calidad dentro de un mismo terapeuta, que entre diferentes terapeutas (Boswell et al., 2013).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar del enorme esfuerzo que realizan los terapeutas en el marco de su formaci\u00f3n para mejorar sus propias habilidades y t\u00e9cnicas, ni <em>la adherencia<\/em> observable (en el sentido de \u00ab<em>fidelidad a la t\u00e9cnica<\/em>\u00bb, por ejemplo, de los manuales terap\u00e9uticos), ni la <em>competencia<\/em> con la que se realizan las intervenciones individuales est\u00e1n relacionadas con mejores resultados terap\u00e9uticos (Dinger et al., 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco se ha podido determinar, hasta ahora, ning\u00fan efecto positivo o negativo directo sobre el \u00e9xito de la terapia, en el <em>uso de categor\u00edas individuales de intervenciones<\/em>, como por ejemplo las interpretaciones (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 12). Solo cuando se tienen en cuenta caracter\u00edsticas significativas de los pacientes, se puede comprender mejor la influencia de las intervenciones individuales. Por ejemplo, para las intervenciones interpretativas, importantes en las terapias psicodin\u00e1micas, tambi\u00e9n es relevante, la calidad de las relaciones objetales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un gran estudio experimental realizado en Noruega pudo demostrar que las interpretaciones de la transferencia eran especialmente \u00fatiles para los pacientes con un nivel estructural m\u00e1s bajo, es decir, que ten\u00edan una baja calidad de relaciones objetales. Por el contrario, los pacientes con mejores relaciones objetales se beneficiaron m\u00e1s de las terapias psicodin\u00e1micas <em>sin<\/em> interpretaciones de la transferencia (H\u00f8glend et al., 2008). Adem\u00e1s, en situaciones transversales, la calidad de las relaciones objetales tambi\u00e9n influye en el \u00e9xito terap\u00e9utico. Por el contrario, los pacientes con mejores relaciones objetales se beneficiaron m\u00e1s de las terapias psicodin\u00e1micas sin interpretaciones de la transferencia (H\u00f8glend et al., 2008).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, son importantes las caracter\u00edsticas interpersonales generales de los terapeutas, que trascienden las situaciones y que influyen en la relaci\u00f3n terap\u00e9utica (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 11). A modo de ejemplo, cabe citar aqu\u00ed las tradiciones de investigaci\u00f3n del <em>modelo interpersonal circunflejo<\/em> (v\u00e9ase el cap. 21) y la <em>teor\u00eda del apego<\/em> (v\u00e9ase el cap. 24).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El modelo circunflejo describe el comportamiento interpersonal en funci\u00f3n de las dimensiones de afiliaci\u00f3n (cari\u00f1o vs. frialdad) y control (dominio vs. sumisi\u00f3n). Los terapeutas que experimentan en sus relaciones personales m\u00e1s problemas en el \u00e1mbito de la \u00abfrialdad\u00bb interpersonal, es decir, que son especialmente distantes en el \u00e1mbito interpersonal, tambi\u00e9n tienen relaciones terap\u00e9uticas menos satisfactorias con sus pacientes (Hersoug et al., 2009). Entre los estilos de apego, por el contrario, los estilos de apego inseguro-ambivalente se asocian especialmente con relaciones terap\u00e9uticas menos satisfactorias (Dinger et al., 2009). Sin embargo, hay indicios emp\u00edricos de que <em>la inseguridad en el v\u00ednculo<\/em> de los terapeutas no tiene un efecto negativo igual en todos los pacientes. Mas bien parece que los terapeutas con inseguridad en el apego, parecen ser capaces de lograr relaciones y \u00e9xitos terap\u00e9uticos con la mayor\u00eda de los pacientes, tan buenos como sus colegas con v\u00ednculos seguros. Solo en el caso de pacientes muy afectados, incluso, interpersonalmente desafiantes, los terapeutas con un v\u00ednculo seguro establecen mejores relaciones y tambi\u00e9n logran mejores resultados terap\u00e9uticos con sus pacientes (Delgadillo et al., 2020; Schauenburg et al., 2010).