{"id":976,"date":"2026-05-01T12:51:13","date_gmt":"2026-05-01T12:51:13","guid":{"rendered":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=976"},"modified":"2026-05-08T15:16:47","modified_gmt":"2026-05-08T15:16:47","slug":"iv-6-trastornos-de-personalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/terapiapsicoanaliticaoperacionalizada.org\/?p=976","title":{"rendered":"IV-6-a Trastornos de Personalidad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tratamiento de los trastornos de la personalidad es un \u00e1mbito de los m\u00e9todos psicodin\u00e1micos. Esto se debe a que los enfoques psicofarmacol\u00f3gicos o puramente conductuales no suelen ser suficientes y a que las dificultades est\u00e1n m\u00e1s profundamente relacionadas con la organizaci\u00f3n estructural de la personalidad. Esto requiere una <em>psicoterapia prolongada, intensa y orientada a las relaciones<\/em>, que tenga especial experiencia con fen\u00f3menos de resistencia (an\u00e1lisis de la resistencia), el cambio flexible entre t\u00e9cnicas de apoyo y confrontaci\u00f3n, y la consideraci\u00f3n de los fen\u00f3menos de transferencia y contratransferencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los enfoques psicodin\u00e1micos parten de la base de que los <em>conflictos<\/em> profundos, en parte inconscientes, pero, especialmente, los d\u00e9ficits en determinadas funciones ps\u00edquicas (los llamados problemas de la <em>estructura<\/em> o <em>de la funci\u00f3n<\/em> de la personalidad), son la causa de los trastornos de la personalidad y otros trastornos ps\u00edquicos. Se asume que las dificultades suelen estar relacionadas con experiencias traum\u00e1ticas o abrumadoras en la infancia y con el comportamiento relacional de las personas de referencia (apego) primarias, y que surgen como defensa contra dificultades m\u00e1s profundas (depresiones, estados cercanos a la psicosis) o como expresi\u00f3n de graves problemas de autoestima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los problemas de <em>autoestima<\/em> que afectan a la <em>identidad<\/em> suelen ser tambi\u00e9n problemas en el \u00e1mbito interpersonal. Es decir, la esfera de la relaci\u00f3n con uno mismo y con los dem\u00e1s solo puede separarse de forma imprecisa. Por ejemplo, cuanto mejor puede una persona delimitarse internamente, mejor puede relacionarse con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la terapia de los trastornos estructurales se intenta reducir los d\u00e9ficits estructurales y descubrir y resolver los conflictos que subyacen al trastorno (v\u00e9ase el cap. 43). En principio, desde una perspectiva psicoanal\u00edtica, en los trastornos de la personalidad deben tenerse en cuenta los mismos aspectos cl\u00ednicamente relevantes que en otras personas en general (es decir, la importancia de la primera infancia, la sexualidad y la agresividad como impulsos \/motivadores o patrones de conflicto t\u00edpicos del ser humano, como la dependencia frente a la autonom\u00eda, etc.). Sin embargo<em>, los conflictos y dificultades en los trastornos de la personalidad suelen ser m\u00e1s diversos (\u00abpanneurosis\u00bb) y extremos<\/em> que, por ejemplo, en las neurosis (Hoffmann, 1979), donde a menudo se limitan a determinadas \u00e1reas (por ejemplo, la capacidad de experimentar sexualidad en las relaciones \u00edntimas), mientras que otras \u00e1reas funcionan bien (vida laboral, c\u00edrculo de amigos). Tradicionalmente, en la tradici\u00f3n psicodin\u00e1mica, en los trastornos de la personalidad, adem\u00e1s del concepto de <strong>trastorno estructural<\/strong> (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 23), a menudo se utilizaba el de <strong>neurosis de car\u00e1cter<\/strong> (v\u00e9ase m\u00e1s abajo), trastornos tempranos o trastornos de simbolizaci\u00f3n (es decir, que las partes no simbolizadas intraps\u00edquicamente, siguen siendo dominantes, lo que se asocia con el llamado proceso primario).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los enfoques coinciden en que las personas con trastornos de la personalidad pueden presentar dificultades especiales en el tratamiento, debido a su menor nivel de frustraci\u00f3n, su tendencia a las distorsiones proyectivas, sus fen\u00f3menos de resistencia m\u00e1s intensos (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 8), sus formas de actuar, la presencia frecuente de tendencias suicidas (v\u00e9ase el cap. 59), numerosos problemas y s\u00edntomas en muchos \u00e1mbitos (comorbilidades), as\u00ed como din\u00e1micas masivas de transferencia y contratransferencia (Racker, 1968; v\u00e9ase el cap. 2).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>31.1 Cuadros cl\u00ednicos, epidemiolog\u00eda y comorbilidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00e9rmino alem\u00e1n \u00abPers\u00f6nlichkeitsst\u00f6rung\u00bb (trastorno de la personalidad) tiene en su totalidad un aspecto peyorativo. Ser\u00eda m\u00e1s correcto hablar de \u00abtrastornos en el \u00e1rea de la personalidad\u00bb o de trastornos interpersonales (Wright et al., 2022). Los trastornos de la personalidad son patrones de comportamiento y experiencia profundamente arraigados en la personalidad (<strong>car\u00e1cter<\/strong>), persistentes, que se manifiestan en <em>reacciones r\u00edgidas y disfuncionales en diferentes \u00e1mbitos de la vida.<\/em> Esto requiere una desviaci\u00f3n significativa con respecto al patr\u00f3n socioculturalmente esperado de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los trastornos de la personalidad son, en su mayor\u00eda, <em>trastornos de las relaciones y la identidad<\/em> y se manifiestan especialmente en las relaciones interpersonales. Influyen en la forma en que las personas expresan sus emociones, establecen relaciones y reaccionan ante los dem\u00e1s, lo que a menudo conduce a conflictos recurrentes y dificultades en las interacciones sociales. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo general, las personas afectadas no acuden al tratamiento por el trastorno de la personalidad en s\u00ed, sino por las dificultades o s\u00edntomas derivados de \u00e9l (depresi\u00f3n, ansiedad, abuso de sustancias, etc.). En la CIE-10, a\u00fan vigente, hay una secci\u00f3n en el cap\u00edtulo V dedicada a los trastornos de la personalidad y del comportamiento (F60-F69), en la que se enumeran trastornos de personalidad espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los trastornos de la personalidad que figuran actualmente en la CIE-10 y el DSM-5 se remontan en parte a las diez formas b\u00e1sicas descritas de manera descriptiva por Kurt Schneider (1923), que, sin embargo, en el pasado se denominaban de otra manera (por ejemplo, \u00abpsic\u00f3patas con necesidad de reconocimiento\u00bb, en lugar de \u00abtrastornos narcisistas de la personalidad\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Epidemiolog\u00eda<\/strong>. En los metaan\u00e1lisis actuales sobre la epidemiolog\u00eda de los trastornos de la personalidad se describen altas prevalencias y se demuestra que tienen un impacto significativo en el funcionamiento psicosocial. Seg\u00fan un metaan\u00e1lisis de Winsper et al. (2020), la prevalencia global, a lo largo de la vida, de los trastornos de la personalidad es de aproximadamente el 7,8 %, aunque se observan grandes diferencias seg\u00fan la regi\u00f3n y el estudio. Volkert et al. (2018) encontraron en un metaan\u00e1lisis de la poblaci\u00f3n adulta occidental una prevalencia global del 12,16 %. Seg\u00fan este metaan\u00e1lisis, los <em>trastornos del grupo A<\/em> fueron los m\u00e1s frecuentes (7,23 %), siendo el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad el que mostr\u00f3 la mayor (4,32 %) y el trastorno de personalidad dependiente la m\u00e1s baja (0,78 %). Torgersen et al. (2018) y Huang et al. (2017) descubrieron que los <em>trastornos del grupo B<\/em> (por ejemplo, trastornos l\u00edmite y personalidad antisocial) est\u00e1n especialmente asociados con problemas sociales y de salud. En otra revisi\u00f3n de Hopwood et al. (2019) se demostr\u00f3 que los trastornos de la personalidad suelen ir acompa\u00f1ados de enfermedades mentales com\u00f3rbidas, lo que complica el diagn\u00f3stico y la planificaci\u00f3n del tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las clasificaciones ICD-10 y DSM-5 actuales siguen el diagn\u00f3stico categ\u00f3rico, es decir, se puede diagnosticar un trastorno de la personalidad cuando se cumple un n\u00famero determinado de criterios (por ejemplo, cinco de nueve en el caso del trastorno l\u00edmite de la personalidad; v\u00e9ase el cap\u00edtulo 20). Lo problem\u00e1tico de esto es que importa que <em>combinaci\u00f3n de criterios<\/em> se cumple, y que no se prev\u00e9 ninguna <em>dimensionalidad<\/em> ni se tiene en cuenta el <em>grado de gravedad<\/em> (es decir, si se cumplen cuatro criterios, el trastorno no existe o no es diagnosticable).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>DSM-5 y CIE-11<\/strong>. En los \u00faltimos a\u00f1os se ha producido un cambio de paradigma en el diagn\u00f3stico de los trastornos de la personalidad con la CIE-11 y el DSM-5, que se aleja de los enfoques categ\u00f3ricos y se acerca a los dimensionales. En lugar de categor\u00edas definidas de forma fija, ahora se tiene m\u00e1s en cuenta <em>en qu\u00e9 medida<\/em> los rasgos de personalidad se desv\u00edan y provocan alteraciones \/limitaciones funcionales. De este modo, se presta m\u00e1s atenci\u00f3n al cuadro cl\u00ednico individual de la persona afectada, lo que permite una clasificaci\u00f3n y una orientaci\u00f3n terap\u00e9utica, m\u00e1s diferenciadas y flexibles. Este cambio hace menos hincapi\u00e9 en la r\u00edgida clasificaci\u00f3n en diagn\u00f3sticos y m\u00e1s en la comprensi\u00f3n del trastorno como un espectro que abarca grados de gravedad y caracter\u00edsticas espec\u00edficas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u00ab<strong>Modelo alternativo del DSM-5 para los trastornos de la personalidad\u00bb<\/strong> (AMPD) (APA, 2015) es un modelo recientemente desarrollado que aborda los trastornos de la personalidad de forma dimensional. &nbsp;Ha inspirado numerosos trabajos de investigaci\u00f3n y ha suscitado un mayor inter\u00e9s por las evaluaciones dimensionales de los trastornos de la personalidad, en general (Zimmermann et al., 2019). Este modelo h\u00edbrido combina dos enfoques: por un lado, la posibilidad de diagnosticar seis espec\u00edficos trastornos de la personalidad y, por otro, el uso de criterios dimensionales. Estos criterios incluyen la escala para evaluar el nivel de funcionamiento de la personalidad (SEFP; Bender et al., 2011) y los rasgos de personalidad patol\u00f3gicos, basados en procedimientos psicom\u00e9tricos (Krueger et al., 2012).