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La importancia de las variables interpersonales (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 11) tambi\u00e9n se refleja en las observaciones del comportamiento. Cuando se eval\u00faa el comportamiento interactivo observable en una sesi\u00f3n, los <em>comportamientos amables y atentos<\/em> de los terapeutas parecen estar relacionados con mejores resultados terap\u00e9uticos, aunque esta relaci\u00f3n no alcanz\u00f3 significaci\u00f3n estad\u00edstica en la revisi\u00f3n de Beutler et al. (2004). &nbsp;El efecto de una actitud m\u00e1s o menos <em>directiva<\/em> por parte de los terapeutas, depende nuevamente de variables relacionadas con los pacientes, en este caso, especialmente, de <em>la resistencia<\/em> de los pacientes. En pacientes con una resistencia pronunciada, es m\u00e1s \u00fatil que los terapeutas adopten una actitud menos directiva. Por el contrario, los pacientes con menos resistencia se benefician en mayor medida de una mayor <em>directividad <\/em>por parte de los terapeutas (Beutler et al., 2004).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">                        <strong>Responsibidad (Capacidad de respuesta).<\/strong>                                                    Los hallazgos descritos anteriormente muestran de manera impresionante que las caracter\u00edsticas individuales del terapeuta rara vez determinan directamente el resultado de la terapia, para todos los pacientes. En cambio, a menudo se encuentran efectos moderadores, en el sentido de que <em>el efecto de las caracter\u00edsticas del terapeuta depende de las particularidades de cada paciente<\/em>. Aqu\u00ed se pone de manifiesto la gran importancia de una adecuada <em>capacidad de respuesta<\/em> por parte del terapeuta. En general, los terapeutas se esfuerzan por ayudar a sus pacientes lo mejor posible y tratan de responder con flexibilidad a sus necesidades individuales. Para ello, es necesario que pospongan la satisfacci\u00f3n de sus propias necesidades, en el sentido de la <em>abstinencia <\/em>anal\u00edtica (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 9). Esto es deseable y se hace por el bien de los pacientes; sin embargo, solo para la investigaci\u00f3n emp\u00edrica, una <em>respuesta satisfactoria<\/em> supone un \u00abproblema\u00bb, ya que puede ocultar que ciertas caracter\u00edsticas de la personalidad de ambos actores, representan un desaf\u00edo mayor para la interacci\u00f3n conjunta, que otras (Kramer y Stiles, 2015). Solo cuando un terapeuta, por ejemplo, debido a pacientes con cargas especialmente pesadas, llega al l\u00edmite de su propia flexibilidad, esto se hace evidentes. As\u00ed se entiende, por ejemplo, el hallazgo de que un v\u00ednculo seguro de los terapeutas solo se asocia con mejores relaciones terap\u00e9uticas, con pacientes gravemente sobrecargados, presumiblemente \u00abdif\u00edciles\u00bb, (Schauenburg et al., 2010).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Desarrollo y formaci\u00f3n profesional<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Desarrollo de los psicoterapeutas<\/strong>. Una importante contribuci\u00f3n a la investigaci\u00f3n emp\u00edrica sobre desarrollo de los psicoterapeutas la proporciona la Society for Psychotherapy Research (SPR) realiza. Este grupo de investigaci\u00f3n estudi\u00f3 una muestra muy amplia de terapeutas de diferentes orientaciones, experiencias y nacionalidades. El foco de inter\u00e9s se centr\u00f3 en c\u00f3mo los terapeutas experimentan su d\u00eda a d\u00eda profesional con los pacientes, y su propio desarrollo profesional. Se considera que existe un <em>desarrollo profesional global positivo<\/em> cuando los terapeutas perciben en si mismos un desarrollo positivo desde el inicio de su actividad terap\u00e9utica, cuando adem\u00e1s valoran positivamente sus competencias actuales (\u00abmaestr\u00eda\u00bb) y cuando sus habilidades terap\u00e9uticas concretas (\u00abdestrezas\u00bb) han