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El criterio A<\/strong> del modelo AMPD, el <em>nivel de<\/em> <em>funcionamiento <\/em>de la personalidad, se refiere a cuatro \u00e1reas centrales: identidad, autocontrol, empat\u00eda e intimidad, y sirve como medida de la gravedad de las alteraciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El criterio B<\/strong> del AMPD incluye 25 rasgos de personalidad patol\u00f3gicos, que pueden agruparse en cinco dominios y que sirven como medida de la gravedad de las alteraciones (APA, 2015):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(1) <strong>Afectividad negativa<\/strong> (vs. estabilidad emocional), que se refiere a la experiencia frecuente y experimentaci\u00f3n intensa, de muchas emociones y fuertes afectos negativos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(2) <strong>Introversi\u00f3n <\/strong>(vs. extraversi\u00f3n), que se refiere a la evitaci\u00f3n de experiencias socioemocionales y al retraimiento de las interacciones interpersonales, as\u00ed como a una experiencia afectiva limitada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(3) <strong>Antagonismo <\/strong>(vs. amabilidad), lo que refleja comportamientos que ponen a la persona en contradicci\u00f3n con los dem\u00e1s, un sentido exagerado de la propia importancia, aversi\u00f3n hacia los Otros, as\u00ed como actitudes exigentes y falta de consideraci\u00f3n hacia las necesidades ajenas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(4) <strong>Desinhibici\u00f3n<\/strong> (vs. conciencia), que significa una orientaci\u00f3n hacia la recompensa inmediata, un comportamiento impulsivo y una falta de consideraci\u00f3n de las experiencias de aprendizaje anteriores, o las consecuencias futuras<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(5) <strong>Psicoticismo<\/strong> (vs. adecuaci\u00f3n), que refleja la aparici\u00f3n de diversos comportamientos y pensamientos culturalmente inapropiados, extra\u00f1os y exc\u00e9ntricos, tanto en forma como en contenido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el AMPD, existe un trastorno de la personalidad cuando el nivel funcional de la personalidad se ve afectado, al menos, de forma moderada (criterio A) y al menos un rasgo de personalidad patol\u00f3gico presenta una expresi\u00f3n cl\u00ednicamente relevante (criterio B) (v\u00e9ase tambi\u00e9n el cap\u00edtulo 23 sobre instrumentos de diagn\u00f3stico).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n en la CIE-11 se ha revisado profundamente el sistema de diagn\u00f3stico de los trastornos de personalidad: ahora los trastornos de la personalidad se eval\u00faan dimensionalmente, en funci\u00f3n de las alteraciones funcionales, tanto en relaci\u00f3n con uno mismo como con los dem\u00e1s. Opcionalmente, tambi\u00e9n se pueden evaluar los rasgos de personalidad desadaptativos prominentes en las dimensiones de <em>afectividad negativa, distanciamiento, disocialidad, desinhibici\u00f3n y anancasticismo<\/em>, de forma similar a las dimensiones del AMPD del DSM-5. La estructura tambi\u00e9n se asemeja, en gran medida, a las cinco dimensiones AMPD del DSM-5, aunque en la CIE-11 se tiene en cuenta el anancasticismo en lugar de la dimensi\u00f3n psicoticismo del DSM-5. Con el ICD-11 se suprimen los diagn\u00f3sticos espec\u00edficos de trastornos de personalidad existentes hasta ahora. Como excepci\u00f3n, adem\u00e1s de la evaluaci\u00f3n de la gravedad, el <strong>trastorno l\u00edmite de la personalidad<\/strong> sigue siendo la \u00fanica categor\u00eda adicional, con un patr\u00f3n de caracter\u00edsticas t\u00edpicas como <em>inestabilidad afectiva, sensaci\u00f3n de identidad inestable o comportamiento impulsivo<\/em>. El objetivo de este cambio en el diagn\u00f3stico es des estigmatizar los trastornos de la personalidad y hacer que sus principales problemas sean m\u00e1s comprensibles desde el punto de vista cl\u00ednico (Herpertz, 2018; Herpertz et al., 2022; Tyrer et al., 2014; Volkert &amp; Weiland, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La orientaci\u00f3n hacia <em>la gravedad<\/em> de las alteraciones funcionales en estos nuevos modelos de diagn\u00f3stico, muestra una gran similitud con la conceptualizaci\u00f3n psicodin\u00e1mica de la estructura ps\u00edquica o la organizaci\u00f3n de la personalidad (v\u00e9ase Bl\u00fcml &amp; Doering, 2021; H\u00f6rz et al., 2021), lo que ahora tambi\u00e9n ha dado lugar a algunos estudios emp\u00edricos sobre los conceptos dimensionales de la personalidad (por ejemplo, Doubkov\u00e1 et al., 2022; Ohse et al., 2024; Vierl et al., 2023). Los conceptos de tratamiento psicodin\u00e1mico para los trastornos de la personalidad tambi\u00e9n son f\u00e1cilmente compatibles con estos nuevos modelos de diagn\u00f3stico (por ejemplo, Caligor et al., 2018).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>31.2 Modelos de trastornos y psicodin\u00e1mica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las reflexiones sobre los trastornos de la personalidad como \u201cneurosis de car\u00e1cter\u201d se remontan a los trabajos de Karl Abraham (1924) y Wilhelm Reich (1933). Estos postularon, adem\u00e1s de las neurosis sintom\u00e1ticas cl\u00e1sicas, los trastornos arraigados en el car\u00e1cter. Ya en Reich se encuentra la idea, v\u00e1lida hasta hoy, de que el car\u00e1cter puede entenderse en parte como \u00abexperiencia relacional coagulada\u00bb. Esto tambi\u00e9n permite representar la idea de la <em>transmisi\u00f3n transgeneracional de problemas, <\/em>por ejemplo<em>, los padres ya tienen dificultades con el aumento de la agresividad y el control de los impulsos, que luego se repite en los hijos.<\/em>      <strong>La formaci\u00f3n del car\u00e1cter<\/strong> siempre tiene <strong>aspectos defensivos<\/strong>, lo que significa que la persona rechaza sentimientos de impotencia a\u00fan mayor, etc., desarrollando un concepto de s\u00ed misma grandioso y dependiente, que, por supuesto, no podr\u00e1 soportar las exigencias de forma permanente. Sin embargo, esta defensa del car\u00e1cter, no puede equipararse con una defensa m\u00e1s simple (neur\u00f3tica). Las diferencias radican en la <em>intensidad de las resistencias<\/em>, la disposici\u00f3n a comprender (perspicacia) as\u00ed como la capacidad general de resistencia y tolerancia a la frustraci\u00f3n. Hoffmann (1979) ofrece una buena visi\u00f3n general de los desarrollos te\u00f3ricos que condujeron al concepto de <em>neurosis de car\u00e1cter<\/em> y, posteriormente, a los trastornos de la personalidad, desde la psicolog\u00eda de las pulsiones hasta la psicolog\u00eda del Yo (hasta, aproximadamente, los a\u00f1os 60-70).