mejorado desde el inicio de su actividad profesional. Este desarrollo profesional positivo, en general, se determin\u00f3 principalmente por la amplitud y profundidad de las experiencias previas con pacientes en diferentes modalidades de tratamiento. Esto significa que los terapeutas que hab\u00edan tratado a un gran n\u00famero de pacientes con diferentes formas de tratamiento (por ejemplo, terapia individual, grupal, de pareja o familiar) hab\u00edan desarrollado m\u00e1s sus habilidades profesionales en general (Orlinsky y R\u00f8nnestad, 2005). Otros dos factores influyentes importantes fueron, por un lado, los a\u00f1os de experiencia profesional, como medida adicional de la experiencia terap\u00e9utica, y, por otro lado, el desarrollo positivo percibido en el momento actual. Este factor (\u00abcrecimiento experimentado actualmente\u00bb) describe en qu\u00e9 medida los terapeutas sienten, en el momento actual, que est\u00e1n mejorando sus propias habilidades, cu\u00e1n profundo es su entendimiento actual y c\u00f3mo superan sus propias limitaciones terap\u00e9uticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando los terapeutas, independientemente de su grado de experiencia, siguen sintiendo que actualmente siguen desarroll\u00e1ndose de forma positiva, el desarrollo general tambi\u00e9n fue m\u00e1s bien positivo. El mismo grupo de trabajo tambi\u00e9n investig\u00f3 la experiencia actual del trabajo con pacientes. Para ello, se resumieron tres factores fundamentales basados en diferentes facetas del trabajo terap\u00e9utico, que expresan diferentes <em>tipos de implicaci\u00f3n interna de los terapeutas<\/em> en su trabajo: \u00abhealing\u00bb, \u00abstressful\u00bb y \u00abcontrolling involvement\u00bb (Orlinsky y R\u00f8nnestad, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los terapeutas con healing involvement (participaci\u00f3n curativa, alta autoeficacia terap\u00e9utica) tienen un alto nivel de compromiso interno, as\u00ed como un estilo de relaci\u00f3n positivo con los pacientes, buenas habilidades terap\u00e9uticas y un enfoque constructivo ante las dificultades que surgen. Un grado especialmente alto de <em>implicaci\u00f3n curativa<\/em> lo describen sobre todo aquellos terapeutas que utilizan una amplia base te\u00f3rica para su trabajo (es decir, que obtienen impulsos de un gran n\u00famero de orientaciones te\u00f3ricas), que est\u00e1n m\u00e1s satisfechos con su trabajo terap\u00e9utico en general y que tienen una experiencia amplia y profunda con un gran n\u00famero de pacientes. Por el contrario, la <em>implicaci\u00f3n estresante<\/em> (y agotadora), que se caracteriza por un aumento de las dificultades en el trabajo terap\u00e9utico, as\u00ed como por sentimientos de ansiedad o aburrimiento, relacionados con el trabajo, est\u00e1 determinada principalmente por variables situacionales dif\u00edciles. Los terapeutas con poco apoyo en el lugar de trabajo y poca satisfacci\u00f3n profesional sienten un mayor nivel de estr\u00e9s en su trabajo con los pacientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Formaci\u00f3n<\/strong>. La decisi\u00f3n de formarse como psicoterapeuta suele estar motivada, en terapeutas de todas las escuelas, por un <em>deseo de ayuda altruista<\/em>. Adem\u00e1s, el <em>deseo de desarrollo personal y estimulaci\u00f3n intelectual<\/em>, as\u00ed como de <em>autonom\u00eda y seguridad financiera<\/em>, desempe\u00f1an un papel importante. Existen diferencias significativas entre los m\u00e9todos terap\u00e9uticos en cuanto a la importancia que tienen los aspectos biogr\u00e1ficos para la elecci\u00f3n de la profesi\u00f3n. Los terapeutas psicodin\u00e1micos los consideran m\u00e1s influyentes que los terapeutas conductuales. Existen diferencias significativas entre los m\u00e9todos terap\u00e9uticos en cuanto a la importancia que tienen los aspectos biogr\u00e1ficos en la elecci\u00f3n de la profesi\u00f3n. Los terapeutas psicodin\u00e1micos los consideran m\u00e1s influyentes que sus colegas conductistas (Farber et al., 2005; Safi et al., 2017). Tambi\u00e9n difieren las razones que los colegas conductistas y psicodin\u00e1micos alegan para la elecci\u00f3n de su respectivo m\u00e9todo terap\u00e9utico. As\u00ed, los terapeutas psicodin\u00e1micos en formaci\u00f3n tienden a informar que se han decidido por su forma de terapia, por razones te\u00f3ricas de contenido, entre otras, por la visi\u00f3n psicoanal\u00edtica del ser humano, mientras que los futuros terapeutas cognitivo-conductuales tienden a destacar la base emp\u00edrica de su propio m\u00e9todo y el uso de establecidos manuales terap\u00e9uticos (Safi et al., 2016). En general, los estudios muestran muy claramente que la orientaci\u00f3n te\u00f3rica de la ense\u00f1anza cl\u00ednica universitaria tiene una fuerte influencia en la elecci\u00f3n del m\u00e9todo terap\u00e9utico (Strau\u00df et al., 2009). En Alemania, el elevado n\u00famero de catedr\u00e1ticos de <em>psicolog\u00eda cl\u00ednica<\/em> formados en terapia conductual da lugar a un mayor porcentaje de estudiantes de psicolog\u00eda que, tras finalizar sus estudios deciden formarse en terapia conductual. En las pocas universidades en las que tambi\u00e9n imparten clases profesores formados en psicodin\u00e1mica, el porcentaje de graduados que comienzan una formaci\u00f3n en psicolog\u00eda profunda o psicoanal\u00edtica es significativamente mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En comparaci\u00f3n con otras profesiones, la formaci\u00f3n de posgrado para convertirse en psicoterapeuta requiere mucho tiempo y es costosa. Consiste en una combinaci\u00f3n de elementos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos. La pr\u00e1ctica ya incluye una actividad psicoterap\u00e9utica que, idealmente, se supervisa de cerca. Especialmente en los m\u00e9todos psicodin\u00e1micos, la experiencia personal en forma de <em>an\u00e1lisis o terapia did\u00e1ctica<\/em> tambi\u00e9n tiene una gran importancia. En comparaci\u00f3n con los terapeutas conductuales en formaci\u00f3n, los futuros terapeutas psicodin\u00e1micos en Alemania est\u00e1n mucho m\u00e1s satisfechos con su formaci\u00f3n en general, pero especialmente con su terapia did\u00e1ctica, y la consideran m\u00e1s \u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todas las escuelas terap\u00e9uticas, la formaci\u00f3n pr\u00e1ctica en forma de horas de tratamiento y la supervisi\u00f3n en sesiones individuales se consideran las m\u00e1s \u00fatiles (Strau\u00df et al., 2009). En un estudio longitudinal sobre el desarrollo de la <em>implicaci\u00f3n curativa<\/em> descrita anteriormente, es decir, la participaci\u00f3n curativa y la autoeficacia terap\u00e9utica de los candidatos en formaci\u00f3n, se demostr\u00f3 que los futuros terapeutas informaban de una mayor implicaci\u00f3n curativa cuando estaban satisfechos con su terapia docente y, al mismo tiempo, durante el per\u00edodo de estudio, mostraban un aumento de las introyecciones positivas, es decir, pod\u00edan tratarse a s\u00ed mismos de forma m\u00e1s amable (Taubner et al., 2013).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la formaci\u00f3n en psicoterapia se est\u00e1n incorporando cada vez m\u00e1s m\u00e9todos de ense\u00f1anza innovadores (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 11). En las formaciones en terapia conductual y humanista, los ejercicios pr\u00e1cticos y los juegos de rol (rol playing) son habituales desde hace muchos a\u00f1os, mientras que los m\u00e9todos psicodin\u00e1micos se est\u00e1n incorporando poco a poco. Una novedad reciente es el uso de actores como \u00abpacientes simulados\u00bb en el contexto de la ense\u00f1anza basada en la experiencia, muy extendida en los estudios de medicina. El uso de actores puede ser \u00fatil tanto para la formaci\u00f3n en habilidades terap\u00e9uticas b\u00e1sicas, como la exploraci\u00f3n, o la construcci\u00f3n de una alianza terap\u00e9utica (Partschefeld et al., 2013), como para la pr\u00e1ctica espec\u00edfica de intervenciones psicodin\u00e1micas como la clarificaci\u00f3n, la confrontaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n (Ehrenthal et al., 2020; Nikendei et al., 2019).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay los primeros intentos de evaluaci\u00f3n curricular (Montan et al., 2022). Es previsible que los <em>m\u00e9todos de ense\u00f1anza basados en la experiencia<\/em> aumentar\u00e1n considerablemente en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, tanto en la ense\u00f1anza universitaria de los estudios de maestr\u00eda en Alemania, como en la formaci\u00f3n continua de posgrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>10.3 Implicaciones cl\u00ednicas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gran mayor\u00eda de los resultados de los estudios muestran que terapeutas muy diferentes pueden llevar a cabo terapias exitosas con sus pacientes. Los estudios muestran que el \u00e9xito de una terapia depende siempre de la capacidad del terapeuta para establecer una <em>Relaci\u00f3n Terap\u00e9utica<\/em> (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 1) con cada paciente. En este sentido, conviene volver a recordar el concepto de <em>Relaci\u00f3n de Trabajo<\/em>. Las alianzas terap\u00e9uticas exitosas no solo se caracterizan por un <em>v\u00ednculo c\u00e1lido y de confianza<\/em>, sino tambi\u00e9n por un <em>acuerdo sobre las<\/em> <em>tareas y los objetivos terap\u00e9uticos<\/em> (Bordin, 1979). Para negociarlos, es necesaria una actitud c\u00e1lida y amable por parte de los terapeutas. En este sentido, son perjudiciales los comportamientos fr\u00edos u hostiles-agresivos (v\u00e9anse los cap\u00edtulos 11 y 56).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los deseos relacionales propios de los terapeutas, deben mantenerse al margen de las relaciones profesionales con los pacientes. Esto se aplica especialmente a los terapeutas con v\u00ednculos inseguros y enredados, que se caracterizan por un marcado deseo de cercan\u00eda. Cabe suponer que <em>los v\u00ednculos inseguros y enredados dificultan la postergaci\u00f3n las propias necesidades<\/em>, <em>precisamente porque esta abstinencia va en contra de los propios deseos<\/em>. En este caso, adem\u00e1s de la experiencia personal, tambi\u00e9n se recomienda una supervisi\u00f3n orientada a las relaciones, para aprender a percibir mejor los propios \u00abpuntos ciegos\u00bb (v\u00e9ase el cap. 11).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las investigaciones sobre el desarrollo y la formaci\u00f3n de terapeutas apuntan a los efectos positivos de una <em>experiencia pr\u00e1ctica lo m\u00e1s amplia posible<\/em>, incluyendo elementos estructurados y basados en la experiencia, en el sentido de juegos de rol (v\u00e9ase el cap. 11). Este hallazgo es importante para el desarrollo continuo de los programas de formaci\u00f3n y deber\u00eda animar a los futuros terapeutas, a pesar de los comprensibles esfuerzos por la rentabilidad y los tiempos de formaci\u00f3n limitados, a seguir su curiosidad por nuevos pacientes y a probar y practicar diferentes formas de tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Preguntas frecuentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfQu\u00e9 dice la hip\u00f3tesis del \u00absanador herido\u00bb?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan esta hip\u00f3tesis, las personas con biograf\u00edas dif\u00edciles se sienten especialmente atra\u00eddas por la profesi\u00f3n psicoterap\u00e9utica, ya que estas experiencias despiertan la curiosidad por los procesos mentales. Al mismo tiempo, las experiencias negativas en la historia de vida se consideran un requisito previo para la empat\u00eda y la comprensi\u00f3n de los pacientes. Emp\u00edricamente, se ha podido confirmar la acumulaci\u00f3n de experiencias negativas en la historia de vida de los terapeutas, mientras que hasta ahora no hay indicios de una relaci\u00f3n entre biograf\u00edas dif\u00edciles y un mayor \u00e9xito terap\u00e9utico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfQu\u00e9 