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El estudio psicodin\u00e1mico de los trastornos de la personalidad se vio influido de forma duradera por la tradici\u00f3n psiqui\u00e1trica descriptiva, que comenz\u00f3 especialmente con el trabajo de Kurt Schneider (1923), retom\u00f3 conceptos que se remontaban al siglo XIX y sigue vigente en el actual DSM-5 (APA, 2015). Solo con la brit\u00e1nica psicolog\u00eda de las Relaciones Objetales (especialmente Fairbairn, 1952) el psicoan\u00e1lisis dispuso de un conjunto de instrumentos te\u00f3ricos para abordar los procesos patol\u00f3gicos de <em>internalizaci\u00f3n<\/em> que ocurren, y sus funciones adaptativas y defensivas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Teor\u00eda de las relaciones objetales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los \u00faltimos a\u00f1os, la teor\u00eda estadounidense de las Relaciones Objetales (por ejemplo, Kernberg, 1978, 1992; Gabbard, 2014; Akthar, 1992) ha contribuido especialmente al desarrollo de una psicoterapia pragm\u00e1tica y orientada psicoanal\u00edticamente para los trastornos de la personalidad. Kernberg se basa en una Psicolog\u00eda del Yo, fundamentada en la psicolog\u00eda de los Objetos (Heinz Hartmann, Edith Jacobson y Margaret S. Mahler fueron importantes impulsores de su trabajo), que ha integrado aspectos kleinianos (especialmente Herbert Rosenfeld) (sobre las concepciones psicodin\u00e1micas del tratamiento de los trastornos de la personalidad, v\u00e9ase Dammann y Buchheim, 2003, o Dammann, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ejemplo:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las personas politoxic\u00f3manas, que suelen tratar su cuerpo con extrema negligencia y descuido, a menudo muestran al mismo tiempo una preocupaci\u00f3n hipocondr\u00edaca por los m\u00e1s m\u00ednimos cambios en su propio cuerpo (por ejemplo, en la piel). Esta forma de tratar el propio cuerpo (extremadamente despreocupado vs. extremadamente preocupado) parece, en un primer momento, muy contradictoria. Sin embargo, si se conceptualiza que se activan aspectos muy diferentes, es decir, <em>representaciones de Objetos parciales<\/em>, esto resulta m\u00e1s comprensible. En un caso, el trato hacia el propio cuerpo se caracteriza por un fuerte descuido, mientras que en el otro, se trata de un cuidado excesivo de car\u00e1cter infantil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde un punto de vista psicodin\u00e1mico, los trastornos de la personalidad son temas protot\u00edpicos y cristalizados de Relaciones de Objeto, que determinan la personalidad de manera inflexible y disfuncional y tienen una funci\u00f3n defensiva. Las relaciones de Objeto internas constituyen las \u00abgafas\u00bb con las que la persona <em>se ve a s\u00ed misma y al mundo<\/em> (son m\u00e1s que simples esquemas cognitivos o estilos de pensamiento).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un <em>trastorno de personalidad paranoide<\/em> podr\u00eda definirse como un trastorno en el que un patr\u00f3n (es decir, las relaciones objetales internas) que gira en torno al bien\/mal o al perseguido\/perseguidor domina toda la personalidad de una manera disfuncional. Queda claro que los temas en s\u00ed mismos (especialmente en situaciones de crisis) tambi\u00e9n est\u00e1n presentes y pueden activarse en otras personas estructuralmente m\u00e1s sanas. Sin embargo, est\u00e1n integrados en una percepci\u00f3n m\u00e1s diferenciada de la realidad, de s\u00ed mismos y de los dem\u00e1s, y en una mayor capacidad de distanciamiento y relativizaci\u00f3n, as\u00ed como en una mayor tolerancia a la frustraci\u00f3n, gracias a las funciones del yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta la fecha (solo en la tradici\u00f3n psicoanal\u00edtica) existen intentos meta te\u00f3ricos muy diferentes para conceptualizar el problema central de los trastornos de personalidad o del trastorno estructural:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Organizaci\u00f3n de la personalidad l\u00edmite con difusi\u00f3n de identidad predominante (Kernberg, 1978)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Trastorno narcisista (Kohut, 1971)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Neurosis de car\u00e1cter, trastorno del supery\u00f3 y neurosis grave (Wurmser, 1987)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Concepto de perversi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Predominio del modo esquizo-paranoide en la tradici\u00f3n de Melanie Klein (Rosenfeld, 1964, 1971)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Tercera teor\u00eda freudiana de las pulsiones (con el concepto de pulsi\u00f3n de muerte) y teor\u00eda de la desobjetalizaci\u00f3n (Andr\u00e9 Green; v\u00e9ase Dammann, 2014b)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Problem\u00e1tica interpersonal-interaccional (Benjamin, 1996)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Problema de la mentalizaci\u00f3n ( Fonagy et al., 2002)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es posible abordar aqu\u00ed todas las conceptualizaciones. A modo de ejemplo, se describir\u00e1 con m\u00e1s detalle la primera teor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Trastorno de identidad y organizaci\u00f3n l\u00edmite<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Kernberg, la <em>difusi\u00f3n de la