importancia tienen las diferencias entre terapeutas para el modelo subyacente de la psicoterapia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan Wampold, el hallazgo de que diferentes terapeutas tienen distintos grados de \u00e9xito con sus pacientes, contradice el modelo m\u00e9dico. Seg\u00fan el <em>modelo m\u00e9dico<\/em>, una determinada forma de psicoterapia tiene efecto independientemente de qui\u00e9n la aplique (de forma similar a un medicamento en forma de comprimido). Por el contrario, las diferencias entre terapeutas apuntan m\u00e1s bien a un <em>Modelo Contextual<\/em> en el que la calidad del encuentro entre el paciente y el terapeuta contribuye de manera decisiva a la recuperaci\u00f3n. Emp\u00edricamente, se observan diferencias significativas en la eficacia entre los distintos terapeutas, por lo que al menos algunas de las hip\u00f3tesis del modelo m\u00e9dico para la psicoterapia deben ser cuestionadas (Wampold e Imel, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfQu\u00e9 significa \u00abresponsividad\u00bb?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La responsividad describe la adaptaci\u00f3n flexible de los terapeutas a las necesidades de cada paciente individual. Partiendo de la hip\u00f3tesis de que diferentes pacientes se benefician de diferentes formas de interacci\u00f3n, los terapeutas se comportan de manera ligeramente diferente en cada terapia. Para ello, deben dejar de lado sus t\u00edpicos comportamientos y reacciones personales. Una responsividad exitosa (satisfactoria) es una raz\u00f3n importante por la que, en la investigaci\u00f3n sobre psicoterapia rara vez se observan efectos pronunciados entre las variables de personalidad de los pacientes \/ terapeutas y el \u00e9xito de la terapia (Kramer &amp; Stiles, 2015).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Castonguay, L. &amp; Hill, C. (2017). How and Why Are Some Therapists Better Than Others? Understanding Therapist Effects. Washington, DC: American Psychological Association.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Kernberg, O. F., Dulz, B. &amp; Eckert, J. (2005). Wir: Psychotherapeuten \u00fcber sich und ihren \u00bbunm\u00f6glichen\u00ab Beruf. Stuttgart: Schattauer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Wampold, B. E. &amp; Owen, J. (2021). Therapist Effects: History, Methods, Magnitude, and Characteristics of Effective Therapists. In M. Barkham, W. Lutz &amp; L. G. Castonguay (Eds.), Bergin and Garfield\u2019s Handbook of Psychotherapy and Behavior Change (7th ed., pp. 297\u2013326). New York: Wiley<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">                                                             **<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>10.1 Antecedentes te\u00f3ricos Dada la exigente tarea que desempe\u00f1an los psicoterapeutas, no es de extra\u00f1ar que la personalidad de los terapeutas sea tambi\u00e9n objeto de debate en repetidas ocasiones. Resulta interesante la siguiente pregunta: \u00bfqu\u00e9 caracter\u00edsticas distinguen a los buenos terapeutas, o son requisitos previos para convertirse en un buen terapeuta? Esta pregunta ocupa a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"caf_autor":"Ulrike Dinger\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0","footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-159","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnicas-psicoterapeuticas-fundamentales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/159","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=159"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/159\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1161,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/159\/revisions\/1161"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=159"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=159"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=159"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}