identidad<\/em> es el problema central de los trastornos de la personalidad, es decir, que los aspectos contradictorios y conflictivos no est\u00e1n integrados en la personalidad, y esto da lugar a dificultades. Un ejemplo ser\u00eda que, para una persona con un trastorno grave de la personalidad, una persona totalmente afectuosa, como una jefa, que expresa una cr\u00edtica leve, ahora parece una enemiga destructiva a la que hay que rechazar o combatir, debido a mecanismos proyectivos. La <strong>difusi\u00f3n de la identidad<\/strong> se refiere, por tanto, a la dificultad de describirse a uno mismo y a los dem\u00e1s de forma realista y diferenciada (especialmente con aspectos positivos y negativos al mismo tiempo). En las personas con un <em>trastorno narcisista<\/em>, se observa que esta problem\u00e1tica de la percepci\u00f3n diferenciada se refiere m\u00e1s bien a los dem\u00e1s, mientras que en las personas con un trastorno l\u00edmite de la personalidad se refiere m\u00e1s bien a s\u00ed mismas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La teor\u00eda de la organizaci\u00f3n de la personalidad seg\u00fan Kernberg se ha incorporado en las propuestas del nuevo sistema de clasificaci\u00f3n DSM-5 (APA, 2015), donde, en la secci\u00f3n III, se propone el Modelo Alternativo para los Trastornos de la Personalidad y se habla del Nivel de Funcionamiento de la Personalidad (Level of Personality Functioning) (con los aspectos relevantes de <em>identidad, autorregulaci\u00f3n, empat\u00eda y capacidad de cercan\u00eda<\/em>; v\u00e9ase m\u00e1s arriba y el cap. 23).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Puntos cr\u00edticos del concepto del nivel de organizaci\u00f3n de la personalidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La teor\u00eda de Kernberg, que se centra en la problem\u00e1tica de la <em>identidad<\/em> (Dammann et al., 2011), a pesar de su alto valor explicativo heur\u00edstico, solo permite comprender de forma limitada c\u00f3mo se diferencia la difusi\u00f3n de la identidad de una personalidad narcisista (en la que los aspectos no integrados giran en torno a lo fuerte\/grandioso vs. lo d\u00e9bil\/inferior) de la de un trastorno l\u00edmite de la personalidad, que parece mucho m\u00e1s inestable y cercano a la psicosis, mientras que, por ejemplo, las personalidades antisociales suelen ser relativamente estables y poco suicidas. Adem\u00e1s, quedan muchas otras preguntas sin respuesta: por ejemplo, el nivel estructural en el sentido de Kernberg no pudo, contrariamente a lo que cabr\u00eda esperar, contribuir a la distinci\u00f3n entre los usuarios de Internet ped\u00f3filos (que, sin embargo, no han cometido delitos sexuales directos de \u00abmanos a la obra\u00bb con ni\u00f1os) y los autores de agresiones directas (Feil, 2016), es decir, los autores de agresiones f\u00edsicas directas no parec\u00edan presentar un trastorno estructural generalizado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Dammann (2012b, p. 33) se encuentra un intento de diferenciar entre la inestabilidad de la organizaci\u00f3n del yo (\u00abnivel l\u00edmite\u00bb) y la organizaci\u00f3n patol\u00f3gica del Yo (\u00abnivel narcisista\u00bb). Adem\u00e1s, se plantea la cuesti\u00f3n de si las personas realmente funcionan en un nivel estructural uniforme o si existen diferentes niveles funcionales en la personalidad, en diferentes \u00e1reas. \u00bfC\u00f3mo es posible que ciertas personas funcionen con relativo \u00e9xito a pesar de sus trastornos de personalidad? por ejemplo, los llamados narcisistas productivos en el \u00e1mbito econ\u00f3mico (Dammann, 2009) El OPD-3 (2023) tiene en cuenta ahora esta <em>variabilidad del nivel funcional en una visi\u00f3n din\u00e1mica del nivel estructural.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Diagn\u00f3stico psicodin\u00e1mico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El diagn\u00f3stico psicodin\u00e1mico de los trastornos de la personalidad (v\u00e9ase el cap. 23) deber\u00eda abarcar los siguientes aspectos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Fenomenolog\u00eda (psicopatolog\u00eda)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Comorbilidades relevantes (por ejemplo, trastornos de dependencia; en general, las comorbilidades suelen tener un pron\u00f3stico m\u00e1s bien negativo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Anamnesis<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Biograf\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Terapias previas y antecedentes de conducta suicida<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Nivel estructural (en particular, la calidad de las Relaciones Objetales, es decir: \u00bftiene la persona amistades duraderas y la idea de que las relaciones de confianza son deseables? \u00bfdisocialidad?)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; Nivel de funcionamiento social (trabajo, deudas, etc.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo tanto, es necesario disponer de tiempo suficiente para las entrevistas diagn\u00f3sticas y las conversaciones previas. Se trata, entre otras cosas, de determinar si se puede optar por un enfoque psicoterap\u00e9utico propiamente dicho, o si es necesario (en un primer momento) un enfoque m\u00e1s estabilizador, por ejemplo, sociopsiqui\u00e1trico. &nbsp;<em>El diagn\u00f3stico estructural de los trastornos de la personalidad es de fundamental importancia para la indicaci\u00f3n del tratamiento.<\/em> Por lo tanto, los m\u00e9todos terap\u00e9uticos basados en manuales en este \u00e1mbito, suelen considerar la fase de diagn\u00f3stico como la primera fase del tratamiento. Desde un punto de vista psicodin\u00e1mico, es relevante para el pron\u00f3stico, por ejemplo, c\u00f3mo han ido los intentos terap\u00e9uticos anteriores, si una persona, tras el da\u00f1o que ha causado, intenta repararlo y si, en el fondo, busca relaciones de confianza o las rechaza (por ejemplo, como expresi\u00f3n de debilidad).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>31.3 Recomendaciones para la pr\u00e1ctica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el cap\u00edtulo 43 se presentan diferentes procedimientos, algunos de ellos manualizados, para el tratamiento de los trastornos de la personalidad, as\u00ed como los problemas t\u00edpicos del tratamiento. En el tratamiento de los trastornos de la personalidad, la psicoterapia ambulatoria ocupa un lugar central. Se ha demostrado la eficacia de la psicoterapia en este \u00e1mbito, y tambi\u00e9n hay indicios sobre el desarrollo del proceso (Dammann, 2014a).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las terapias hospitalarias tambi\u00e9n pueden ser \u00fatiles para permitir el tratamiento ambulatorio (v\u00e9ase, por ejemplo, Dammann, 2012a. La psicofarmacoterapia puede tener efectos sintom\u00e1ticos, pero por lo general no conduce a una estabilizaci\u00f3n profunda. El tratamiento de personas con trastornos de la personalidad requiere m\u00e1s actividad y aclaraci\u00f3n por parte de los terapeutas y, a menudo, desviaciones de la t\u00e9cnica est\u00e1ndar (lo que antes se denominaba \u00abpar\u00e1metro\u00bb [Eissler, 1953] y conlleva oportunidades y riesgos [Dammann, 2006]). Entre estas modificaciones se encuentran, por ejemplo, el trabajo con acuerdos terap\u00e9uticos (Dammann et al., 2001), que sirven, entre otras cosas, para proteger el marco del tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto no es posible abordar los distintos trastornos de la personalidad, su fenomenolog\u00eda, din\u00e1mica espec\u00edfica y modificaciones necesarias de la t\u00e9cnica de tratamiento (v\u00e9ase, por ejemplo, Akhtar, 1992, o Gabbard, 2005). A modo de ejemplo, se abordar\u00e1 el debate sobre el tema del trauma y el espectro del narcisismo, que plantea problemas especiales de tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Trauma<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La importancia de los traumas en la g\u00e9nesis y el tratamiento de los trastornos de la personalidad es considerable. No son pocas las pacientes que relacionan sus dificultades con situaciones de sobrecarga y traumas vividos en el pasado; algunas presentan los s\u00edntomas com\u00f3rbidos de un trastorno por estr\u00e9s postraum\u00e1tico (TEPT) o un TEPT complejo (v\u00e9ase<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">cap. 27, cap. 30). Sin embargo, esto plantea numerosas preguntas: \u00bfDeben entenderse realmente los traumas recordados y relatados, como la causa del trastorno de la personalidad, o no son m\u00e1s bien un intento comprensible de ofrecer una explicaci\u00f3n reconstruida, biogr\u00e1fica y narrativa? En cualquier caso, tanto si se entiende m\u00e1s bien como una atribuci\u00f3n o como una etiopatogenia, el tema en s\u00ed mismo y c\u00f3mo lo vive la persona son relevantes para el tratamiento. \u00bfC\u00f3mo y cu\u00e1ndo deben abordarse, ante la presencia de s\u00edntomas de TEPT? \u00bfCu\u00e1ndo la exposici\u00f3n al trauma est\u00e1 contraindicada y es desestabilizadora, y cu\u00e1ndo contribuye incluso a la estabilizaci\u00f3n? En los \u00faltimos a\u00f1os se ha extendido una actitud algo menos cautelosa al respecto, despu\u00e9s de que anteriormente se hiciera mucho hincapi\u00e9 en que primero se necesita una mayor estabilidad interna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En general, la cuesti\u00f3n del \u00abtratamiento de la problem\u00e1tica profunda de la personalidad subyacente vs. el tratamiento del trastorno por secuelas de trauma\u00bb no debe ser planteada como una disyuntiva, ya que, de lo contrario, existe el riesgo de que la persona siga estando fragmentada, en lugar de <em>contribuir a su integraci\u00f3n<\/em>, que es el objetivo de la terapia en todos los trastornos de la personalidad, y tambi\u00e9n en todas las terapias del trauma (v\u00e9ase el cap. 46).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, debe tenerse en cuenta el problema de que las traumatizaciones siempre tienen un car\u00e1cter extra\u00f1o, pero al mismo tiempo, debido a los procesos de internalizaci\u00f3n (especialmente en los traumas infantiles), surgen m\u00faltiples consecuencias psicodin\u00e1micas (conflictos, identificaciones, mecanismos de defensa, etc.; v\u00e9ase Gaston, 1995; Holderegger, 1993). Por lo tanto, desde un punto de vista psicodin\u00e1mico, el trauma en s\u00ed mismo no puede entenderse de otra manera que como una Relaci\u00f3n Objetal real y compleja, derivada de \u00e9l (Ehlert-Balzer,1996).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Narcisismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las pacientes del espectro narcisista son tan dif\u00edciles de tratar, entre otras cosas, porque tienen la fantas\u00eda (m\u00e1s o menos) inconsciente de no necesitar a nadie y de tener todo lo bueno en s\u00ed mismas. Esto las convierte, en cierto modo, en \u00abf\u00f3bicas a las relaciones\u00bb y la terapia representa para ellas, un reto considerable, ya que, en \u00faltima instancia, la terapia implica reconocer que se necesita algo del Otro, que este debe dar, lo que en las personas narcisistas puede activar, entre otras cosas, la envidia o las luchas de poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">B\u00e1sicamente, en la teor\u00eda psicoanal\u00edtica sobre el narcisismo hay dos corrientes que, en parte, se han enfrentado hist\u00f3ricamente, en cuanto a las t\u00e9cnicas de tratamiento (el llamado debate Kernberg-Kohut; v\u00e9ase Dammann, 2012b). Una corriente (la psicolog\u00eda del Yo) destaca la necesidad de admiraci\u00f3n y reconocimiento como expresi\u00f3n de un <em>problema de autoestima<\/em> que se remonta a la infancia, en la que los padres no satisfac\u00edan suficientemente esta necesidad infantil. Por lo tanto, la tarea de la terapeuta ser\u00eda cumplir posteriormente esta funci\u00f3n parental, lo que t\u00e9cnicamente se expresa en reflejar a la paciente, responder a sus necesidades y un trato m\u00e1s solidario con el sistema del Yo vulnerable. Herbert Rosenfeld (1964, 1971) y Otto F. Kernberg (1992), por el contrario, enfatizaron en el desarrollo narcisista el aspecto del <em>intento de independencia del Objeto a trav\u00e9s de un sistema del yo grandioso y la desvalorizaci\u00f3n de los dem\u00e1s<\/em>. T\u00e9cnicamente, aqu\u00ed se recomienda una interpretaci\u00f3n de las identificaciones del Yo y del Objetos, conflictivos y no integrados (v\u00e9ase Diamond et al., 2021). Es posible que en el caso de pacientes narcisistas se deban combinar ambas direcciones por fases (es decir, al principio m\u00e1s elementos de la psicolog\u00eda del yo, pero, m\u00e1s adelante, la necesidad de abordar la organizaci\u00f3n patol\u00f3gica y agresiva del Yo). El debate entre Kohut y Kernberg de la d\u00e9cada de 1970 tambi\u00e9n puede entenderse como un intento de enfatizar dos im\u00e1genes diferentes del ser humano (v\u00e9ase Dammann, 2012b).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ejemplo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el inicio del tratamiento a una paciente se le mostr\u00f3 una comprensi\u00f3n m\u00e1s bien solidaria por lo dif\u00edcil que le resultaba no sentir aprecio en muchas situaciones: Ahora, en una segunda fase, se le hace notar, con tacto, que todas las relaciones de las que ella habla, se caracterizan por el desprecio, y que se quiere comprender con ella, las razones de ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Narcisismo maligno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un grupo de pacientes especialmente dif\u00edcil de tratar, pero no infrecuente, se da el s\u00edndrome del llamado <em>narcisismo maligno<\/em>. Aqu\u00ed se encuentra una combinaci\u00f3n de narcisismo grandioso grave y una patolog\u00eda del supery\u00f3 (as\u00ed como, en parte, un comportamiento antisocial y deshonestidad). Sin embargo, no existe una actitud antisocial o psicop\u00e1tica constante, y la persona es capaz de ser leal (por ejemplo, con Objetos muy idealizados). &nbsp;El s\u00edndrome del narcisismo maligno se manifiesta en la <em>desvalorizaci\u00f3n de la oferta terap\u00e9utica<\/em> (\u00abNecesito ayuda urgentemente, es cuesti\u00f3n de vida o muerte para m\u00ed, pero lo que recibo aqu\u00ed de ustedes no es nada\u00bb). Esto provoca una fuerte contratransferencia en los terapeutas o equipos (por ejemplo, enfado con la paciente, sentimientos de insuficiencia, resignaci\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cl\u00ednicamente impresionan una arrogancia (injustificable), una curiosidad invasiva y una pseudoestupidez, un comportamiento social explotador (por ejemplo, los padres siguen financiando al hijo de 40 a\u00f1os) y una actitud totalmente protectora, exigente y dependiente. Especialmente en <em>pacientes con tendencias suicidas cr\u00f3nicas<\/em>, no es raro que exista un problema narcisista considerable. El narcisismo puede entenderse como un intento de asegurar la propia independencia, actuar fantas\u00edas de venganza y, as\u00ed, estabilizar la inestable autoestima, parad\u00f3jicamente de forma autoprotectora mediante la autodestrucci\u00f3n (Dammann y Gerisch, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Trastorno antisocial de la personalidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El trabajo psicoterap\u00e9utico con personas con trastornos antisociales de la personalidad presenta algunas particularidades (Dammann y Yeomans, 2016). En este grupo descriptivo se encuentran, probablemente, pacientes que pueden tratarse relativamente bien con la intensidad necesaria, mientras que otros pueden parecer intratables. Kernberg se refiere, b\u00e1sicamente, con los \u00abtrastornos de personalidad antisocial\u00bb (seg\u00fan sus propias palabras, intratables), a personalidades m\u00e1s psicop\u00e1ticas, mientras que los criterios del CIE y del DSM para el trastorno de personalidad antisocial son m\u00e1s amplios y se centran m\u00e1s en el comportamiento. En ellos se clasifican, en parte, pacientes impulsivos y vulnerables \/ susceptibles, que parecen muy tratables. En este sentido, es probable que aspectos como la capacidad de empat\u00eda, los rasgos s\u00e1dicos y el narcisismo maligno, sean m\u00e1s determinantes que la gravedad de un delito en s\u00ed. Curiosamente, a menudo tambi\u00e9n se pueden extraer conclusiones sobre <em>el nivel estructural<\/em> a partir de la din\u00e1mica del delito (Lackinger y Dammann, 2008). En general, la distinci\u00f3n entre personalidad antisocial y simple delincuencia no siempre es clara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tratabilidad de los trastornos de la personalidad ha mejorado en los \u00faltimos a\u00f1os. Los m\u00e9todos psicodin\u00e1micos desempe\u00f1an un papel importante y han demostrado su eficacia en el \u00e1mbito ambulatorio y hospitalario (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 43). Adem\u00e1s, hay indicios de cambios m\u00e1s profundos, es decir, <em>estructurales.<\/em> Sin embargo, siguen sin respuesta numerosas preguntas: \u00bfQu\u00e9 trastornos de la personalidad deben considerarse pr\u00e1cticamente intratables? \u00bfCu\u00e1les son las causas? \u00bfPara qu\u00e9 subgrupos deber\u00edan elegirse estrategias de tratamiento modificadas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tratamiento de los trastornos de la personalidad se centra en <strong>un trabajo prolongado sobre los problemas relacionales de la persona<\/strong>, que <em><u>son expresi\u00f3n de sus Representaciones de Objetos no integradas y su trastorno estructural<\/u><\/em>. Para ello se aprovecha la neutralidad de la relaci\u00f3n transferencial. Las desviaciones de la neutralidad (acuerdos terap\u00e9uticos, t\u00e9cnicas de apoyo) son inevitables, pero tambi\u00e9n suponen el riesgo de que la terapia se convierta en un mero entrenamiento, sin que se produzca un cambio suficientemente internalizado. &nbsp;En particular, un diagn\u00f3stico psicodin\u00e1mico es importante para la determinaci\u00f3n de indicadores. El tratamiento de los trastornos de la personalidad es eficaz gracias a <em>una nueva experiencia relacional correctiva<\/em>, as\u00ed como la comprensi\u00f3n de los problemas anteriores (interpretaciones). Al final de un tratamiento psicodin\u00e1mico, lo ideal es que la persona haya logrado lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; la capacidad de integrar el concepto del Yo anteriormente conflictivo (es decir, por ejemplo,  la aceptaci\u00f3n de la propia identidad sexual y la sexualidad asociada a ella)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; la capacidad de integrar la perspectiva de personas significativas-de referencia importantes<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; la capacidad de integrar afectos anteriormente disociados y separados<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; la capacidad de sentir una empat\u00eda m\u00e1s ben\u00e9vola y amistosa hacia uno mismo (disminuci\u00f3n de las autolesiones) y hacia los dem\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; la capacidad de reflexionar (es decir, ser capaz de pensar psicol\u00f3gicamente sobre uno mismo, en lugar de actuar como hasta ahora)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8212; la capacidad de afrontar mejor la realidad exterior y soportar la frustraci\u00f3n necesaria para la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Preguntas frecuentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfCu\u00e1les son los puntos cr\u00edticos de un diagn\u00f3stico puramente descriptivo de los trastornos de la personalidad?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos de los criterios se han seleccionado <em>en funci\u00f3n del comportamiento<\/em>. Esto pone en duda la estabilidad del diagn\u00f3stico. En numerosos estudios se observa una p\u00e9rdida del diagn\u00f3stico tras un breve periodo de tiempo en el curso natural, lo que, sin embargo, contradice conceptualmente la existencia de un trastorno de la personalidad. M\u00e1s decisivo para <em>el pron\u00f3stico<\/em> que el n\u00famero de criterios es <em>el nivel estructural<\/em>, que se manifiesta, por ejemplo, en la calidad de las relaciones objetales o en la problem\u00e1tica de la identidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El DSM-5 (APA, 2015) y la CIE-11 (2022) tienen en cuenta este punto mediante la introducci\u00f3n del concepto de \u00abnivel de funcionamiento de la personalidad\u00bb. Despu\u00e9s de todo, la simple categorizaci\u00f3n y el principio de comorbilidad, no encajan con una comprensi\u00f3n dimensional moderna de los trastornos de la personalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfCu\u00e1les son los aspectos centrales para un tratamiento exitoso?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, es importante un <em>diagn\u00f3stico estructural<\/em> para la indicaci\u00f3n, que se centre m\u00e1s en la calidad de las relaciones objetales que en la sintomatolog\u00eda, as\u00ed como una actitud activa que se centre en la relaci\u00f3n con el paciente. El tratamiento debe activar cambios en el entorno vital de la paciente y no contribuir a que este siga siendo evitado. Los acuerdos terap\u00e9uticos protegen al paciente y los l\u00edmites de la terapia. Debe tenerse en cuenta la realidad social. Los terapeutas deben tener experiencia en el manejo de las expresiones de transferencia y contratransferencia, que en algunos casos pueden ser intensas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Bibliografia complementaria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Akhtar, S. (1992). Broken Structures. Severe Personality Disorders and their Treatment. Northvale, NJ: Aronson.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Caligor, E., Kernberg, O. F., Clarkin, J. F. &amp; Yeomans, F. E. (2018). Psychodynamic Therapy for Personality Pathology: Treating Self and Interpersonal Functioning. Washington, DC: American Psychiatric Association Publishing.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Gabbard, G. O. (2014). Psychodynamic Psychiatry in Clinical Practice (5th ed.). Washington, DC: American Psychiatric Publishing.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;Yeomans, F. E., Clarkin, J. F. &amp; Kernberg, O. F. (2017). \u00dcbertragungsfokussierte Psychotherapie f\u00fcr Borderline-Patienten: Das TFPPraxismanual. Stuttgart: Schattauer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tratamiento de los trastornos de la personalidad es un \u00e1mbito de los m\u00e9todos psicodin\u00e1micos. Esto se debe a que los enfoques psicofarmacol\u00f3gicos o puramente conductuales no suelen ser suficientes y a que las dificultades est\u00e1n m\u00e1s profundamente relacionadas con la organizaci\u00f3n estructural de la personalidad. 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